
La médica Soledad Barrera había llegado al hospital SMI de Montevideo para sacarse la vesícula. “Tranquila que es un ratito”, le dijo el cirujano que la atendió a su madre, Rosario Barrera, que esperaba afuera. Pero la intervención se complicó: la paciente sufrió un paro cardiorrespiratorio que la dejó en estado vegetativo durante 10 meses hasta que murió en agosto de 2024.
La anestesista que intervino en la cirugía fue condenada por homicidio culposo y sancionada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) a cinco años sin ejercer. Sin embargo, las nuevas autoridades de la cartera le redujeron la pena a tres años, lo que generó molestia en la familia. Este viernes hubo una marcha por Montevideo en reclamo de Justicia.
Soledad había estado llorado antes de la operación al recordar a su hermana, que había fallecido tiempo atrás, contó su madre en una entrevista con el noticiero Subrayado de Canal 10. El cirujano tranquilizó a la madre diciéndole que era una operación de 40 minutos.

Soledad y Rosario siempre se saludaban con cuatro besos. “Chau, mamita”, le dijo antes de entrar al quirófano. No se imaginaba que sería una despedida para siempre: “Con ese: ‘Chau, mamita’ me quedé”.
Durante la operación Rosario sintió gritos. “¡Soledad, Soledad, despertate soledad!”, pero nadie salía de la sala. Los gritos continuaron hasta que apareció la antestesista Inés Miralles. Cuando la vio, la Barrera pensó: “Acá pasó algo feo porque nunca sale un anestesista a hablarte”. La vio nerviosa. “Las noticias no son muy buenas”, le dijo la profesional.
“¡Ya me mataron a una hija ni me quiten a la otra!”, atintó a decirle la madre. “Fue el peor día de mi vida. Se me terminó la vida ahí”, agregó en la entrevista.

A nivel judicial, Barrera decidió emprender una cruzada contra ella. La denuncia por mala praxis fue porque la madre entiende que la anestesista no realizó un “manejo adecuado” del equipamiento durante la intervención y señala que se ausentó durante unos minutos de la cirugía. Este detalle –su salida de la sala durante el proceso de la operación– derivó en la versión de que la anestesista es adicta al fentanilo, el potente opioide que se utiliza para calmar el dolor en estas intervenciones.
Durante la marcha de este viernes, decenas de personas caminaron por el Centro de Montevideo con el cartel “Justicia por Soledad Barrera”. “A mi hija la mataron. Va a hacer dos años en agosto. Fue operada de vesícula y falleció con la vesícula puesta. La anestesista la anestesió pero no la monitoreó, no la oxigenó y se fue del quirófano”, dijo Rosario Barrera en declaraciones a canal 4.

“Lo único que espero es que la gente se sensibilice, entienda lo que pasó, que pierda el miedo que tienen de denunciar cuando le pasan cosas raras”, dijo la madre entrevistada en Subrayado.
“Yo quería que ella estuviera presa y que le quitaran el título de por vida, cosa que nunca más pueda tocar un paciente. Sé que a mi hija nadie me la devuelve. Pero sí pido que no hayan más María Soledad Barrera, que esto nunca más pase”, dijo entre lágrimas la mujer.
Barrera agregó un mensaje para la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg: “Que se cruce del lado de ella para el mío y se ponga en el lugar de madre y piense lo que está haciendo y lo piense muy bien. Mañana le puede pasar a ella”.

Su hija soñaba con ser médica desde pequeña, aunque las posibilidades de la familia eran pocas para una familia del interior del país. Recordó los “sacrificios” que hizo, desde la venta de volantes hasta de empanadas, para poder hacer las fotocopias de los libros. “Era una divina persona por dentro y por fuera”, la recordó.













