Este lunes, Mario Pergolini volvió a abrir la puerta de su intimidad en su programa cuando recordó la insólita situación que vivió en un hotel al ser interceptado cuando intentaba llevarse un elemento de la habitación. Según detalló el conductor en Otro día perdido (Eltrece), él su esposa fueron frenados por el personal cuando salía con los objetos en la mano. El episodio surgió durante una charla distendida sobre hábitos al dormir y quedó relatado por la propia figura de la tele en medio de una conversación con Evelyn Botto.
El momento surgió cuando Mario Pergolini describía por qué le resulta incómoda la posición de “la cuchara” al dormir en pareja. Allí explicó que suele quedar atrapado con un brazo debajo del otro cuerpo, sin poder encontrar una postura cómoda. “No es sexy, no es nada. Se me empieza a dormir el brazo”, afirmó al reconstruir esa escena cotidiana.
A partir de ese intercambio, Botto mencionó la existencia de almohadas diseñadas para aliviar la presión del brazo. Esa observación derivó en otra historia personal de Pergolini, vinculada con su costumbre de probar distintos modelos. “Me compré como setenta clases de almohadas”, dijo, antes de introducir el episodio que vivió junto a su esposa en un hotel al que decidió ir para pasar la noche lejos de una reunión organizada por su hija.
Según relató, ambos optaron por alojarse en un establecimiento “serio” para evitar quedarse en la casa mientras transcurría la fiesta. En ese contexto, contó que al llegar recibieron un gesto especial: unas fundas bordadas con las iniciales de cada uno. “Nos bordaron los almohadones con las iniciales de cada uno. M.P.”, recordó Pergolini al describir el detalle que encontró al entrar en la habitación.

La incomodidad llegó al momento de la salida. El conductor explicó que interpretó que ese obsequio podía llevarse, por lo que bajó con las dos piezas. “Cuando le digo a mi mujer: ‘Bueno, nos vamos, llevémonos lo de la cama’”, relató, antes de precisar que fue detenido por un empleado del hotel. Según su versión, el trabajador le aclaró que solo podía llevarse la funda y no la almohada completa.
“La almohada la tiene que dejar, es solo la funda”, recordó que le dijeron en la recepción. A partir de esa aclaración, Pergolini sostuvo que había entendido mal la indicación inicial y resumió la escena con una frase que terminó por ordenar el sentido de la anécdota: “Me lo explicaron mal. Me dijeron: ‘Esto es para que se lo lleve’. ¡Me lo llevé!”.
El episodio cerró con otro detalle que reforzó el tono de vergüenza con el que lo contó. “Yo iba con dos”, dijo, al explicar que incluso había cargado también la pieza correspondiente a su esposa. La historia quedó integrada a una conversación sobre descanso, posturas para dormir y accesorios de cama, pero tomó relieve por el momento incómodo que, según su relato, vivió al salir del hotel.

Días atrás, el conductor volvió a sorprender a sus fanáticos cuando recordó el día de su casamiento y la llamativa frase que pronunció su suegro momentos antes de la ceremonia. Todo comenzó cuando Pergolini le consultó a Rada si alguna vez se había casado por iglesia. Rada respondió que nunca había pasado por esa experiencia, lo que dio pie a Pergolini para compartir detalles de su propia boda. “Yo sí me casé por iglesia. Te juro que durante toda la ceremonia el cura me llamó María, nunca acertó mi nombre”, recordó entre risas, señalando que el sacerdote era amigo de la familia de su esposa.
Continuó describiendo el contexto de aquel momento y cómo ambos eran muy jóvenes al casarse. “Mi mujer tenía 19 o 20 años, éramos prácticamente dos chicos. Si ves las fotos, parece una fiesta de 15”, contó Pergolini, resaltando el ambiente de nerviosismo que rodeó la boda tanto para ellos como para sus familias.
El momento más inesperado, según relató, ocurrió justo antes de ingresar a la iglesia. Pergolini recordó que, mientras su esposa estaba tomada del brazo de su padre y a punto de entrar al templo, su suegro la frenó en seco. “Estaban por abrirse las puertas y sonar la marcha nupcial, y mi suegro le dijo: ‘Si querés, nos vamos. Lo del civil lo arreglo yo’. Fue hasta el último instante que le ofreció esa salida”, relató.
Luego de compartir la anécdota, Pergolini reflexionó sobre el gesto de su suegro. “Para mí, es una de las demostraciones de cariño más grandes de un padre. Eso es lo que hace un padre. Ahora mi hija tiene esa edad y yo haría lo mismo por ella”, cerró, dejando en claro el valor que le da a ese tipo de apoyo familiar.














