
Según el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, “la Argentina tiene hoy las mejores condiciones en décadas para encarar un proceso de crecimiento sostenido”.
Así lo afirmó el economista en un extenso artículo que publicó en la sección de Opinión de este medio el mes pasado, escrito junto a la economista correntina Pamela Morales Jourdan, asesora suya en la Cámara de Diputados, donde Ravier se desempeñó hasta ahora como diputado nacional por La Pampa.
La razón del optimismo de Ravier que la Argentina goza ahora de equilibrios externo e interno, gracias a la inversión y las exportaciones, ya no un consumo financiado con emisión monetaria. Por eso, escribió, “el potencial de catch-up frente al mundo es amplio luego de un período en el que la economía se mantuvo estancada durante más de una década».
Las seis razones enumeradas por Ravier para justificar su optimismo acerca de las perspectivas de crecimiento fueron las siguientes:
1-Inflación en descenso
Según el nuevo vocero, que asumirá funciones la semana próxima, la inflación, principal fuente de inestabilidad y deterioro de ingresos durante los últimos años, se desaceleró, a 2,6% en abril y a 2,1% en mayo, en un contexto de recomposición de precios relativos, saneamiento fiscal y normalización monetaria.
2- Recuperación del nivel de actividad
Según Ravier, a diferencia de otras veces, la la caída de la inflación fue acompañada por un colapso del nivel de actividad. Según distintos indicadores, señaló, hay en marcha una recuperación robusta. En marzo, apuntó, el avance fue del 3,5%, al nivel más alto de la serie histórica desestacionalizada, acumulando una expansión cercana al 11% desde abril de 2024, tras el cimbronazo por las medidas de ajuste inicial.

3- Sector externo
Además, prosiguió Ravier, el sector externo se transformó en un motor de crecimiento. Citaba entonces los datos de abril, que se volvieron aún más positivos en mayo, cuando las exportaciones mensuales superaron los USD 9.500 millones por primera vez en la historia argentina y el superávit comercial superó los USD 3.500 millones, otro récord.
4- Equilibrio macroeconómico
El impulso comercial, además, escribió Ravier, se apoyo en equilibrios macroeconómicos que durante años parecían inalcanzables: superávit fiscal y de cuenta corriente de la balanza de pagos en simultáneo y marcada reducción de la emisión monetaria para financiar al Tesoro.

5- Señales de normalización
Lo que el gobierno y Ravier definen como un “cambio de régimen económico” se refleja en la percepción internacional, en hechos como la mejora en las calificaciones de riesgo, la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el FMI y la marca reducción del riesgo país.
Según el análisis del nuevo vocero presidencial, el punto de inflexión se reflejó en que las tasas de interés empezaron a caer de modo endógeno y sostenido desde fines de febrero. Un escenario de menores tasas y mayor estabilidad macro, a su vez, empezó a mejorar las condiciones para el crédito al sector privado, “cuya expansión se desaceleró durante el período electoral y ahora muestra señales de reactivación”.

Según Ravier, el aspecto más relevante de la nueva etapa es que las reformas estructurales iniciadas por el gobierno de Milei todavía no desplegaron todos sus efectos sobre la productividad y la inversión.
La desregulación, la apertura y los incentivos económicos, concluyó el nuevo vocero presidencial, configuran un escenario distinto al de los últimos veinte años, con el agregado de que la economía parte de niveles de capitalización, productividad y crédito bajos.

“En ese marco, el potencial de catch-up es considerable. El concepto de catch-up económico refiere al proceso por el cual un país rezagado crece durante un período prolongado a tasas superiores a las de las economías desarrolladas y reduce la brecha de ingresos, productividad y nivel de vida», explicó Ravier, para quien la Argentina sigue contando con abundantes recursos naturales, capital humano competitivo y sectores con elevada productividad potencial, activos que durante años fueron presos de “una macro desordenada y reglas de juego inconsistentes”.
Así las cosas, afirmó, “el crecimiento que empezó a observarse tiene rasgos distintos a otros episodios expansivos recientes: no se apoya en consumo financiado con emisión monetaria o atraso cambiario, sino en una combinación de equilibrio fiscal, estabilidad monetaria, inversión y expansión exportadora”. Por eso, concluyó, “los fundamentos que se consolidan sugieren la posibilidad de que Argentina ingrese en un ciclo de estabilidad y crecimiento sostenido, como no se observó durante décadas.













