
Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, dueños de MADE Luxury Concierge, la agencia que quedó en el ojo de la tormenta por la investigación en el caso de prostitución VIP que es furor en Europa, defendieron ante la justicia italiana su participación en la presunta red de explotación sexual vinculada a figuras deportivas, afirmando que su negocio funciona “tan normal como ir al mercado” y que las acusaciones corresponden a una campaña mediática destructiva.
La investigación judicial en proceso, que mantiene bajo arresto domiciliario a dos de los cuatro fundadores de la agencia de servicios de lujo y que ordenó el secuestro de 1.200.000 euros por supuestos ingresos ilícitos, expuso un circuito de fiestas exclusivas en Milán y otros lugares del Viejo Continente donde el flujo de dinero y servicios alcanza cifras de hasta 10.000 euros, según documentos citados por el medio La Gazzetta dello Sport.
El expediente, que explora los mecanismos de captación y distribución de fondos en este tipo de eventos, detalla que la mitad de la recaudación de las fiestas permanecía con los organizadores. El resto se destinaba a las modelos participantes, quienes recibían pagos en efectivo de entre 70 y 100 euros por noche al permanecer en habitaciones asignadas. De acuerdo con las transcripciones judiciales recogidas por el periódico deportivo italiano, MADE Luxury Concierge estructuraba su negocio bajo la apariencia de un servicio de hospitalidad exclusiva para clientes de alto poder adquisitivo, combinando acceso a villas y clubes de renombre con la promesa de experiencias personalizadas.
El modelo operativo revelado por la Fiscalía de Milán documenta que los pagos por habitaciones y la organización integral de eventos formaban parte de paquetes orientados a empresarios y deportistas reconocidos. Entre los clubes frecuentados figuraban Justime Milano, Pineta Milano, Tuya y Voya, y la oferta incluía chefs privados, choferes y toda la logística asociada a las fiestas. Las jóvenes seleccionadas como modelos, en su mayoría estudiantes, eran reclutadas tanto de forma directa como a través de redes sociales y recomendaciones, con catálogos que detallaban su fotografía, perfil en redes y tarifas.
La investigación, dirigida por la procuradora adjunta Bruna Albertini, ubicó en el epicentro de la causa a los responsables de la agencia (Buttini y Ronchi) y dos colaboradores, Alessio Salamone y Luan Fraga. Los cargos centrales son favorecimiento y explotación de la prostitución en eventos de lujo. Las reuniones ocurrían en lujosos restaurantes y hoteles afines a la vida nocturna de Milán, como el célebre Just Cavalli y el hotel Me, referenciados directamente en las ordenanzas judiciales. Además, la agencia tenía otras localidades en el Viejo Continente como puntos para organizar sus fiestas: Mykonos, en Grecia, y la playa paradisíaca de St. Barth, o más conocida como San Bartolomé, ubicada en América del Norte.

Las escuchas judiciales, identifican la participación de diversos futbolistas de primer nivel aún no confirmados formalmente como imputados. Entre los nombres mencionados aparecen Dean Huijsen (Real Madrid), Víctor Osimhen (Galatasaray y ex Napoli), Luca Pellegrini y Matteo Cancellieri (Lazio), Alessandro Buongiorno (Napoli y selección italiana), Samuele Ricci (Milan AC) y Daniel Maldini, el hijo de la leyenda Paolo. Además, un piloto de Fórmula 1 habría contactado, según la pesquisa, a modelos vinculadas a la agencia.
Un testimonio clave recogido en el expediente judicial, citado por La Gazzetta dello Sport, corresponde a una joven colombiana que en 2022 declaró haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con un futbolista a cambio de 1.000 euros, de los cuales recibió menos de la mitad. El relato detalla la modalidad de entrega de sobres con dinero en función de la actividad y el tiempo de permanencia durante los encuentros.
Ante la jueza Chiara Valori, Buttini y Ronchi negaron cualquier conducta delictiva y se distanciaron de la gestión directa del personal que trabajaba en las fiestas, argumentando que era contratado por otras empresas. Su abogado, Marco Martini, destacó ante La Gazzetta dello Sport que “empezaron de la nada y crearon un negocio que responde a lo efímero, con clientes dispuestos a gastar entre seis y siete mil euros en botellas de vino. Para ellos es tan normal como para nosotros ir a comprar al mercado”.
El abogado representante de los dos detenidos recalcó el perfil académico de Ronchi, licenciada en Economía, y de Buttini, topógrafo, como claves para respaldar la legitimidad de la empresa. Hay que mencionar que son pareja, se muestran en sus redes personales hace más de 10 años juntos, y con el paso del tiempo las fotografías cambiaron su foco: de viajes personales a participación en fiestas y celebraciones en los lugares donde su agencia tenía puntos objetivos.

Martini anunció acciones legales para combatir tanto las restricciones de arresto domiciliario como el embargo de 1.200.000 euros, incautados al relacionarlos con los ingresos de MADE Luxury Concierge. Sobre ese punto, sostuvo que “tendría que descartarse que haya dinero negro en el extranjero”, señalando que la investigación no halló fondos en Lituania atribuibles a los acusados. Fueron apuntados como una “pareja diabólica” en los medios, citó el letrado.
En la etapa actual del caso, los colaboradores (Salamone y Fraga) optaron por guardar silencio ante la justicia. La localización definitiva de los fondos y los potenciales nuevos procesamientos constituyen los próximos pasos del caso, que pone en evidencia el modo en que el lujo para deportistas y empresarios opera en la vida nocturna de la ciudad.
Por disposición de la jueza Valori, la identidad de los deportistas y empresarios implicados en la contratación de estos servicios seguirá siendo confidencial. No se harán públicos, por ahora, los contratos ni los detalles específicos de las prestaciones vinculadas a la agencia en los documentos judiciales. Es importante recordar que, más allá de una red de unos 70 futbolistas de la mayoría de los clubes de la Serie A, y el encuentro con personalidades del deporte como la leyenda de la velocidad y campeón olímpico Usain Bolt, o Wayne Rooney, ex figura de la selección de Inglaterra, la mirada está puesta en el ofrecimiento de mujeres para sus “clientes”.
Las pruebas incorporadas a la causa también detallan el suministro de óxido nitroso, conocido como “la droga de los globos” o “gas de la risa”. Según constan en los registros judiciales a los que accedió el periódico italiano luego de acceder a la causa, en una de las noches documentadas se escuchó: “Estamos en el Duca, en Me Milan, necesitamos globos. Estoy con…”, a lo que el interlocutor respondió: “De acuerdo, enviaré a alguien”.
Durante uno de los encuentros fue interceptada una conversación que pone en evidencia algunas de las implicaciones personales del caso. Una de las jóvenes, en diálogo con uno de los colaboradores de la supuesta red de prostitución VIP (Salamone), solicita confirmación de haber estado con un reconocido futbolista tres semanas atrás:“No lo digas, pero acabo de hacerme el test y estoy embarazada desde hace más de tres semanas. Así que es de él”, expresa la interlocutora según la transcripción judicial.















