Hace 22 años, el 29 de junio de 2004, se produjo un acontecimiento que resultó clave para el fútbol argentino: la AFA organizó un amistoso de la Sub 20 frente a su par de Paraguay con el objetivo de “blindar” al por entonces casi ignoto Lionel Messi, que era codiciado por los españoles para sumarlo a su selección.
La Pulga, de por entonces 17 años, ocupó un lugar en el banco de los suplentes con la camiseta con el mismo número, 17. El encuentro se jugó en el estadio de Argentinos Juniors y fueron menos de 500 personas los espectadores que terminaron siendo unos verdaderos privilegiados, al ser testigos de primera mano del inicio de la leyenda de Messi con la celeste y blanca.

Argentina, dirigida por Hugo Tocalli, saltó al campo de juego con Nereo Champagne; Lautaro Formica, Ezequiel Garay, Ricardo Villalba; Pablo Zabaleta, René Lima, Juan Manuel Torres, Matías Abelairas; Pablo Barrientos; Ezequiel Lavezzi y Pablo Vitti. En el banco estuvieron Emiliano Molina, Pablo Alvarado, Franco Miranda, Pedro Galván, Messi y Federico Almerares.
El partido terminó 8 a 0 a favor de la Argentina. En el entretiempo hubo doble cambio: Messi y Miranda por Lavezzi y Pitu Abelairas. El crack rosarino anotó el 7-0 y asistió a Pablo Vitti y a Federico Almerares en otras dos conquistas.

Abelairas, por entonces futbolista de River y uno de los principales protagonistas de aquella jornada histórica rememoró el acontecimiento con Infobae. “Messi fue suplente mío”, recordó entre risas Pitu.
-¿Ustedes sabían que era un partido para blindarlo?
-No sabíamos nada. Pensamos que eran partidos amistosos como solíamos hacer. Nos enteramos antes del primer entrenamiento que venía un chico de Barcelona categoría 87. Nosotros éramos categoría 85. Con dos años menos era 20 veces mejor que nosotros. Nos sorprendió a todos.
-¿Cómo se enteraron de la llegada de Messi?
-Esto fue en junio del 2004. Nosotros nos juntábamos siempre a entrenar. La categoría era la 85 y él vino con dos años menos, 87. Nos enteramos que iban a hacer unos partidos, pero no sabíamos bien que era por Messi. Teníamos que jugar dos partidos amistosos, uno con Paraguay en cancha de Argentinos Juniors y uno con Uruguay en Colonia, de visitante. Al momento de presentarnos a entrenar nos dijeron que iba a venir un chico de Barcelona, que estaba en las inferiores del equipo español.

-¿Y cómo fue aquel primer contacto con Leo?
-Nosotros nos creíamos los mejores porque acá jugábamos en River, en Boca, en clubes grandes, en San Lorenzo, Racing… al principio lo mirábamos como medio de reojo. Me acuerdo que ni bien llegó a la primer práctica saludó a todos, pero no hablaba, no decía nada. Era muy tímido, agachaba la cabeza, era muy vergonzoso.
-¿Cómo fue la primera practica?
–Nos bailó a todos (risas), a todos, con dos años menos. Nosotros éramos categoría 85 y él, 87. En la primera práctica volaba, tenía dos velocidades más que nosotros y nos quedamos muy sorprendidos. También nos sorprendió con los controles que tenía, los controles en velocidad. No lo podíamos agarrar, era impresionante.
-Después en el partido Leo estuvo en el banco
-Sí, entrenamos tres días y después fuimos a jugar con Paraguay. Me acuerdo que en ese partido él va al banco y entra en el segundo tiempo. Yo fui titular y él entra en el entretiempo. Salimos dos jugadores (NdR: Abelairas y Lavezzi) y entraron Leo y Franco Miranda. No sé si entró específicamente por mí, entonces me da vergüenza contarlo porque es como que Messi entró por mí, increíble (risas).

-Encima en el partido juega muy bien
–Ahí Leo jugó todo el segundo tiempo y la rompió toda, metió el golazo ese que salió por todos lados. Después del partido me acuerdo que todos nos acercamos a felicitarlo y él miraba para abajo, le daba vergüenza, como que quería pasar desapercibido, pero no podía, porque la descosió. Después de ese partido, en tres días, teníamos que jugar contra Uruguay, en Colonia. Me acuerdo que viajamos en Buquebus y ahí ya se empezó a soltar un poquito más, ya empezó a charlar un poco más. Nos contaba un poco su estadía ahí en Barcelona, que ellos jugaban en cancha de césped sintético siempre y entrenaban también así. Nos contaba un poco cómo entrenaban. Ya empezó como a hablar un poco más. Y en ese partido con Uruguay fuimos los dos al banco. Perdíamos 2 a 0 y lo dimos vuelta 3 a 2. Metió dos goles Messi y uno Lavezzi. Me acuerdo que entramos los dos juntos, al mismo tiempo, íbamos perdiendo y yo le digo: “Bueno, Leo, tenés que meter el gol del empate”. Y no me contestó nada, agachó la cabeza como que le daba vergüenza. Y al final entró él, metió dos goles y ganamos 3 a 2 ese partido. Después de esos dos amistosos nos fuimos recontra asombrados de lo que jugaba este pibito. Eso fue en junio y en octubre del mismo año él debuta en Barcelona. Ahí ya nos empezamos a dar cuenta del jugador que habíamos tenido la suerte de ver iniciar su camino en la Selección.












