
Una interesante condena por lavado de dinero narco ocurrió esta semana en la Justicia federal de San Martín. Para entenderla, hay que desmenuzarla parte por parte. Quiénes son los condenados -y a quiénes se vinculan- es la clave. Llama poderosamente la atención verlos a todos juntos.
Ayer lunes, el Tribunal N°4 de la jurisdicción le dio tres años de cárcel en suspenso a María Eugenia Maronna, empresaria, de 49 años de edad, dueña de una agencia de autos, domiciliada en un country de Pilar. La misma pena le tocó a Fernando Aldo de Bórtoli, empleado según él mismo, de 39 años, oriundo de Villa Ballester. Tuvo trabajo en blanco una vez en su vida: se lo dio el Servicio Penitenciario Federal cuando estuvo preso, años atrás.
El tercero es Ricardo Gabriel Sosa, alias “El Gaby”, o “El Macho”, otro hombre de San Martín, de 44 años, que decía ser mozo de catering en eventos años atrás. Hoy, Sosa está preso en un penal federal de Rio Negro.
El monto de la pena parece leve. Sin embargo, el juez Matías Mancini los intimó a entregar una multa de 260 mil dólares cada uno y a que se le confisque un lote en el barrio cerrado Los Sauces de La Lonja, Pilar, uno de los desarrollos premium de la zona. Una casa de seis ambientes supera los 400 mil dólares.
Los nombres dice mucho. María Maronna es la hermana del también empresario Carlos Maronna, enjuiciado el año pasado por el Tribunal Federal de Corrientes por lavar dinero narco, precisamente, con su concesionaria de pilar. De Bórtoli fue investigado durante años como un presunto transportista de la droga de la banda de “Mameluco” Villalba, ligado particularmente a Alan, el hijo del histórico capo de San Martín.
A Sosa -que recibió el beneficio de las salidas transitorias en mayo de 2025-, la nueva condena se le suma a la pena que el Tribunal Federal N°2 de San Martín le dictó en septiembre de 2017 por traficante. Así, deberá cumplir 15 años y seis meses.
En aquella condena, lo vincularon a otros ocho sospechosos por un negocio de transporte de marihuana prensada que comenzó once años atrás. Irónicamente, el dueño de una concesionaria de Posadas, Misiones, estuvo involucrado en la historia. Según los fundamentos del Tribunal N°2, la familia Maronna y sus negocios automotores también aparecen mencionados en este expediente, con un Corvette rojo furioso involucrado en la mezcla. A Sosa, por otra parte, ya le habían dado otros siete años en la Justicia federal de Neuquén, también por mover droga, lo que se sumó a su pena global.
La causa en contra Maronna, De Bórtoli y Sosa comenzó en 2016 en el Juzgado Federal de Campana, como un desprendimiento, precisamente, de la causa que condenó a Sosa en 2017. Allí, se investigó “la posible comisión del delito de lavado de activos de origen ilícito a partir de la adquisición, con fondos proveniente del narcotráfico, del inmueble emplazado en el lote 19 del barrio privado “Los Sauces” de la localidad de La Lonja“, asegura un documento judicial.
Ese lote fue transferido a María Maronna en 2011, según documentos relevados. “El 30 de marzo de 2012″, de acuerdo a otro documento de la causa, “María Eugenia Maronna celebró un boleto de compra-venta con Fernando Aldo De Bórtoli a través del que aquella vende y éste adquiere “en comisión” el citado lote 19 por la suma de US$ 250.000″. Un informe de la vieja AFIP, citado en la confirmación del procesamiento de los acusados, reveló que Maronna era una monotributista clase F en 2011, que, básicamente, no le daba el blanco.
“No habría generado en el período 2010 ni 2011, ‘prima facie’, ingresos suficientes para la adquisición del inmueble referido”, concluyó el reporte. Maronna, al ser indagada, dijo no conocer a De Bórtoli antes de la venta.
La plata para comprarla casa en el country, básicamente, provendría de Sosa. La Justicia de Corrientes, por su parte, investigó al hermano de Maronna por operaciones narco con la concesionaria de Pilar, con movimientos previos a la compra de la casa del lote 19.













