
Rosario Murillo llamó “basura” y “traidores” a los nicaragüenses desnacionalizados al responder a las críticas por las reformas políticas del régimen y por la afirmación de Daniel Ortega de que en Nicaragua ya no habrá elecciones, una declaración que reactivó cuestionamientos nacionales e internacionales sobre el cierre de los espacios democráticos.
El nuevo discurso de la codictadora llegó después de que Estados Unidos y varios países miembros de la Organización de los Estados Americanos expresaran su preocupación por el deterioro de la democracia en Nicaragua. Esos gobiernos consideraron que las palabras de Ortega sobre el fin de las elecciones profundizan la concentración del poder y eliminan garantías para una competencia política libre.
Según el audio difundido en canales nacionales, Murillo lanzó una de sus descalificaciones más duras contra opositores desnacionalizados y exiliados, a quienes también calificó de “desechos”. Los responsabilizó de difundir lo que definió como “mentiras” sobre las recientes reformas y sobre los dichos del oficialismo.
Murillo atribuyó las críticas a opositores desnacionalizados y exiliados
En su mensaje, la dirigente sostuvo: “La fantochería, la mentecatería, la guayola, eso se va por el sumidero cómo se va la basura, aunque se taqueen, aquí tenemos la mala costumbre de que en los sumideros va la basura. Esos sumideros que son especiales, recogen toda la basura y se la llevan, recogen toda la basura. Sobre todo, la basura que representa a quienes vierten esos desechos. Son desechos. Son basuras. Traidores a la patria”.

Murillo dijo además que sus críticos tergiversan las declaraciones del Gobierno. “Lo ponen a uno lo que uno no ha dicho, falsean las palabras. Los mensajes que uno hace en el intento de descalificar, de desacreditar, pero quién va a creerles semejante garrafalada, garrafales sus mismos error”, afirmó.
La codictadora defendió también el proceso de consulta realizado con instituciones del Estado sobre las reformas impulsadas por el régimen. Entre esas entidades mencionó al Ejército, la Policía y el cuerpo diplomático.
A partir de esa defensa, insistió en que fueron los detractores del oficialismo quienes instalaron la versión de que en el país desaparecerían las elecciones. “Qué empezaron a decir los mentecatos: no hay elecciones. Ellos se caracterizan por su no estrategia, porque la estrategia tiene que ser inteligente; en la estrategia tiene que usar la inteligencia, el alma primero y el cerebro. Dicen una mentira y la propagan como verdad”, sostuvo.
El oficialismo presentó las reformas como continuidad de su control político
Murillo enmarcó los cambios políticos promovidos por el régimen dentro de una idea de permanencia en el poder respaldada, según dijo, por el “pueblo presidente”. “Aquí el pueblo presidente tiene las claves, tiene las llaves para decidir sobre nuestra democracia”, aseguró.
Sobre el sentido de las reformas, agregó: “Continuidad de lo que hemos ya recorrido, continuidad y ascenso ¿qué quiere decir? que evoluciona”. También afirmó que los cambios buscan “mejorar y avanzar más rápido”.

La funcionaria extendió sus ataques a los exiliados y desnacionalizados al acusarlos de actuar al servicio de intereses extranjeros y en contra del país. En esa línea, afirmó: “Una Nicaragua asediada y acosada por los malos hijos de Nicaragua en primer lugar, porque a lo largo de la historia los malos hijos de Nicaragua han servido de agentes no oficiosos, perdiciosos, vendiendo a Nicaragua; a pesar de toda esa maldad, ese maleficio, porque aquí los maleficios vienen de eso y esos”.
Las declaraciones fueron pronunciadas al cierre de una semana marcada por el rechazo de gobiernos, organismos internacionales y sectores de la oposición a los dichos de Ortega sobre la eliminación de las elecciones. Esa reacción volvió a situar a Nicaragua en el centro de las críticas por el avance del control oficialista sobre el sistema político.













