
Una sanción de cuatro años por dopaje impacta la carrera de Mykhailo Mudryk, el extremo del Chelsea adquirido en unos 112 millones de dólares desde Shakhtar Donetsk en 2023, quien no juega para el club desde noviembre de 2024. El futbolista ucraniano, de 25 años, atravesará su mejor etapa deportiva fuera del campo salvo que prospere su apelación al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en busca de revertir el castigo.
El caso del ucranianoo evoca otros precedentes ilustres y que sigue la saga de escándalos en torno al uso del meldonium, una sustancia históricamente vinculada con el deporte ruso y prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje desde 2016, conocida como el “supersoldado soviético”.
Según informó Daily Mail, la condena impuesta por la Football Association (FA) es la máxima prevista para este tipo de infracción, y responde al positivo por meldonium detectado en un control rutinario en 2024. La cifra de cuatro años implica que, incluso descontando el tiempo de suspensión provisional ya cumplido, el delantero permanecería marginado de la competencia profesional hasta aproximadamente navidad de 2028. El caso fue formalmente apelado ante el TAS el pasado 25 de febrero, según confirmó un vocero de la institución con un comunicado en el que señala: “Podemos confirmar que está apelando el periodo de inelegibilidad de cuatro años impuesto”.
El meldonium, cuya comercialización responde al nombre Mildronato, ya había determinado una sanción en 2016 para la extenista rusa Maria Sharapova, que recibió dos años de pena tras un positivo en el Abierto de Australia. La droga fue diseñada en los años de la Unión Soviética y promovida entre las fuerzas armadas como un recurso para aumentar la resistencia en condiciones de bajo oxígeno. Su inventor, el científico letón Ivars Kalvins, afirmó a la revista Wired que “si los soldados deben operar en las montañas y hay escasez de oxígeno, la forma de evitar daños es usando mildronato”. Además, agregó que toneladas de la sustancia fueron exportadas “a muchos usuarios” dentro de las fuerzas rusas.

La suspensión de Mudryk, de acuerdo con las normas y casos anteriores, incluiría el tiempo ya transcurrido bajo inhabilitación provisional. La misma fuente a la que accedió el periódico británic precisa que el jugador no ha sido visto desde el 28 de noviembre de 2024, cuando participó, y anotó un gol, en la victoria sobre Heidenheim en la Conference League. Desde entonces, el extremo ha entrenado de manera individual, incluso alquilando la cancha de un club fuera de las principales ligas (Uxbridge), con la esperanza de reincorporarse si logra reducir la pena en el proceso de apelación pendiente ante el TAS.
Chelsea explicó inicialmente la ausencia del futbolista en cinco partidos de 2024 como causada por una enfermedad. Posteriormente, el club comunicó que la FA había notificado una “detección anómala en un control rutinario de orina”, versión confirmada por Daily Mail y nunca desmentida por ninguna de las partes. Tanto el club de Londres y los representantes del jugador se negaron a ampliar declaraciones en el momento de la publicación.
El caso Mudryk encuentra eco en recientes antecedentes que abren la puerta a una reducción del castigo. Paul Pogba, ex jugador del Manchester United, fue condenado originalmente a cuatro años por consumo de DHEA en el primer partido oficial de la temporada 2023-24, pero tras apelar ante el TAS, logró que su sanción se limitase a 18 meses, lo que le permitió regresar al fútbol profesional con el Mónaco en los primeros meses de 2025. Tras su absolución parcial, Pogba celebró: “Por fin terminó la pesadilla”.
Mudryk, considerado en agosto de 2024 uno de los jugadores con mayor proyección en Europa tras su millonario traspaso desde Shakhtar Donetsk, permanece vinculado al Chelsea hasta 2030, con opción del club a extender el contrato por un año adicional.














