SISTEMA +R

SISTEMA DE NOTICIAS

Murió Ricardo de Pascual, uno de los actores de “El Chavo del 8″

Ricardo de Pascual en una de sus apariciones en El chavo del 8. Fue conocido principalmente por sus interpretaciones del señor Calvillo, el hombre calvo con intenciones de comprar la vecindad al señor Barriga, y del señor Hurtado, el ladrón del condominio

Ricardo de Pascual, intérprete de dos recordados personajes en la serie El Chavo del 8, falleció a los 85 años. Grupo Chespirito y la Asociación Nacional de Actores (ANDA) anunciaron el deceso, subrayando que “su contribución al espectáculo mexicano permanece vigente, ya que hasta el último momento defendió su oficio con dedicación”. El deceso se confirmó durante la madrugada del 21 de abril, mientras familiares y seguidores rememoran su legado en la televisión.

En una entrevista realizada en México hace unos meses, el propio Ricardo de Pascual había revelado que padecía EPOC, enfermedad pulmonar asociada a décadas previas de tabaquismo, y describió cómo la afección se agravó luego de superar un contagio de COVID-19: “Aparentemente estaba bien de los pulmones; después de que me dio Covid resultó que no, y el EPOC se declaró”.

La Asociación Nacional de Actores (ANDA) anunció el lamentable fallecimiento de Ricardo de Pascual, actor mexicano conocido por su extensa trayectoria en televisión y cine. (ANDA: Instagram)

A pesar del deterioro en su salud, que incluyó además problemas en la columna, el corazón y los riñones, subrayó que su vocación artística nunca estuvo en duda: “Yo no me veo fuera del trabajo, a mí el trabajo me da vida, siento que es un mal necesario. No pienso retirarme mientras pueda moverme; cuando ya no pueda, me retiraría. No quiero dar lástimas, mejor ya no salgo; ahorita puedo trabajar”.

Nacido el 21 de agosto de 1940, Ricardo de Pascual consolidó una carrera que abarcó el teatro de revista y la comedia popular, ámbitos en los que supo destacarse como una figura versátil. En el universo creado por Roberto Gómez Bolaños, participó en El Chapulín Colorado y fue conocido principalmente por sus interpretaciones del señor Calvillo, el hombre calvo con intenciones de comprar la vecindad al señor Barriga, y del señor Hurtado, el ladrón del condominio en El Chavo del 8.

Además, participó en títulos relevantes de la televisión mexicana como El tesoro del saber, Odisea Burbujas, Vecinos y Una familia de diez, lo que extendió su reconocimiento a múltiples generaciones.

Un dato que distingue su historia personal es su relación con Martha, quien durante nueve años fue monja antes de dejar la congregación por motivos de salud. Ambos se conocieron a través de redes sociales y después de dieciocho años de noviazgo decidieron contraer matrimonio durante la pandemia, celebrando primero una ceremonia civil y luego una religiosa por Zoom. Martha relató que, tras un pronóstico médico desalentador para De Pascual, un sacerdote les sugirió: “‘¿Se quieren casar? Tómense de las manos’. Y así fue”.

Ricardo de Pascual forma parte de la lista de figuras centrales de El Chavo del 8 que se han despedido en las últimas décadas. El primero fue Ramón Valdés, quien falleció en 1988 a causa de un cáncer de estómago, seguido de Angelines Fernández, intérprete de la Bruja del 71. Posteriormente, la muerte de Chespirito y la de Rubén Aguirre en 2016 a raíz de complicaciones por una neumonía marcaron otras pérdidas significativas. También fallecieron actrices y actores que dieron vida a Malicha, Godinez, Jaimito el cartero y Paty.

La despedida suscitada por su muerte fue comunicada por la Asociación Nacional de Actores (ANDA) en su cuenta oficial de Instagram y por Grupo Chespirito -el grupo empresarial familiar de Roberto Gómez Bolaños-, que expresó en sus redes: “Lamentamos el sensible fallecimiento del actor Ricardo de Pascual, quien formó parte de las producciones de Chespirito y nos regaló personajes entrañables. Q.E.P.D”.

A la fecha, la familia no ha emitido una confirmación oficial sobre la causa del fallecimiento. El propio De Pascual había detallado en vida los estragos de la EPOC, con énfasis en que “fumé 20 años, tengo 45 sin fumar”, y que el hábito comenzó a raíz de una obra teatral que le exigía ese gesto escénico. Su determinación por continuar sobre el escenario incluso en momentos de fragilidad constituye parte de un legado asociado a la resistencia y la pasión por el oficio actoral en México.

“Yo no me veo fuera del trabajo, a mí el trabajo me da vida, siento que es un mal necesario. No pienso retirarme mientras pueda moverme; cuando ya no pueda, me retiraría. No quiero dar lástimas, mejor ya no salgo; ahorita puedo trabajar”, declaraba Pascual luego de que le detectaran EPOC

En el mundo del espectáculo nacional, su nombre queda vinculado al de las principales producciones de la comedia televisiva y al recuerdo de un hombre que, hasta el final, consideró el trabajo como fuente indispensable de vida.