
La semana pasada, Infobae dio a conocer los testimonios hasta ahora desconocidos de las trabajadoras sexuales que visitaron a Liam Payne, el ex cantante de One Direction fallecido en un hotel de Palermo, para un encuentro sexual que terminó en un escándalo horas antes de su muerte el 16 de octubre de 2024.
Hoy, un nuevo documento sale a la luz casi dos años después: la imagen de la cámara de seguridad del hotel CasaSur, parte del expediente que investiga el fallecimiento del cantante, que muestra a ambas mujeres, Aldana S. y Lucila G., acompañadas de Payne a las 11:28 de ese día, segundos antes de ingresar a la habitación del astro, la 310. Una segunda imagen de cámara de seguridad, que ilustra esta nota, las retrata tres minutos antes en la recepción del hotel, ingresando al lugar.
Otras tomas, todas ellas parte de esta nota, retratan al cantante y a las mujeres en conversaciones con el cantante a lo largo de esa tarde en el lobby del hotel, y hasta en una discusión con Aldana S. Esta última mujer declaró que Payne, luego de insultarla, le confesó que el dinero “no lo hacía feliz”.

En su relato, realizado ese día ante el primer fiscal del caso, Marcelo Roma, las mujeres aseguraron bajo juramento que Payne les pidió cocaína en repetidas ocasiones y que las echó de la habitación en medio de una rabieta, al no poder pagar los cinco mil dólares que supuestamente les había prometido. Así, permanecieron en el CasaSur unas “tres horas”, de acuerdo a su relato y al análisis de videos, mientras esperaban en la planta baja que Payne les pagara
Payne había contactado a Aldana S. vía WhatsApp, tras ver su publicación en un sitio de escorts desde su computadora Apple -que llevó en el morral que cargaba cuando perdió la vida y que fue peritada por la Policía de la Ciudad-. En su relato a la Justicia, Aldana S. -que convenció al cantante de sumar a su amiga Lucila al encuentro- aseguró que el cantante le pidió cocaína en varias ocasiones.

Más que “room service”
Payne envió un taxi a buscarlas. En el camino, le pidió a Aldana S., de acuerdo a un chat hallado en la pericia a su teléfono: “Deberíamos conseguir cocaína”. Luego, les pidió “cinco gramos para que pueda hacer crack”. En la habitación 310, la Policía de la Ciudad encontró un paquete de bicarbonato de sodio tras la muerte del cantante, un ingrediente necesario para la cocción de crack. El pedido de cinco gramos, entendió la Justicia, se debía a que, para crear una roca de crack, se necesita una importante cantidad de droga.
Aldana S. también declaró que Payne le envió un video de él mismo cantando. El chat peritado revela que el cantante le envió una foto sexualmente explícita.

Luego, estaba el alcohol. Una botella de whisky Johnnie Walker Double Black fue encontrada en la habitación del cantante, junto con otra de champagne Alma Crudo de la bodega Zuccardi, en una frappera, que Payne le convidó a ambas mujeres. Las facturas del alcohol que pidió como room service el día de su muerte es parte de la causa, y de esta nota. La principal incluye dos botellas de Johnnie Walker. El número final es de $664300, cerca de 500 dólares al valor oficial de ese día.
La primera, que data de las 10:33, es básicamente un desayuno: otra botella de Johnnie Walker Black, tamaño minibar, de $15600.
El estudio toxicológico determinó que el cantante falleció con 2,7 gramos de alcohol por litro en la orina, y 2,3 en su sangre.

¿Dónde está el Rolex de Liam Payne?
Aldana y Lucila, finalmente, se fueron del lugar, luego de que el staff del CasaSur contactara al presunto “manager” de Payne, Rogelio Nores, el empresario que era su contacto en Argentina, que asegura hasta hoy no tener vínculo comercial alguno con el cantante, hoy sobreseído en la causa por la Cámara de Casación.
Se gestionó una supuesta oferta de 300 dólares para lograr que se vayan. Ninguna de las mujeres reconoció aceptar esa plata. Ambas aseguraron, por otra parte, que Payne intentó pagarles con su reloj Rolex de oro. Se negaron a aceptarlo. En ese momento, siempre de acuerdo a su testimonio, Payne lo rompió contra la pared de su habitación. La Policía de la Ciudad no lo halló cuando registró la habitación del cantante tras la muerte.
Semanas después, jueza del caso, Laura Bruniard, ordenó a la fuerza porteña que allanara a las trabajadoras sexuales en sus domicilios declarados, en busca del reloj. El Rolex, sin embargo, nunca fue encontrado.













