Durante el Mundial 2026, Nati Jota vivió en carne propia la pasión, las emociones y también los enredos amorosos que suelen acompañar a los hinchas argentinos en cada cita mundialista. La conductora y periodista siguió a la Selección desde adentro, recorriendo estadios, tribunas y fiestas en cada ciudad donde jugó la Scaloneta. Una vez que el sueño de la cuarta estrella se desvaneció ante España en la final, Nati debió regresar a Buenos Aires y, a poco de su vuelta, sorprendió a sus compañeros con una confesión: una decepción amorosa inesperada, vivida con un chico que también seguía a la Selección.
Todo comenzó cuando un joven empezó a llamarle la atención. “El pibe iba a todos los partidos, entonces yo sabía que en el próximo me lo iba a encontrar”, contó Nati en el programa Sería increíble (Olga). Finalmente, el encuentro se dio y esa noche compartieron una salida en la que “sucedieron unos besos, una cosa”. El romance parecía avanzar, y ambos quedaron chateando después del encuentro. “Yo full romántica, yo ya estaba de novia. Yo te digo ‘mi amor, bebé’, al segundo”, reconoció, entre risas, ante la complicidad del resto del equipo.
La historia se volvió aún más graciosa cuando Nati y sus compañeros debatieron el uso del apodo “mi amor bebé”, con Noe Custodio y Eial Moldavsky bromeando sobre lo peculiar y espontáneo del término. “En la cara se me escapa más que en chat”, admitió Nati, sobre cómo el apodo le salía sin filtro en persona.

Sin embargo, la situación comenzó a ponerse incómoda en una fiesta donde ambos coincidieron. “Nos vemos en una joda. Ahí me incomodé un poco. Yo decía: ‘Tengo un montón de amigos acá… Sentí que tenía novio’. Yo quería volver con mis amigos a la mesa un toque y sentí que le tenía que decir: bueno, voy al baño y…”, relató. El chico, por su parte, parecía querer monopolizar la atención de Nati, algo que la hizo sentir presionada y le generó dudas.
Pero el verdadero giro llegó cuando, al besar a su conquista, otro muchacho la abordó para advertirle: “Te quiero decir que te cuides, porque mientras estás chapando con este, el amigo te está grabando”. La revelación la descolocó por completo. “Me quiero ir, no me quiero cruzar a mi amor bebé porque estoy con todo esto que tengo que resolver”, confesó, y relató cómo buscó refugio en un joven nicaragüense al que había conocido en la previa. “Casi lloro”, admitió.
La anécdota dio lugar a nuevas bromas del equipo: entre “bebé espía”, “bebé cacha todo” y “bebé Nicaragua”, los compañeros de Nati fueron sumando humor a la situación, mientras ella seguía reconstruyendo los hechos. “El nicaragüense ya se confundía, tipo medio como que me quería chapar y yo… Igual me lo chapé después”, agregó, desatando las risas del estudio.

El desconcierto creció al notar que su “amor bebé” no le escribía luego del incidente en la fiesta. “Cuando llegué le puse: ‘Che, no me escribiste y me fui’”. La respuesta llegó al día siguiente: “Es que te fuiste así nomás y entendí que algo te pasaba”. Nati le contó entonces la versión que había recibido sobre el supuesto video. “Ah, le voy a preguntar a mi amigo si es verdad y yo tipo: Deberías estar como seguro y decir: ‘No, mirá si te va a grabar…’. Claro. Y me dijo que no me grabó. Yo pensé: ‘Bueno, qué rara esta respuesta’”.
La historia no terminó ahí. Ya en el aeropuerto, antes de regresar a la Argentina, Nati se cruzó con el otro joven que le dijo: “Che, de nada por lo de ayer”, le dijo con un dejo de ironía para cerrar el tema. Entre las bromas de sus compañeros, que propusieron volver a “bebé Nicaragua” y no confiar en ningún “bebé botón”, y las reflexiones de Nati sobre la fugacidad de los romances mundialistas, la periodista cerró la anécdota con una mezcla de resignación y humor: “A mí me dejó rara y nunca más pude recuperar a mi amor”.
Así, entre fiestas, besos, malentendidos y amistades inesperadas, Nati Jota volvió a demostrar que, para los argentinos, el Mundial no solo se juega en la cancha, sino que también deja huellas en el corazón y anécdotas que durarán mucho más que noventa minutos.














