El arquero argentino Esteban Andrada enfrenta una posible sanción histórica en el fútbol español después de agredir de forma violenta al capitán rival Jorge Pulido durante los minutos finales del derbi entre Real Zaragoza y SD Huesca en la Segunda División.
La magnitud de lo ocurrido se refleja no solo en las consecuencias deportivas, sino en la evidencia física del impacto: el capitán del Huesca apareció en el entrenamiento posterior al partido con marcas visibles en el pómulo izquierdo, resultado directo del golpe recibido.
Incluso, según se pudo observar en imágenes que se difundieron en redes sociales, a Pulido ya se le había inflamado la zona durante los momentos posteriores al incidente. De hecho, el futbolista tuvo que aplicarse hielo en la zona afectada para disminuir las secuelas del puñetazo que le propinó el guardameta con pasado en Boca Juniors.

Durante el tiempo de descuento, tras recibir una segunda tarjeta amarilla por un empujón, Andrada arremetió contra Pulido y lo golpeó en el rostro, lo que desencadenó una pelea generalizada en el estadio El Alcoraz. El árbitro expulsó de inmediato al arquero, así como a Daniel López, del Huesca, y a Dani Tesende, del Zaragoza, ambos involucrados en el tumulto. El partido se disputó en un contexto de alta tensión por la lucha de ambos equipos para evitar el descenso.
Dentro de la normativa vigente, la Real Federación Española de Fútbol contempla sanciones de entre 4 y 12 partidos para agresiones sin lesión con el juego detenido, a lo que se sumaría una jornada adicional por la expulsión previa. Los agravantes aún pueden elevar el castigo total. Precedentes como el de Germán “Mono” Burgos, sancionado con 11 encuentros en 1999 por un hecho similar, o el de Pepe, suspendido con 10 partidos en el Real Madrid, son ahora referencias inmediatas para evaluar la respuesta disciplinaria.
*El momento de la agresión
Tras lo ocurrido, Esteban Andrada se pronunció públicamente a través de los canales del Real Zaragoza: “Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y para un profesional como lo soy”. El arquero subrayó el carácter excepcional del hecho en su carrera: “Me salí de contexto y reaccioné de esa forma. No lo volvería a hacer porque soy una persona pública y un profesional con muchos años de carrera”.
Además, pidió disculpas directas al futbolista español de 35 años: “Le quiero pedir perdón a Pulido porque somos colegas… me desconecté y aquí estoy para acatar lo que diga LaLiga”. Andrada manifestó su disposición a enfrentar cualquier consecuencia disciplinaria y a dialogar con las autoridades del torneo.
El Real Zaragoza emitió un comunicado oficial condenando el acto y anunció que valorará la adopción de medidas disciplinarias internas. El capitán del equipo, Francho Serrano, y el entrenador David Navarro ofrecieron disculpas públicas. “Evidentemente hay líneas que no se pueden traspasar. Da igual lo que haya pasado en el partido. No como profesionales, sino como seres humanos. Lo mejor que podemos hacer es pedir disculpas y no darle vueltas, porque cualquier argumento que se quiera dar va a parecer una excusa y aquí no hay ninguna. He hablado con él (Andrada) porque además es un tipo tranquilo. Ya está. Insisto, él tiene su argumento pero hay líneas que no podemos traspasar”, expresó Navarro.
El Comité de Disciplina estudia la posibilidad de imponer una suspensión que, al restar solo cinco jornadas para el cierre de la temporada, dejaría al guardameta sin opciones de reaparecer este año futbolístico. Según la normativa de la FIFA, cualquier sanción no cumplida íntegramente en España se trasladaría automáticamente al próximo club del jugador, incluso en el caso de que Andrada cambiara de país.













