Mechi Margalot es una leyenda del deporte argentino. Fue parte vital del proceso de la selección argentina de hockey femenino que se transformó en Las Leonas y que cambió para siempre la disciplina en nuestro país. Hoy, Mercedes es periodista y relatora. Viene de liderar las transmisiones del Mundial por ESPN y, ya de regreso en el país, visitó a su mamá Chiquita que padece Alzheimer.
La relatora contó que su madre llevaba cuatro meses sin reconocerla, pero al día siguiente de verla volvió a identificarla. “¿Quién me reconoció? Ayer no, hoy sí”, celebró Margalot en el registro que compartió en sus redes, donde también resumió el momento: “Mamá supo que era su hija”.
“Hacía cuatro meses que Mamá ya no me reconocía. Partir casi un mes a cubrir el Mundial me generó todo tipo de sensaciones encontradas. Solo que ya no existía el temor al olvido, ya la vida me había estampado su enfermedad de la manera más cruel. La visité en cuanto aterricé, e hice lo que siempre hago. La llené de besos, acaricié su mano, y me quedé en silencio inmortalizando cada segundo. Era más del mismo dolor”, describió en su relato en su cuenta de Instagram.
Visiblemente emocionada en el video junto a su mamá, Mechi remarcó la sorpresa de que ella la volviera a reconocer tras varios meses sin verla. “Pero los milagros ocurren. Duró un suspiro, como si alguien hubiese encendido un interruptor para regalarme el minuto más feliz de mi vida. Me miró. Me vio. Me sonrió y se le llenaron los ojos de lágrimas”, aclaró.

Hay que mencionar que Margalot realizó varias publicaciones en los últimos años desde que su madre fuese diagnosticada con esta enfermedad. Hace poco más de un año, en noviembre de 2025, subió una extensa carta acompañada con una foto junto a ella en la que dio detalles de la situación que atraviesa la familia.
“Hace unos años, doce meses después de la muerte de papá, recibimos con mi hermana un diagnóstico que nunca imaginamos, ‘Afasia primaria progresiva y Alzheimer’ dijo el Neurólogo. Esto puesto en palabras sencillas significaba que Rosario y yo íbamos a empezar lentamente a perder a nuestra mamá a sus ochenta años. Primero iban a ser las palabras y luego la memoria… Imaginarlo en una mujer que siguió ejerciendo su profesión hasta los 79, una madre presente e incondicional, una abuela repleta de vida y una amiga desbordada de felicidad constante, significó un desgarro al alma”, escribió Mechi.
En otra de las publicaciones, la ex jugadora de Las Leonas se mostró junto a Chiquita en la cama, disfrutando de unos momentos juntas. Y relató: “Muchas personas me preguntan cuál es el sentido de subir historias con ella… créanme que cada historia está cuidada y repleta de amor. Desde que comencé a compartir este desenlace de Mamá lo hice con el propósito de atesorar cada vídeo que tengo con ella, claro está que hacerlo en IG requiere un cuidado y una estética que hace que mi recuerdo el día de mañana sea con otro tinte. Con el correr de los años, que se transformaron en meses y ahora en días, la edición es más exigente y la selección más exigua, no por eso menos amorosa y dolorosa. Del otro lado encontré miles de personas (hoy ya adultos) que fueron pacientes de la Dra. Chiquita (como la recuerdan aquellos que pasaron por su consultorio). Muchos todavía siguen rememorando sus apodos “chorizo” (y todas las variantes de esa palabra que se encuentren en el diccionario). Otros tantos desde el desconocimiento han empatizado con esta relación a tal punto de replantearse el valioso tiempo que dejamos pasar sin poner las prioridades donde deberían estar. La despedida es lenta, mientras que el cuidado y el amor es inmenso (tanto el mío como el de mi única hermana Rosario). Llega una edad (o a veces la vida te lo estampa como un cachetazo) donde uno pone en contexto su vida, y resulta tan sencillo saber a qué darle importancia, por qué afligirse o no, y dónde invertir la energía y las horas disponibles. Yo lo tengo clarísimo. Mamá te voy a cuidar, priorizar y amar siempre”.

Referente histórica del hockey sobre césped argentino, conquistó tres medallas olímpicas y un título mundial durante su década como defensora de la selección femenina. Nacida el 28 de junio de 1975 en Buenos Aires, disputó 248 encuentros internacionales con la Albiceleste entre 1998 y 2008, período en el cual el equipo consolidó la denominación distintiva de Las Leonas.
El ciclo deportivo de Margalot en el conjunto nacional cobró impulso en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999, donde obtuvo la medalla de oro. Un año después, durante los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, la defensora integró el plantel que alcanzó la final del torneo y obtuvo la medalla de plata tras caer ante el seleccionado local. Por dicha actuación, el equipo recibió el Premio Olimpia de Oro en el año 2000, distinción otorgada por primera vez a una representación colectiva en la historia del deporte argentino.
En 2001, la jugadora formada en el club Saint Catherine’s celebró la victoria en la Champions Trophy disputada en Amstelveen, Países Bajos, además de adjudicarse la Copa Panamericana en Kingston. La progresión de ese proceso derivó en la obtención de la Copa del Mundo de Perth 2002, certamen en el que Argentina superó en la definición por penales al seleccionado neerlandés y consiguió el primer campeonato mundial de su historia.
Margalot mantuvo la regularidad en la línea defensiva durante las temporadas siguientes. En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la jugadora se adjudicó la medalla de bronce tras superar a China en el encuentro por el tercer puesto. Ese mismo año obtuvo el tercer lugar en la Champions Trophy celebrada en Rosario. En el Campeonato Mundial de Madrid 2006, la selección argentina finalizó en la tercera posición.
La trayectoria internacional de Mehi concluyó en 2008 tras disputar sus terceros Juegos Olímpicos. En Beijing 2008, la defensora sumó su segunda medalla de bronce olímpica al vencer a Alemania. Meses antes de esa competencia, la deportista había obtenido su segundo título en la Champions Trophy de Mönchengladbach.













