
Las reservas petroleras flotantes de Irán en aguas asiáticas se agotaron a mediados de octubre, tras meses de bloqueo naval estadounidense. El fin de ese inventario deja a Teherán sin el crudo almacenado que le permitió mantener ventas a China durante la guerra, según informó The Wall Street Journal.
El seguimiento de la firma Kpler, citado por el diario, indicó que los cargamentos acumulados fuera de Irán quedaron completamente agotados. La reserva había funcionado como una fuente de liquidez para un país afectado por inflación, escasez y la caída de su moneda.
Irán utilizó decenas de buques para conservar crudo cerca de Malasia y Singapur y venderlo gradualmente a refinerías chinas. El bloqueo de Estados Unidos impidió reponer esas existencias, por lo que la estrategia de almacenamiento temporal perdió su función como respaldo financiero.
El crudo almacenado fuera de Irán cayó de casi 90 millones de barriles a cero
Antes de la guerra, Irán tenía unos 135 millones de barriles de petróleo fuera de sus fronteras, gran parte de ellos frente a las costas de Malasia y Singapur, de acuerdo con Kpler. Con el encarecimiento del crudo, ese volumen podía superar los USD 10 mil millones.
Cuando Estados Unidos estableció inicialmente el bloqueo sobre el flujo petrolero iraní en abril, Teherán siguió abasteciendo a China mediante esas reservas marítimas. El inventario disminuyó a medida que los cargamentos salían de los buques sin que ingresaran nuevos barriles.
La suspensión temporal del bloqueo durante negociaciones de paz, a mediados de junio, permitió que Irán reconstruyera parte de sus reservas. Cuando Washington volvió a imponer las restricciones a mediados de julio, el stock alcanzaba casi 90 millones de barriles.
Ese margen se evaporó en menos de tres meses. Kpler calculó que las existencias habían bajado a menos de un millón de barriles el 5 de octubre y que luego se agotaron por completo.
“No queda más petróleo para descargar en China”, afirmó Homayoun Falakshahi, responsable de análisis de crudo de Kpler, a The Wall Street Journal.
La analista Emma Li, de la firma de seguimiento energético Vortexa, también identificó una caída pronunciada. Su cálculo situaba en unos seis millones de barriles el petróleo iraní que permanecía frente a Singapur el 9 de octubre.
China busca otros proveedores ante el freno de las ventas iraníes
Li indicó al diario que las refinerías chinas comenzaron a recurrir con mayor frecuencia a otros orígenes, entre ellos Brasil y África occidental. El cambio reduce la capacidad iraní de colocar su producción en el mercado que concentraba sus exportaciones.
El sistema iraní se apoyaba en transferencias entre petroleros para ocultar el origen del crudo. Los barcos vinculados a Teherán trasladaban las cargas hacia aguas próximas a Malasia y Singapur, donde otros buques las recogían antes de llevarlas a China.
Ese método dificultaba el rastreo estadounidense y también convertía a las aguas del Sudeste Asiático en un punto de almacenamiento. La interrupción de los viajes desde puertos iraníes quebró la posibilidad de reponer el petróleo ya vendido.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la operación tuvo un costo económico directo para Teherán. El Comando Central de Estados Unidos afirmó el sábado que el bloqueo privó a Irán de al menos USD 25 mil millones de ingresos petroleros.
Las restricciones “han impuesto costos devastadores al aparato de seguridad de Irán”, sostuvo el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, según la publicación.
El diario señaló que el resto del petróleo de Medio Oriente continúa atravesando el estrecho de Ormuz e incluso superó los niveles previos a la guerra. La protección estadounidense de las rutas destinadas a países distintos de Irán permitió sostener esos envíos.
Las ventas de petróleo aportan hasta 40% de los ingresos estatales iraníes
Falakshahi estimó que el petróleo representa entre 30% y 40% de los ingresos públicos iraníes y constituye la principal fuente de divisas del país. La pérdida de la reserva flotante amplía la presión sobre una economía que ya afrontaba dificultades.
La moneda iraní perdió un tercio de su valor frente al dólar desde comienzos de julio, informó The Wall Street Journal. Esa depreciación alimentó una inflación acelerada y agravó el deterioro del poder de compra.
Para el especialista de Kpler, la apuesta de Washington es que el daño económico lleve a las autoridades iraníes a volver a negociar sobre el programa nuclear o provoque protestas internas difíciles de contener.
“El cálculo de Estados Unidos parece ser que la economía empujará al régimen de vuelta a las negociaciones para aceptar un acuerdo nuclear, o que desencadenará protestas internas”, dijo Falakshahi ante el medio.
Irán ha intentado mantener algunos ingresos mediante el uso de tanques en desuso y el transporte terrestre de petróleo a países vecinos. Los analistas consultados por el diario consideraron que esas vías no pueden sustituir los volúmenes que salían por mar.

“¿Está funcionando? Sí, está funcionando”, evaluó Iman Nasseri, vicepresidente sénior para Medio Oriente y Asia de FGE NexantECA, quien trabajó antes en el área de investigación del Ministerio de Petróleo iraní.
Nasseri advirtió ante la publicación que el gobierno iraní ya mostró capacidad de resistencia en otras crisis. “Esperemos otro año y veamos si el sistema puede resistir”, agregó.
United Against Nuclear Iran, un grupo de presión, calculó que las exportaciones petroleras iraníes se acercaron a cero en agosto y septiembre. Charlie Brown, investigador de esa organización, dijo que el país debía estar sufriendo las consecuencias del freno comercial.
“No puedo afirmar que las reservas hayan llegado a cero, pero parece probable que estén muy cerca”, señaló Brown al diario.
El Gobierno iraní rechaza que las sanciones y el bloqueo hayan llevado a la economía al colapso. Abdolnaser Hemmati, gobernador del Banco Central de Irán, defendió esa posición durante una reunión del Fondo Monetario Internacional en Bangkok.
“La economía iraní ha demostrado una muy buena capacidad de resistencia”, afirmó Hemmati. También sostuvo que la idea de un derrumbe económico del país “no es más que una ilusión”.













