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La tarde en que Juan Martín Del Potro ganó un partido y perdió el tenis

La vincha apoyada sobre la red, los ojos enrojecidos y el esfuerzo por contener las lágrimas explicaban mucho más que cualquier conferencia de prensa. Aquella noche del 8 de febrero de 2022 tenía el tono de una despedida. El Buenos Aires Lawn Tennis Club lo acompañaba con una ovación interminable mientras Federico Delbonis lo abrazaba al otro lado de la red.

La historia del adiós, sin embargo, había comenzado 965 días antes, sobre el césped del Queen’s Club de Londres. Aquel martes 18 de junio de 2019 la lluvia no permitió que se concretara la programación del torneo y Del Potro debió esperar un día más para iniciar su camino en uno de los torneos de la gira que desemboca en Wimbledon. Su rival, el canadiense Denis Shapovalov, debió soportar una andanada de 11 aces, para terminar cediendo ante el por entonces número 12 del mundo y tercer preclasificado, con parciales de 7-5 y 6-4.

En el medio del partido, la Torre de Tandil sufrió un resbalón, uno como tantos sobre la hierba. La rodilla derecha se le forzó y tocó el suelo, pero Del Potro siguió. Nada que pareciera grave o capaz de provocar más que alguna mueca de dolor. Nada que justificara una alarma inmediata.

El ganador saludó a su rival, firmó algunas pelotas y llegó al vestuario. Allí aparecieron el dolor y la inflamación. Luego, los estudios confirmaron la peor noticia: Delpo había sufrido una nueva fractura de rótula en la misma rodilla que venía condicionando su carrera desde el año anterior.

Del Potro se retiró inmediatamente del torneo y comenzó un proceso que terminaría marcando el tramo final de su carrera. A sus 30 años, ya conocía de memoria el camino de las rehabilitaciones. Había atravesado múltiples operaciones en ambas muñecas y protagonizado regresos que parecían imposibles. Durante los meses posteriores, el tandilense intentó aferrarse a ese bote salvavidas que en más de una ocasión lo había ayudado a regresar de las aguas turbulentas de la incertidumbre.

El comienzo de la pesadilla. Del Potro se resbala y sufre una grave lesión en la rodilla

“No sé si el otro día jugué mi último partido de tenis o no”, dijo Del Potro entonces y dio un primer paso en Barcelona, donde volvió a ingresar a un quirófano para una nueva intervención quirúrgica bajo la supervisión del doctor Ángel Ruiz Cotorro, uno de los especialistas más reconocidos del tenis mundial. El mensaje fue optimista: había confianza y existía la sensación de que el proceso de recuperación fuera largo, pero exitoso.

Sin embargo, los controles posteriores no mostraban la evolución esperada y el dolor persistía. La consolidación ósea avanzaba más lentamente de lo previsto y, una vez en carrera para el ansiado regreso, los entrenamientos se interrumpían una y otra vez. Cuando parecía acercarse una fecha tentativa para regresar al circuito, aparecía una nueva molestia que obligaba a comenzar nuevamente.

La pandemia llegó en 2020 y el planeta entero se detuvo. Para muchos deportistas significó una pausa obligada. Para Del Potro, en cambio, fue apenas un capítulo más dentro de una rehabilitación que seguía sin encontrar salida.

En agosto de ese año, el campeón del US Open 2009 volvió a pasar por el quirófano en Berna, Suiza, donde fue intervenido por Roland Biedert, uno de los especialistas en rodilla más reconocidos del mundo. Tampoco alcanzó.

En enero de 2021 llegó una nueva cirugía. Dos meses más tarde, otra más. Con el paso del tiempo, la situación dejó de girar exclusivamente alrededor del tenis. El objetivo comenzó a ser algo mucho más básico: recuperar una calidad de vida normal.

Hubo momentos en los que caminar le resultaba difícil a Delpo. Subir una escalera se transformaba en un desafío cotidiano, porque la rodilla condicionaba actividades simples, situaciones normales para cualquier persona. Y eso, para alguien que había construido toda su vida alrededor del deporte, resultaba especialmente cruel.

Del Potro y una postal de aquel partido ante Denis Shapovalov en Queen's (Crédito: Reuters/Tony O'Brien)

Del Potro buscó distintas alternativas médicas: consultó especialistas en varios países, probó diferentes tratamientos, viajó a Estados Unidos y escuchó opiniones diversas. Intentó encontrar respuestas allí donde todavía quedaba una pequeña posibilidad de recuperar una vida normal, pero nada funcionó. Con el paso del tiempo, la discusión ya no giraba únicamente alrededor del tenis. El pensamiento empezó a impregnarse de una idea aterradora: cómo convivir cada día con el dolor.

Después de esa primera cirugía hasta el día de hoy nunca más pude subir una escalera sin dolor. Me duele muchas veces para dormir, cuando me giro de lado o me despierto porque me pegan unos pinchazos que son muy feos», diría años más tarde, en noviembre de 2024, en un video publicado en sus redes sociales en la previa de una exhibición junto a Novak Djokovic. Allí contó que tomaba “entre seis y ocho pastillas, entre un protector gástrico, un antiinflamatorio, un analgésico y otra para la ansiedad” y expresó un deseo en forma de súplica: “Ojalá algún día se acabe, porque quiero vivir sin dolor”.

Entre junio de 2019 y comienzos de 2022 acumuló cinco operaciones en la rodilla derecha, innumerables sesiones de rehabilitación y meses enteros de incertidumbre. Sin embargo, todavía quedaba una última ilusión.

A fines de 2021, comenzó a tomar forma la posibilidad de volver a competir en el Argentina Open, el mismo torneo que le había abierto las puertas del circuito grande en 2006 gracias a una invitación. El 31 de enero de 2022, la organización confirmó oficialmente su participación.

Las semanas previas estuvieron cargadas de dudas. El propio Del Potro reconocía vivir en un estado de incertidumbre. Entendía que aquella presentación podía representar una nueva oportunidad, pero también una despedida.

El 8 de febrero llegó el momento. Era el día 965 tras aquel resbalón en Queen’s, un martes con el Buenos Aires Lawn Tennis Club poblado de gente que coreaba su nombre. Cada punto fue un gran acontecimiento. Del otro lado de la red estaba Delbonis, amigo, compañero de generación y protagonista involuntario de una noche histórica.

Las lágrimas de Juan Martín del Potro en su último partido oficial, ante Federico Delbonis en Buenos Aires (Crédito: REUTERS/Matias Baglietto)

La derrota quedó en segundo plano. El público entendió que estaba presenciando algo más importante. Del Potro también. Por eso, cuando apoyó la vincha sobre la red y las lágrimas comenzaron a aparecer, la emoción recorrió cada rincón del estadio.

Tres días más tarde, el ex número 3 del mundo se bajó del ATP de Río de Janeiro. No hubo entonces más anuncios que el inicio de una nueva recuperación. Sin embargo, Delpo ya no volvería a pisar oficialmente una cancha de tenis. El círculo se había cerrado en el mismo torneo donde había comenzado su historia en el circuito mayor.