Pasaron siete meses pero finalmente la impunidad terminó: la Justicia dictó el procesamiento con prisión preventiva de Leandro Paredes, el líder de la barra brava de Racing, por la agresión en febrero pasado a Walter Alagastino, un hincha que había tenido relación con La Guardia Imperial, otrora dueña de la tribuna del Cilindro pero desde 2021 convertida en facción disidente. Todo sucedió en la platea del estadio Presidente Perón en el partido del torneo Apertura frente a Independiente Rivadavia cuando Paredes y un grupo de barras de primera línea supieron que Alagastino estaba en ese sector y cruzaron desde la popular, franqueando puertas que siempre están cerradas y sin que ningún hombre de seguridad o la dirigencia se interpusiera en su camino, y al llegar hasta el objetivo le dieron una paliza tremenda, delante del hijo, para demostrar que nadie que no forme parte del grupo Los Pibes de Racing, que domina el paravalancha albiceleste, era bienvenido.
Todo lo que ocurrió después fue insólito: la Agencia de Prevención para la Violencia en el Deporte le solicitó un informe a Racing y le pidió las cámaras de seguridad, pero desde el club estaban demasiado remolones para entregarlo. Por eso las autoridades de seguridad deportiva de Provincia decidieron sancionar al club con tres partidos con aforo reducido. Recién en ese momento aparecieron las imágenes que Infobae publicó en exclusiva donde se ve toda la secuencia y la emboscada pudiendo identificar a los barras: estaban el jefe Paredes y sus secuaces Horacio Raúl Gutiérrez, Román Fernando Aimin, Ariel Maneyro Damaso y Leandro Nahuel Sartori a quienes se les terminó aplicando derecho de admisión, al líder por tiempo indeterminado por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación y al resto los sancionó el Aprevide por 24 meses.
Los barras creían que ese sería el único problema que enfrentarían. Pero los fiscales Mariano Zitto y Sebastián González siguieron al frente con la investigación. Además de las imágenes tomaron testimoniales, indagatorias, reunieron todo tipo de pruebas y cerraron la instrucción esta mañana pidiéndole al juez Hugo Alberto Llado el procesamiento de todos por lesiones leves en concurso real con amenazas todo agravado por haberse producido en un espectáculo deportivo. Y en el caso de Paredes se solicitó que la medida sea con prisión preventiva, dado sus antecedentes y considerado un hombre peligroso para la sociedad. El magistrado tomó nota y al mediodía, dictó la captura del líder de Los Pibes de Racing.

Es cierto que el delito que se le imputa no conlleva pena de prisión efectiva pero lo que se tuvo en cuenta es que ya tiene una sanción de tipo condicional por el ataque a hinchas de Deportivo Cali en 2022, cuando se disputaba la Copa Sudamericana. Aquel ataque fue en represalia por el robo de una bandera que ultras colombianos habían hecho y la habían mostrado en redes sociales. La barra hizo inteligencia, supo dónde paraban y que iban a ir a la cancha en tren y los emboscaron en la estación Gerli del Ferrocarril Roca y los atacaron con facas y otras armas blancas dejando seis heridos, uno de gravedad. En ese momento la Policía fue por Paredes, le allanaron la casa, le secuestraron dólares, nueve celulares y un revólver calibre 38 con el tambor con cuatro proyectiles y lo procesaron por lesiones y tenencia ilegal de arma de fuego. Es este antecedente el que usó el fiscal para pedir que ahora vaya preso por el caso Alagastino. Para el resto de los barras también pidió el procesamiento pero sin prisión preventiva.
Hasta el cierre de esta nota aún la Bonaerense no había podido dar con Paredes, por lo que técnicamente se encuentra prófugo aunque gente de su círculo avisó que se iba a entregar en las próximas horas con un asesor letrado. Habrá que ver si cumple con su palabra, pero lo que sorprendió en los investigadores es que el líder de la barra supo sobre su pedido de captura antes que el propio juez dictara la resolución, lo que habla de su penetración en todos los ámbitos políticos, policiales y dirigenciales de Avellaneda.
Este no es un dato menor si se tiene en cuenta que Paredes llegó a convertirse en jefe de la barra tras la pandemia y con el apoyo del municipio local, para el que trabajó juntando gente en distintos actos proselitistas. El homónimo del jugador de Boca es un puntero para lo que guste mandar que tiene su base en Villa Corina y desde esa zona amplió su radio de influencia, ya que también se metió en la vida sindical con un cargo formal en la obra social del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos y se lo ha visto en reuniones y marchas de los gremios de seguridad privada y también de Panaderos.

Habrá que ver ahora cómo esta nueva situación pega de frente en la barra de Racing que ya venía alterada en el último tiempo. Paredes seguía manejando todo desde afuera y de hecho encabezó la comitiva de diez barras que 45 días atrás se acercaron a “conversar” con los referentes del plantel por el mal momento del equipo. Ese día encararon a Facundo Cambeses, Marcos Rojo y Gastón Martirena pero ni los futbolistas ni los dirigentes denunciaron la situación porque aseguraron que “todo fue en buenos términos y vinieron a expresarnos su aliento y apoyo”. Las frases de ocasión para situaciones típicas de apretadas en el fútbol argentino.
Lo cierto es que como él no podía ingresar a la cancha, había dejado a su secuaz, Martín Ramírez, al frente de la popular. Pero los modos de éste, que no suelen ser muy conciliadores, terminaron por agitar las aguas de los otros grupos que integran la barra. Que decidieron un mes atrás separarse. Un grupo liderado por el histórico referente de La Guardia Imperial, Nelson El Pollo Dómene, que tres años atrás se había unido a la facción oficial, se bajó de la tribuna y se llevó su gente. Lo mismo hizo otro sector como La Vieja Escuela, cuyo referente es Maximiliano Gatica. Se pensaba que esto iba a dar paso a una nueva interna y a una pelea cruenta pero eso no sucedió. Claro que ahora, con Paredes prófugo o preso en caso de que lo encuentren, la realidad cambia. Y entre los malos resultados deportivos y las peleas de los violentos, todo puede pasar en un club que está en llamas.













