
Sara Goldring, la primera mujer en entrar a la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), se convirtió en una vieja gurú del mercado financiero, la que sabía todos los secretos del mundo de los negocios. Pero su reputación se hizo añicos tras la pandemia, cuando su negocio se derrumbó y vio cómo el saldo en las cuentas de sus clientes se desplomaba. Este martes Goldring fue condenada por la Justicia uruguaya.
Goldring pasó de ser la “diosa” –en sus propias palabras– a ser una diabla condenada por un delito continuado de apropiación indebida a 24 meses de prisión, que serán sustituidos por el régimen de libertad a prueba, informó El País. El juez del caso, Alejandro Asteggiante, aprobó el acuerdo abreviado entre la Fiscalía y su defensa, que implica el reconocimiento de un delito a cambio de una pena menor.
En este caso, Goldring reconoció haber utilizado fondos de clientes para cubrir pérdidas de otros inversores y haberles ocultado información para evitar una corrida.

La condena establece seis meses de arresto domiciliario nocturno, además de obligaciones de fijación de domicilio, presentación una vez por semana en la seccional policial y trabajo comunitario. También incorpora el pago de USD 1 millón con “reparación del perjuicio”, que se suma a los casi USD 13 millones que estaban previstos en el acuerdo patrimonial con las víctimas del caso.
Originalmente el fiscal había solicitado cuatro años de cárcel.
Las maniobras de Goldring habían generado un perjuicio a los inversores de USD 21 millones. El acuerdo con los damnificados fue aceptado por casi el 83% de los acreedores y contempla el cobro del 605 de sus créditos, por un monto cercano a los USD 13 millones.
El fiscal del caso, Enrique Rodríguez, detalló que ya hubo un pago de USD 2,7 millones. La corredora aceptó la confiscación de USD 6,8 millones depositados en bancos de Estados Unidos.
La maniobra
La corredora –que estaba al frente de Custodia Valores Mobiliarios (CVM)– vio cómo el saldo en las cuentas de sus clientes se desplomaba y decidió esconder esa información. Fue en 2022 que la empresa informó que enfrentaba pérdidas millonarias y una investigación reveló que utilizaba fondos de algunos inversores para compensar las pérdidas de otros.

De acuerdo a su versión, la desvalorización estaba explicada por la debacle que tuvieron durante la pandemia las acciones de empresas que cotizaban en Nasdaq.
¿Cómo fue la maniobra? La corredora se amparó en el mandato de libre administración que le habían dado los clientes para vender opciones de put para la cartera de clientes que tenían un perfil agresivo. En los bancos del exterior operaba a través de la modalidad de “cuenta ómnibus” –de varios clientes–, una práctica habitual en el mercado.
Según el relato del fiscal, los clientes que tenían posiciones en la cuenta ómnibus y que no habían invertido en operaciones put, vieron afectados sus valores porque fueron utilizados “en forma indebida e inconsulta por la acusada para solventar las pérdidas sufridas por los clientes”.
Rodríguez detalló que la aprobación indebida no consistió en quedarse con el dinero para beneficio personal sino en darle un destino distinto del pactado.
Goldring también reconoció que ocultó información para evitar una corrida. Es que los estados de cuenta no reflejaban las pérdidas ni la verdadera situación económica de los inversores.
CVM tenía unos 479 clientes, de los cuales unos 120 tenían un perfil inversor moderado y otros cinco un perfil conservador, informó El Observador. Había uno que no había definido su perfil y otros 353 que tenían un perfil agresivo. Algunos pocos clientes tenían fondo de USD 1 millón a USD 2 millones en su cuentas y había otros pocos con USD 50 mil. Pero la media estaba entre los USD 100.000 y los USD 300.000.














