La psicóloga Pilar Sordo expuso los límites de la comunicación en la vida contemporánea y atribuyó la incapacidad de sostener vínculos duraderos a un fenómeno colectivo de inmediatez, intolerancia a la incomodidad y déficit en la escucha profunda.
Sordo compartió sus puntos de vista durante una conversación con Luis Novaresio en el primer episodio de Nada es tan simple de Infobae.
La psicóloga definió como alarmante la dificultad para sostener una conversación y denunció que la deriva hacia la búsqueda permanente de gratificación y certezas absolutas impide la transformación personal y social a través del encuentro con otros.

La búsqueda de dopamina
La especialista resaltó el papel de la dopamina inducida por los celulares como factor que reduce la capacidad de atención y acorta la tolerancia a los silencios, las pausas y la incomodidad, elementos que considera imprescindibles para un vínculo genuino.
“Hoy día tenemos una dificultad bestial para sostener, en parte porque neurológicamente tenemos mucho menos capacidad de concentración y atención por la dopamina de los celulares, pero además porque nos está importando menos lo que el otro está diciendo”, señaló Sordo frente a Novaresio.
Para la psicóloga, la conversación verdadera se distingue del monólogo cuando existe disponibilidad activa para transformar el propio punto de vista: “Cuando yo me siento a conversar es para poder salir pensando algo distinto o habiendo sumado algo que no pensaba”, dijo Sordo.
La especialista rechazó que conversar sea simplemente escuchar para rebatir, y sostuvo que la escucha auténtica y sostenida es el único acto social capaz de producir cambios reales entre las personas.
Novaresio, por su parte, indagó sobre por qué los vínculos parecen tan frágiles en la actualidad, y Sordo propuso que la dificultad para atravesar la incomodidad explica la tendencia al corte precoz de las relaciones: “Me da la sensación de que no estamos dispuestos a vivir la incomodidad de la atención, de que me equivoqué, de pedir disculpas, de que no me gustó. Hemos caído en esto de tener que hacer todo divertido y fácil”, agregó.
Cómo se construye un vínculo
La pregunta central de la charla giró en torno a la poca tolerancia, a la incomodidad y la consecuente incapacidad de perdurar en los vínculos personales, tanto familiares como amorosos.
Sordo y Novaresio coincidieron en que el vínculo auténtico requiere no solo aceptar la incomodidad sino asumir que la esencia de toda relación es la convivencia constante de deseos distintos que, por definición, generan tensión y contradicción.
“Un vínculo amoroso supone dos deseos distintos y el deseo naturalmente va a colisionar”, afirmó el periodista. Sordo refutó la idea de la “media naranja”, calificándola como “psicológicamente insalubre” porque refuerza la noción de carencia y dificulta el desarrollo autónomo de cada persona.
La búsqueda incesante y la insatisfacción como rasgo de época
Al abordar la cuestión de la insatisfacción crónica y la dificultad para “detenerse o quedarse” en un vínculo, Sordo habló del “fenómeno Tinder, que no tiene que ver con la aplicación, sino sociológicamente con el sigue buscando”.
Según la psicóloga, la ilusión de una opción mejor —presentada de forma constante por las plataformas digitales— fomenta la incapacidad de elegir y comprometerse: “Esa ilusión de una supuesta perfección por buscar te hace quedarte insatisfecho con todo lo que eliges”, expresó Sordo.
Para ambos interlocutores, el mecanismo del “scrolleo” imposibilita la profundidad en el trato con el otro y reproduce la lógica de los titulares: se consume el vínculo de manera superficial y se evade la posibilidad de un encuentro real.
“Me arranco rápido, te cambio de tema, me voy a lo que yo quiero conversar y no a lo que tú me estás queriendo plantear”, observó Sordo.
El diálogo también destacó el auge de la polarización y las posiciones extremas como respuesta a la ausencia de certezas, lo que empobrece el espacio del “tercer ente” que, según Sordo, constituye la relación como una entidad a cuidar y sostener.
“Parece ser que el centro, en todo orden de cosas, pasa a ser ambiguo y por lo tanto poco cierto. Yo pruebo la certeza en el fanatismo”, reconoció la psicóloga en la charla con Novaresio.
“En ese respeto por ti, valido tu posición aun cuando no estemos de acuerdo. O podemos decir que no estamos de acuerdo”, concluyó la especialista.













