
Las ventas minoristas pyme descendieron 0,2% interanual en agosto, pero las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 17,6%, precisó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
De acuerdo al informe, el mes pasado las ventas en los comercios minoristas pyme además de la caída interanual del 0,2% en términos reales (esto es, descontada la inflación), cayeron 2,7% respecto de julio, con lo cual la actividad acumula un descenso del 2,4% en lo que va del año.
Según CAME, “esta dinámica negativa en la comparación interanual respondió a la reducción del poder adquisitivo por los incrementos en las tarifas de los servicios y por el endeudamiento familiar. Además, el menor movimiento post-vacacional y la pérdida de tracción de los ingresos disponibles acentuaron la cautela del consumidor, limitando las operaciones comerciales a gastos indispensables”.
Realidad y expectativas
En un relevamiento cualitativo sobre la evolución comercial, CAME registró que 47,4% de los dueños consultados indicó que su nivel de actividad se mantuvo en relación con el mismo período del año previo, una merma de 0,7 puntos porcentuales en comparación con la medición del mes anterior.

En paralelo, la proporción de respuestas que reportó un empeoramiento en las condiciones de su negocio ascendió al 46,5%, un incremento de dos puntos porcentuales respecto del 44,5% constatado en julio. Solo un 6,1% de las pymes consultas tuvo una mejora en su desempeño operativo durante el período.
Las proyecciones para los próximos doce meses lucen entre estacionarias y positivas. El 43,9% de los encuestados prevé que su situación económica no se modificará (2,4 puntos menos que en el informe precedente) y el 42,8% estimó un mejor futuro. Solo un 13,3% espera un deterioro.
Y en cuanto a decisiones de financiamiento y destino de fondos, el 57,9% consideró que no es momento para invertir en su firma, un 28,6% no fijó postura al respecto y un 13,5% respondió afirmativamente.
Por rubro
Cuatro de los siete rubros medidos presentaron tasas de variación interanual positivas. La suba más pronunciada correspondió a Perfumería (+12,8%), seguida por Textil e indumentaria (+6,4%), Calzado y marroquinería (+1,2%) y Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (+0,3%).

Los tres sectores que marcaron retrocesos respecto de agosto de 2025 fueron Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-4,8%), Alimentos y bebidas (-2,5%) y Farmacia (-0,5%).
El índice general de ventas minoristas informado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mide las ventas realizadas por los comercios relevados bajo cualquier modalidad.
Lo que queda después de tarifas y tarjetas
CAME señaló que el desempeño minorista de agosto reflejó la persistencia de una demanda condicionada por el peso de las tarifas y el endeudamiento familiar acumulado.
“Si bien los comerciantes reportaron compras puntuales en panificados, indumentaria infantil y regalería a raíz del calendario escolar y festivo por el Día del Niño, estas operaciones no alcanzaron el volumen necesario para compensar la caída general del consumo en los rubros masivos”, dice en su informe. De este modo, explica, las transacciones continuaron acotadas a reposiciones impostergables y tratamientos esenciales, mientras que los bienes durables, el calzado formal y los artículos de mayor valor permanecieron postergados bajo un esquema de compra cauteloso y fragmentado.
Desde la perspectiva de la oferta, los comercios operaron con márgenes de rentabilidad acotados debido a las continuas actualizaciones en las listas mayoristas, los fletes y la competencia de mercadería importada de bajo costo. La dificultad para disponer de planes de cuotas sin interés obligó a multiplicar descuentos por pago al contado, liquidaciones de fin de temporada y promociones bancarias para movilizar el inventario existente. Ante este escenario de costos operativos crecientes y límites de financiamiento en los hogares, las empresas mantuvieron una gestión prudente del capital, restringiendo la reposición preventiva y evitando nuevas decisiones de inversión.













