Calu Rivero compartió un tierno posteo que retrata momentos cotidianos y naturales junto a sus hijos, Tao y Bee, frutos de su relación con Aíto de la Rúa, en un entorno rural de Uruguay donde la conexión con la naturaleza y los animales es protagonista. El amo de la familia no fue una sorpresa para nadie ya que en cada ocasión que puede comparte su vida en el campo. En esta ocasión, la actriz eligió no escribir nada en el pie de foto y dejó que las imágenes hablen por sí solas, transmitiendo de manera directa la esencia de su vida familiar con los dos pequeños y el amor compartido por los animales que tiene la familia.
Las fotos muestran a uno de los pequeños sentados en un cochecito doble, extendiendo la mano para acariciar a un caballo blanco que pasa cerca, en una escena que irradia calma y curiosidad infantil. Otra imagen lo captura caminando solo por la orilla, de espaldas, rumbo al atardecer en la playa uruguaya, con el cielo pintado de tonos cálidos y el mar extendiéndose hasta el horizonte. La exploración y el juego se hacen presentes en otra postal donde Tao se agacha sobre el pasto para observar el suelo, disfrutando la experiencia de descubrir el mundo natural a su alrededor.
La convivencia con los animales de la chacra se repite a lo largo de la serie: los hermanos interactúan con una oveja, a la que Tao acaricia mientras Bee la observa desde el cochecito. En otra escena, comparten el jardín con un caballo blanco y otro marrón, en un ambiente de armonía y calma, vestidos con ropa cómoda y colorida. El verde del césped y el fondo de árboles refuerzan la sensación de libertad y contacto con lo esencial.



En la galería de la casa, Tao aparece de pie, mientras que Bee se sienta en el piso y observa su entorno. Hay momentos de juego y participación en las tareas cotidianas del campo, como cuando colaboran con ramas y hojas, integrándose a la rutina familiar.
El desayuno también forma parte de esta vida sencilla: Calu se muestra sentada a la mesa junto a Tao y Bee, todos vistiendo pijamas con estampados similares, en una escena relajada y hogareña, con mate, pan y juegos sobre la mesa de madera. La relación con los animales queda plasmada en otras imágenes, como la que muestra a Bee acostada junto a un perro sobre un colchón en la galería, compartiendo un momento de descanso y compañía.
Las actividades ecuestres forman parte de la rutina, con Tao montando un caballo, guiado por una instructora, y luego descendiendo con ayuda de un banco. El contacto con la naturaleza también se refleja en paseos y siestas al aire libre, como en la foto donde Bee duerme en la sillita del auto mientras un caballo se asoma por la ventana.


El posteo de Calu Rivero destaca una crianza conectada con el entorno natural de Uruguay, lejos de la ciudad y en armonía con los animales, donde cada día se convierte en una oportunidad de juego, aprendizaje y ternura para los dos pequeños que tiene junto al hijo del expresidente de la Nación. Las imágenes invitan a mirar la infancia desde un lugar de libertad, calma y encuentro con lo esencial, celebrando la vida simple y el valor de compartir tiempo de calidad en familia, sin necesidad de palabras que acompañen la publicación.














