El Gobierno de Omán puso en marcha una nueva ofensiva diplomática para intentar destrabar la crisis en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta. El ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, mantuvo conversaciones telefónicas con sus homólogos de Irán, Egipto, Arabia Saudita, Qatar y Kuwait con el objetivo de acercar posiciones y promover un acuerdo que permita garantizar el tránsito de embarcaciones mediante una solución política aceptable para todos los actores involucrados.
Según informó el Ministerio de Exteriores de Omán, las conversaciones estuvieron orientadas a identificar mecanismos que favorezcan un consenso estable sobre la circulación marítima en el estrecho, un paso esencial para el comercio internacional y el transporte de hidrocarburos. La iniciativa busca reducir las tensiones que persisten en la zona tras meses de enfrentamientos y desacuerdos sobre el control del tráfico naval.
Mediante un comunicado, la diplomacia omaní señaló que los contactos se centraron en “maneras de mejorar las oportunidades para alcanzar acuerdos prácticos, justos y duraderos sobre la navegación y el flujo de las cadenas de suministro mediante soluciones políticas y diplomáticas que sirvan a los intereses colectivos de los países de la región y de todas las partes beneficiarias de la navegación a través del estrecho de Ormuz”.
El ministerio añadió que los responsables de Exteriores coincidieron en destacar “la importancia de la navegación y su seguridad, así como el restablecimiento del flujo del comercio y las cadenas de suministro vinculadas a la economía regional y mundial”, además de remarcar la necesidad de mantener la coordinación diplomática para preservar la estabilidad en Oriente Medio.
Mascate no ofreció detalles sobre las propuestas concretas discutidas durante las conversaciones. Sin embargo, el acercamiento se produce en un momento especialmente delicado para la seguridad marítima en el golfo Pérsico, donde las diferencias entre Irán y Estados Unidos sobre la gestión del estrecho continúan siendo uno de los principales obstáculos para un entendimiento más amplio.
Paralelamente, fuentes conocedoras de las negociaciones indicaron que representantes de Irán y Omán mantienen reuniones para intentar reactivar el tránsito comercial por Ormuz. De acuerdo con esas personas, ambas delegaciones continuaron los contactos después de un encuentro celebrado el fin de semana en Teherán, con la expectativa de alcanzar un entendimiento que facilite posteriormente la reanudación del diálogo entre Washington y la República Islámica.

Entre las alternativas analizadas figura la reapertura del denominado “paso central” del estrecho, una ruta que prácticamente dejó de utilizarse desde el inicio del conflicto a finales de febrero. Durante estos meses, muchos buques optaron por navegar cerca de la costa iraní o por un corredor meridional próximo a la península omaní de Musandam para reducir riesgos.
Las mismas fuentes señalaron que los negociadores omaníes consideran posible anunciar avances en los próximos días, aunque reconocieron que todavía no existe garantía de que las conversaciones concluyan con un acuerdo definitivo. También advirtieron que el canal central podría requerir operaciones de desminado antes de volver a utilizarse con normalidad, ya que existirían minas marítimas colocadas durante la crisis.
En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que existen contactos diplomáticos en marcha.
“Se están llevando a cabo conversaciones profundas”, declaró al ser consultado sobre las negociaciones, sin precisar si hacía referencia específicamente al estrecho de Ormuz. Según personas familiarizadas con el proceso, además de Omán e Irán participan representantes de Egipto, Qatar y Pakistán, así como los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner.
El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales puntos de conexión entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Antes del estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado por vía marítima en el mundo cruzaba diariamente ese corredor, además de importantes cargamentos de gas natural licuado.
La disputa sobre quién debe gestionar la navegación se intensificó tras la ruptura del acuerdo temporal alcanzado en junio entre Washington y Teherán. Irán comenzó a exigir autorización previa para el paso de determinados buques y atacó embarcaciones que utilizaban corredores impulsados por Omán con respaldo estadounidense. Como respuesta, Estados Unidos incrementó sus operaciones militares contra objetivos iraníes, agravando la crisis.













