
Los incendios en maleza aumentaron 51% interanual en El Salvador, con 2,792 emergencias atendidas hasta el 9 de septiembre de 2026, frente a las 1,843 registradas en el mismo período de 2025. El director del Cuerpo de Bomberos de El Salvador, Baltazar Solano, vinculó el repunte a la sequía meteorológica, las altas temperaturas y las prácticas humanas que originan los focos de fuego.
“Estamos atendiendo muchos incendios en maleza, una época que no es típica”, dijo Solano durante la entrevista AM de Canal 10. La institución suele concentrar sus recursos durante el invierno en inundaciones y rescates, aunque el déficit de lluvias obligó a reforzar la respuesta contra incendios.
La alerta roja por sequía meteorológica continúa vigente. Según datos citados por el funcionario, el país atravesó cerca de 19 días secos, distribuidos en tres períodos, con lluvias por debajo de lo esperado para la temporada.
Las temperaturas elevadas redujeron la humedad de la vegetación y facilitaron la expansión de las llamas una vez que se inicia un incendio. Santa Rosa de Lima, en el departamento de La Unión, marcó 44.2℃ (111,6℉) el 27 de agosto, de acuerdo con cifras de la Dirección del Observatorio de Amenazas del Ministerio de Medio Ambiente.

El 25 de agosto, Cerrón Grande, en Cabañas, registró 39.8℃ (103.6℉). Previo a la entrevista, Santa Rosa de Lima llegó a 43.7℃ (110.7℉), San Francisco Gotera a 40.1℃ (104.2℉), Ahuachapán a 39.4℃ (102,9℉) y San Miguel a 39.2℃ (102.6℉).
Solano aclaró que las condiciones atmosféricas no provocan por sí solas los incendios. “No es por el calor, no es por el viento, sigue siendo por el factor humano”, sostuvo. Entre las conductas de riesgo citó el lanzamiento de colillas de cigarrillo, las fogatas mal apagadas, la quema de basura, la caza mediante fuego y el uso de llamas para extraer miel.
El funcionario explicó que el viento acelera la propagación porque el aire se desplaza hacia las zonas con mayor temperatura. En incendios forestales, las ráfagas pueden modificar el recorrido de las llamas, superar las líneas de control y dejar atrapados a quienes participan en la extinción.
Los incendios forestales se duplicaron en comparación con 2025
La sequía meteorológica también coincidió con un incremento de los incendios forestales. El Cuerpo de Bomberos contabilizó 177 casos hasta el 9 de septiembre, contra 87 en igual lapso de 2025. El incremento equivale a cerca de 103%.

Solano alertó que estos siniestros causan pérdida de árboles, erosión y deterioro de los suelos. También señaló que el fuego elimina el mantillo, una capa orgánica que aporta nutrientes a la tierra, y puede afectar la recarga de los mantos acuíferos.
El director recomendó a las comunidades mantener despejada de maleza un área equivalente al doble de la altura de los muros perimetrales de las viviendas. En una pared de dos metros, por ejemplo, la franja de limpieza debería alcanzar cuatro metros para limitar el paso de chispas hacia casas o colonias.
También pidió limpiar las canaletas de los techos y evitar dejar brasas activas tras preparar alimentos al aire libre. “No acostarse, si está acampando, con la fogata”, afirmó. Para quienes cocinan con leña o carbón, aconsejó llevar agua suficiente y apagar por completo los rescoldos antes de abandonar el lugar.
Bomberos pidieron evitar la quema de rastrojos y basura
El funcionario cuestionó la quema de rastrojos agrícolas, una práctica que algunos productores utilizan para despejar terrenos. Según indicó, los restos vegetales pueden procesarse e incorporarse al suelo como abono, en lugar de eliminarlos con fuego.

La combustión de esos materiales puede extenderse a cultivos vecinos, cercos y zonas habitadas. Solano recordó un incendio de caña de azúcar en Apopa que alcanzó vehículos y locales comerciales, con riesgo de propagación hacia un centro comercial.
“Un incendio en una caña de azúcar ni nosotros los bomberos lo podemos extinguir” mediante un ataque directo, afirmó. En esos casos, explicó, la estrategia consiste en abrir brechas o rondas para detener el avance de las llamas a distancia.
Las emergencias estructurales también crecieron. Bomberos registró 662 incendios en viviendas, comercios e industrias durante 2026, frente a 512 en el mismo período del año anterior, un aumento de 29%. Los incendios en basureros pasaron de 195 a 267, mientras que los de vehículos subieron de 309 a 363.
Solano identificó las fugas de gas propano y los cortocircuitos como riesgos frecuentes en las casas. Recomendó reemplazar mangueras y reguladores deteriorados, no sobrecargar instalaciones eléctricas y no manipular interruptores si se percibe olor a gas. El número de emergencias por incendios en El Salvador es el 913.













