
El estreno de Drácula II Resurrección no solo significa el regreso de Pepe Cibrián Campoy al universo gótico que marcó a generaciones, sino también la apertura de una nueva era para el teatro musical argentino. Tres décadas después de aquel debut que conquistó corazones y rompió récords, la secuela reaviva la leyenda con una trama situada después de los sucesos de Whitby, pero también con una herencia emocional profunda: la ausencia de Ángel Mahler, el compositor que supo darle sonido a los sueños de miles. En medio de esta transición y responsabilidad histórica, Pablo Flores Torres, el músico elegido para escribir la nueva partitura, habló en exclusiva con Teleshow sobre lo que significa tomar la posta.
Desde 1991, Drácula, el Musical no solo desató un fenómeno de público con más de 4 millones de espectadores y temporadas multitudinarias en el Luna Park, sino que instaló en el imaginario colectivo una dupla artística irrepetible: Cibrián-Mahler. El fallecimiento de Ángel dejó un vacío difícil de llenar, pero también el desafío de honrar una obra amada. La nueva producción, que desde el 12 de junio despliega 28 artistas en escena, 240 trajes de época y arreglos de Yair Hilal, se enfrenta a ese reto: mantener viva la esencia y, al mismo tiempo, reinventar la banda sonora de una saga que marcó un antes y un después.
Para Flores Torres, nacido en San Juan y con apenas 35 años, el desafío es tan personal como colectivo. Su carrera, reconocida con premios Hugo, GEA, Siripo Cultura de Córdoba, Interés Cultural de la Cámara de Diputados de Santa Fe y el Reconocimiento de Argentores Sede San Juan, lo llevó a lugares de prestigio, pero nada se compara con la emoción y la responsabilidad de sentarse al piano donde alguna vez estuvo Mahler. Hoy, Flores Torres combina la pasión y el respeto, trabajando codo a codo con Cibrián Campoy para darle una nueva identidad musical a Drácula II Resurrección, en una apuesta que busca conmover tanto a los fanáticos históricos como a quienes apenas empiezan a descubrir el mito.

—Pablo, a lo largo de tu carrera la música siempre ha sido central. ¿Qué representa hoy en tu vida?
—Más que nada, la música es mi principal motor. Es lo que me entusiasma para seguir adelante y le da sentido a mi vida. La disfruto sobre todo en el teatro musical, que es el ámbito en el que trabajo y donde más me conecta desde lo emocional. No es solo la música en general, sino la experiencia de estar en el escenario contando historias. Es parte fundamental de mis emociones.
—¿Cómo surgió la propuesta para convertirte en el compositor de Drácula ll: La resurrección? ¿Te sorprendió la convocatoria?
—La propuesta llegó a principios de 2025, cuando la producción de Drácula anunció el proyecto y me contactaron. Yo estaba en otra cosa, pero me escribieron directamente para preguntarme si quería ser el compositor de la secuela. Por supuesto, acepté enseguida. Es una responsabilidad enorme, porque se trata de la continuación del musical más exitoso de Argentina, así que imaginate lo que significa.

—¿Ya habías trabajado con Pepe Cibrián Campoy antes o fue la primera vez que colaboraron juntos en un proyecto de esta magnitud?
—Habíamos trabajado antes, hace algunos años, en otros musicales que él produjo. Por ejemplo, hice la música para un musical de Sherlock Holmes que protagonizaba Adabel Guerrero. Fue desde otro lugar, más cercano a la parodia, pero ahí nos conocimos. Después de ese proyecto, cada uno siguió su camino hasta que nos reencontramos en Drácula.
—¿Cómo fue el proceso creativo para componer la música de la obra? ¿Trabajaste solo o fue una tarea colectiva?
—Fue un trabajo colaborativo. Antes de audiciones y del proceso completo, lo principal era el libreto, que indicaba los momentos que debían ser musicalizados: emociones fuertes, clímax, números festivos. Sobre esos momentos yo proponía música, recibía devoluciones, hacíamos ajustes y sumábamos o quitábamos partes según las necesidades de la obra. Cada autor tiene su método, y en este caso me adapté a la forma de trabajo de Cibrián Campoy y su equipo.

—¿Cuánto tiempo llevó todo el trabajo de composición y producción musical?
—Nos llevó casi un año entero. Fue un sacrificio enorme, pero estoy muy contento con el resultado. Siento que la música suena bien y que los intérpretes la elevan aún más. Siempre trabajé para que pudieran lucirse y contar la historia a través de las canciones.
—¿Qué sentiste al ver tu trabajo en escena, con los shows en marcha y el público presente?
—Es una sensación hermosa y muy emocionante. Ver el trabajo hecho realidad, ver al público disfrutar lo que soñaste, tiene un condimento especial. Es otra cosa, otro amor, y es imposible no emocionarse.
—Drácula tiene una historia inseparable de la dupla Cibrián-Mahler. ¿Qué significa para vos la figura de Ángel Mahler y qué influencia tuvo en tu formación?
—Ángel Mahler es uno de mis máximos referentes y fue fundamental para que me enamorara del teatro musical. Su música trascendió generaciones; el vals de Drácula, por ejemplo, se baila en casamientos y cumpleaños de 15. Para mí es un honor y una responsabilidad enorme continuar, de alguna manera, ese legado.

—¿Buscaste emular el estilo de Mahler o preferiste encontrar tu propio camino como compositor?
—Conozco muy bien su obra y me inspiró mucho, pero para este proyecto decidí no emular su estilo. Si me convocaron fue porque buscaban que la música llevara mi sello. Si hubieran querido que sonara igual a lo anterior, lo habrían llamado a él cuando comenzó a gestarse esta idea, que ocurrió previo a su triste partida. Mi objetivo fue aportar algo propio y honesto.
—¿Sentiste presión por asumir el rol de “sucesor” de Mahler en un proyecto tan icónico?
—Cien por ciento. Incluso hoy siento esa presión más que nunca. Los que hacemos teatro musical podemos hacerlo porque ellos recorrieron el camino antes. No me siento a su altura, ojalá algún día lo logre, pero si consigo emocionar al público es porque antes hubo un Ángel Mahler que marcó el camino.

—¿Tuviste contacto con la familia de Mahler a raíz de este trabajo?
—Sí, trabajé con Damián, uno de sus hijos, en un musical donde yo actuaba y él era el compositor. Hay respeto y admiración mutua. La familia de Ángel sabe lo importante que es su legado para mí y siempre lo honro en mi trabajo.
—¿Qué significa para vos ser visto como un continuador de ese legado?
—Siento una presión enorme, pero trato de no dejar que me paralice. Asumo la responsabilidad, sé que mi trabajo tiene un rumbo propio y que, con errores y aciertos, ayuda a mantener vivo el teatro musical argentino. Nuestro país produce mucho teatro musical original y es un orgullo ser parte de eso.

—Argentina está viviendo un auge del teatro musical, incluso se la compara con Broadway. ¿Cómo vivís este momento y qué te genera?
—Es una locura la cantidad de musicales en cartel y la variedad de propuestas, tanto de producciones extranjeras como originales. Nunca hubo tantas superproducciones juntas. Eso habla de un crecimiento y una demanda que nos beneficia a todos. Es un momento muy feliz y de reconocimiento para el teatro musical nacional.
—Además de Drácula, estás al frente de otros proyectos como Alberdi, que también es un fenómeno. ¿Cómo hacés para manejar tanto trabajo y qué significa para vos ese proyecto?
—Alberdi superó todas mis expectativas. Es un proyecto que trascendió el ambiente del teatro musical y llegó a públicos de todo el país. Cuando llevamos la obra a otras ciudades y vemos teatros llenos, la emoción es enorme. Es un reconocimiento que no imaginaba.

—¿Qué esperás que el público se lleve de tus trabajos actuales, tanto en Drácula como en Alberdi?
—Quiero que disfruten el espectáculo, pero sobre todo que perciban el compromiso detrás de cada obra. No pienso dejar de crear. El teatro musical argentino merece seguir creciendo y vamos a luchar para mantenerlo vivo, más allá de los desafíos y los cambios tecnológicos.
—En un mundo donde la inteligencia artificial empieza a influir en el arte, ¿cómo ves el futuro del teatro musical?
—La inteligencia artificial puede ser una herramienta, pero el teatro sigue siendo un espacio donde lo real y lo humano prevalecen. Me motiva defender ese lugar, donde el encuentro en vivo sigue teniendo una fuerza única.

—¿Qué le dirías a los fanáticos de Drácula que se acercan a ver esta nueva versión con tu música?
—Les diría que vengan abiertos a dejarse sorprender. Si buscan ver exactamente la misma obra, tienen Drácula. Esta es una nueva historia, con respeto al legado pero con una mirada propia. Yo también soy fanático de Drácula, y mi trabajo nace desde ese mismo amor por la obra original.














