La casa de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) volvió a ser escenario de una de las peleas más explosivas y emotivas de la temporada. El conflicto, que tuvo como protagonistas a Andrea Del Boca, Nenu López y Tati Luna, se desató por un motivo que trasciende el juego y toca un tema sensible: la salud y la convivencia con la celiaquía. El episodio, que rápidamente se viralizó en redes y generó un intenso debate entre los seguidores del reality, dejó a la actriz al borde de las lágrimas y a toda la casa en estado de alerta.
Todo comenzó cuando Andrea Del Boca tomó la palabra en plena gala, visiblemente molesta y quebrada. “Primero agradezco a Gran Hermano por la contención que siempre nos da y a la producción también con respecto a la salud. Pero hoy pasó un episodio que realmente me da mucha bronca”, arrancó la actriz, con la voz temblorosa. Y explicó: “Sabiendo que tanto Nenu como yo tenemos una condición, una enfermedad, o como quieran llamarle, pero que no podemos comer gluten porque nos hace mal, y esto lo sabe la producción y lo dijimos y así fue aceptado para que entráramos. Yo sé que es un programa de adaptación y uno sabe dónde se mete, pero hay temas con los que no se jode. Con la salud no se jode”.

Andrea detalló que ella y Nenu tienen un canasto especial donde separan la comida sin TACC, no por mezquindad, sino para evitar la contaminación cruzada y cuidar su salud. “Hoy yo me entero que hubo un episodio donde Tati Luna fue, agarró un paquete de galletitas, que son galletitas de celíacos, de arroz. No solamente ella comió, sino que también se lo convidó a Luana”, denunció. Lo que más la indignó fue la respuesta de Tati cuando fue increpada: “Dijo que esto era de todos y que le chupaba un huevo”.
La actriz recordó un intercambio que la marcó especialmente: “Cuando le dije ‘ojalá que nunca te pase’, me respondió que yo era una resentida. Si tener una enfermedad es ser resentida, hay que tener mucho cuidado. Y esto también quiero que sea un mensaje para la gente en general, que con la salud no se jode. No es un juego”.
En ese momento, Santiago del Moro intervino para pedir la versión de Tati Luna. La participante, lejos de esquivar el conflicto, pidió la palabra y explicó su versión: “Todo el mundo me vino a increpar que me había comido medio paquete de galletas, así con estas palabras. Entonces, cuando dije: ‘No me comí medio paquete de galletas, me comí dos galletas’, todo el mundo empezó a gritar. Entonces, como soy una persona y cuando vienen 23 personas a increparte y a gritarte, exploté realmente”.

Tati insistió en que nunca actuó con mala intención: “Piensan que yo o cualquiera de los que estamos acá puede tener la intencionalidad de dañar, de hacerle ese daño a otra persona. Realmente no fue intencional. Jamás haría un daño ni juego con una situación así. Las comí porque tenía ganas de tomar un té, abrí ese cajón y como sabía que acá todo el mundo esconde cosas, estaba realmente desatenta a qué era lo de quién. Estaba completamente abierto el paquete. No lo abrí yo, estaba abierto el cajón, abierto el paquete, abierto todo. Agarré dos y me senté. Cuando la mordí me di cuenta que no tenía sal y, justo, Luana me pregunta: ‘¿Qué estás comiendo?’”.
Nenu López, también implicada, tomó la palabra: “Errores comete todo el mundo, eso lo sabemos todos. Lo que me parece feo es que le dimos la oportunidad de hablar y pedir perdón fuera del vivo y ahora cuando estás vos, obviamente quiere dar pena y decir que no sabía, pero cuando le dimos la posibilidad de hablar, están los clips que empezó a decir: ‘Nadie se muere por comerse unas galletitas’ y se va caminando enojada. La fuimos a buscar, le faltó el respeto a Andrea, le empezó a decir que era una resentida, cuando solamente le estaba diciendo: ‘Mira, te deseo que nunca tengas una enfermedad y seas apartada’, porque básicamente yo hice una prueba de líder donde estuve enganchada 24 horas con todos para que ellos puedan comer también fideos y otras cosas que yo no como. Y yo nunca les dije nada, porque es parte del juego y me parece perfecto y yo no voy a jugar con la comida, pero que no jueguen con una enfermedad, porque me parece un tema superdelicado”.

El cruce dejó a la casa dividida y abrió un debate sobre la convivencia, el respeto por las condiciones de salud de los demás y los límites del juego. Para Andrea Del Boca, el episodio fue mucho más que una simple pelea por comida: “Parece que es divertido. Parece que es correr el límite. Y la verdad, con la salud no se juega”.
Tati Luna, por su parte, cerró su intervención dispuesta a asumir cualquier consecuencia si la producción consideraba que su accionar fue intencional: “Si la producción cree que yo lo hice intencional, estoy dispuesta a acatar las consecuencias como es de esperar. Obviamente, yo no haría un juego con algo así. Aparte, digo, este juego no le favorece a nadie, ¿entendés?”.
La pelea dejó en claro que en Gran Hermano, los límites del juego y de la convivencia están bajo la lupa y que, cuando se trata de salud, no hay margen para el descuido ni para la indiferencia.














