
La zona fronteriza entre Panamá y Costa Rica será escenario de un operativo binacional de salud pública para contener el dengue, con énfasis en la participación ciudadana y la eliminación de criaderos, ante el incremento sostenido de casos y la amenaza constante de la enfermedad.
Las autoridades de Costa Rica y Panamá intensificarán esta semana las medidas de control y prevención del dengue en la zona fronteriza, tras reportarse más de 300 casos confirmados en la provincia panameña de Chiriquí.
La operación conjunta se centrará en el corregimiento de Progreso (Barú) y el distrito de Paso Canoas (cantón de Corredores) y busca frenar el avance del mosquito aedes aegypti.
El jefe regional de Control de Vectores en Chiriquí, Patricio Camarena, explicó que la campaña se desarrollará de lunes a viernes e involucra a personal sanitario de ambos países.
Camarena advirtió que la lucha contra el dengue requiere un esfuerzo constante y que la colaboración de la comunidad es fundamental para reducir la propagación.

Las acciones incluyen inspecciones, eliminación de criaderos y trabajo educativo con los habitantes y transeúntes de la frontera.
La eliminación de cualquier depósito de agua es la principal medida para evitar la reproducción del mosquito, ya que los insecticidas solo afectan a los ejemplares adultos.
Durante el operativo se atenderá especialmente a los puntos con mayor infestación, entre ellos David, Bugaba y Dolega, aunque la provincia de Chiriquí registra casos en sus 14 distritos.
La alta permeabilidad de la frontera y el fácil desplazamiento del Aedes aegypti obligan a mantener la vigilancia. Según Camarena, “la población aún no ha tomado conciencia sobre la amenaza del dengue”.
El funcionario reiteró que la prevención debe ser un esfuerzo compartido entre las autoridades y los residentes, quienes tienen la responsabilidad de eliminar posibles criaderos en sus entornos.

El dengue (o fiebre quebrantahuesos) es una infección vírica que se transmite de los mosquitos a las personas. Es más frecuente en las regiones de climas tropicales y subtropicales que en los climas templados, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La mayoría de las personas que contraen dengue no tienen síntomas. Cuando estos aparecen, los más frecuentes son fiebre alta, dolor de cabeza y en otras partes del cuerpo, náuseas y erupciones en la piel. En la mayoría de los casos se mejora en una o dos semanas, pero algunas personas sufren dengue grave y necesitan atención hospitalaria. En los casos graves, puede ser mortal.
El riesgo de contraer dengue se puede reducir protegiéndose de las picaduras de los mosquitos, sobre todo durante el día.
Se puede aliviar el dolor que causa la enfermedad, pero por el momento no hay ningún tratamiento específico contra ella.
En las últimas décadas ha aumentado enormemente la incidencia del dengue en el mundo: los casos notificados a la OMS han pasado de 505, 430 en 2000 a 14,6 millones en 2024.

En la mayor parte de los casos, la persona es asintomática o presenta síntomas leves que se pueden controlar sin ayuda médica, por lo que el número real de casos de dengue es superior al notificado.
Actualmente, el dengue es endémico en 100 países.
En 2024 se registró el número más alto de casos en la historia en un periodo de 12 meses, y resultaron afectados más de 100 países de todos los continentes.
La OMS detalle que ese año, debido a la transmisión persistente y al incremento inesperado del número de casos, se registró un máximo histórico de más de 14,6 millones de casos y más de 12,000 muertes relacionadas con esta enfermedad.
La incidencia mundial, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, ha aumentado significativamente en las últimas dos décadas.













