
En un mes dominado por la etapa final del Mundial de Fútbol en el cambio de la situación social, y de consolidación de la desinflación que comenzó en abril, junto a datos de actividad que muestran un movimiento de serrucho, en contraste con el movimiento de un año antes donde el clima preelectoral había afectado todos los indicadores socioeconómicos, julio cerró con caída del humor de las familias.
El Índice de Confianza del Consumidor bajó en julio 4,8% respecto del mes anterior, tras sendos aumentos de 1,3 % en mayo y de 6,4% en junio, según el informe que difundió el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella.
El relevamiento, realizado por Poliarquía Consultores en 40 grandes centros urbanos de todo el país entre el 2 y 16 del mes, determinó que el indicador cayera a 40,67 puntos, y profundizara la baja en comparación con el nivel de un año antes a 12,3%. Fue la disminución más marcada desde la crisis de la pandemia de Covid-19, en julio 2020, cuando se derrumbó 13,6 por ciento.

Sebastián Auguste, director del CIF destacó: “Por regiones, el ICC registró disminuciones en todas las áreas. La caída más pronunciada se observó en CABA (6,24%), seguida por el GBA (6,35) y luego por el Interior (1,68%). El Interior continúa exhibiendo el índice más elevado (45,55 puntos), en tanto que el GBA mantiene el valor más bajo entre las tres regiones (38,12 puntos)”, en línea con la heterogeneidad geográfica que desde el inicio del gobierno de Javier Milei muestran los indicadores oficiales de actividad y empleo.

El informe de la casa de altos estudios resalta: “El ICC registró comportamientos dispares entre los segmentos por ingreso del hogar: “Mientras los bajos mostraron una disminución mensual de 11,47%, los altos cayeron apenas 1,45%”. Los hogares de ingresos altos continúan exhibiendo un índice superior (43,45 puntos) frente a los hogares de ingresos bajos (35,99 puntos)”.
Esa mayor brecha refleja que la contención que representa para los sectores de menores recursos la actualización mensual por la inflación del mes previo de las asignaciones familiares, en contraste con los de mayores ingresos que mes a mes enfrentan el aumento de las tarifas de los servicios públicos y combustibles es insuficiente, y explica el “mal humor en la calle”.

El análisis por plazos muestra que las Condiciones Presentes, que reflejan la percepción actual sobre la economía personal y general, bajaron 1,24% respecto de junio de 2026, a 34,2 unidades, -fue 13,6% menor a la de un año atrás, fenómeno que explica que pese a los índices de mayor estabilidad macroeconómica, la sensación general es que aún se está muy lejos de alcanzar una mejora efectiva en la calidad de vida en el conjunto de las familias, en particular en lo referente a las posibilidades de acceder a un empleo asalariado registrado-.
Balance de la gestión Milei
En los primeros 31 meses de mandato de Javier Milei, el Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT aumentó 2,2 por ciento.

Sin embargo, los componentes internos presentaron tendencias dispares: la percepción sobre la situación personal bajó 5,4%, la opinión respecto de la economía general cayó 21,5%, mientras que las expectativas de compra de bienes durables aumentaron 99,3%, aunque desde valores históricamente bajos, y se mantienen entre los menores de los indicadores, con 35,3 puntos.

Los resultados del relevamiento de Poliarquía para el CIF sugieren que la sociedad dejó de percibir mejoras en sus condiciones de vida respecto de dos años antes, al punto que a diferencia de meses anteriores ahora el índice de la situación personal cayó más que el de las expectativas de nuevos progresos macroeconómicos, entre los que figuran la disminución de la inflación, la recuperación de reservas internacionales del BCRA, y los efectos de la mayor apertura comercial sobre parte de la industria, principalmente.
Las Expectativas Futuras se deterioraron 7,2% en el mes y 11,4% respecto de la percepción que el consumidor manifestó un año antes. No obstante, mantiene un nivel relativamente elevado de 47,1 puntos, en comparación con el resto de los indicadores sobre la confianza de la sociedad en el promedio de todo el país.

Sebastián Auguste resaltó: “El pico del ICC en el actual gobierno se registró en enero de 2025, con un valor de 47,38 puntos; desde entonces, el índice acumula una caída de 14,2%. No obstante, desde el piso alcanzado en enero de 2024 -tras las primeras medidas del presidente Milei-, cuando el índice había caído a 35,6 puntos, el indicador acumula una suba de 14,2 por ciento”.














