Desde la Plaza de Mayo hasta las Islas Malvinas, pasando por el Congreso, el Obelisco y rincones de Tucumán. Lo que comenzó como una ambiciosa iniciativa global en plena pandemia se convirtió en una comunidad de miles de personas que construyen en Minecraft, bloque a bloque, una réplica exacta del territorio argentino.
La idea original nació en 2020 de la mano de un youtuber, que propuso un desafío colosal: recrear el planeta Tierra entero dentro de Minecraft. Poco tiempo después, la propuesta cobró vida propia en el país. “La idea de Build The Earth Argentina surgió a partir de un proyecto global de PippenFTS. Usamos una escala donde un bloque equivale a un metro para recrear de la forma más fiel cada rincón del país: desde sus ciudades hasta sus bosques y desiertos”, cuenta Felipe Lucino, uno de los administradores generales del proyecto y líder en proyectos educativos y didácticos.
A nivel global, la comunidad ya supera los 150.000 miembros, mientras que en el proyecto Argentina ya tiene unos 5000 voluntarios. Por detrás hay un equipo de cinco administradores y seis ayudantes que llevan el proyecto mucho más allá de la pantalla: “Estuvimos llevando el proyecto a otras áreas fuera del mundo online como la educación, el diseño urbano y el turismo”, detalla Felipe, quien participa desde 2021. Además, realizan constantes colaboraciones y administrativas con países limítrofes como Chile, Bolivia y Perú.

Recrear el tejido urbano real
El avance es innegable: ya hay miles de edificios construidos. Si bien hay zonas hiper trabajadas en Buenos Aires —como Retiro, Plaza de Mayo, el Congreso, el Obelisco o el Barrio Carlos Mujica—, la iniciativa no se detiene en la General Paz.
“El proyecto no se limita a CABA: se han construido lugares y ciudades de distintas partes del país que van desde Tucumán hasta las Islas Malvinas”, explica. Y remarca el espíritu del trabajo: “No se trata simplemente de construir monumentos famosos; la intención es recrear el tejido urbano real, incluyendo edificios comunes, calles, museos y otros elementos cotidianos”.
La propuesta además incluye usarlo a nivel educativo, como una herramienta para que los chicos estudien dentro de una plataforma que les resulta sumamente familiar. “Uno puede entrar al proyecto y recorrer el Cabildo aunque se encuentre en otra provincia o incluso en otro país. Esto también abre la posibilidad de que instituciones educativas puedan utilizar esos recorridos como una herramienta pedagógica. Un estudiante no solamente recibe información sobre un lugar: puede recorrerlo, observarlo, investigarlo y, en algunos casos, incluso participar en su reconstrucción”, detalla Felipe.
Cómo sumarse al proyecto para construir Argentina en Minecraft
No hacen falta grandes conocimientos técnicos ni informáticos para ser parte de esta propuesta. “No hace falta ser arquitecto ni saber construir profesionalmente en Minecraft. La idea justamente es que cualquiera pueda aportar. El único requisito es tener una licencia de Minecraft Java Edition oficial” (una versión original del juego), señala Felipe, y comparte su propia experiencia como ejemplo: “Imaginate que yo estudio Humanidades: ¡soy un queso con la tecnología!, y aun así participo activamente del proyecto”.
La comunidad es completamente autogestiva y voluntaria. Los usuarios interactúan a través de Discord y YouTube o participan en eventos presenciales en instituciones. Si bien no hay remuneración económica, la participación tiene sus incentivos: “Realizamos eventos colaborativos dentro del juego con otros usuarios donde competimos y entregamos premios. También tenemos diferentes etiquetas dentro de la comunidad para constructores destacados o usuarios que han contribuido económicamente para que el proyecto siga a flote”.
Meses de trabajo y “coronaciones de gloria”
Encarar una construcción depende de múltiples dimensiones: los detalles, el tamaño, las referencias fotográficas y la experiencia con las herramientas. “Un edificio sencillo puede hacerse relativamente rápido, mientras que una construcción histórica o un sector urbano completo puede llevar meses, o incluso años”, advierte Felipe.
Sobre los tiempos, aclara que un año de desarrollo no implica estar ocho horas diarias frente a la PC, sino que se trata de un esfuerzo comunitario e intermitente. Por ejemplo, el caso del barrio de Belgrano demandó un año porque se planificó como parte de un recorrido turístico virtual que incluye sus museos. En la vereda de enfrente, proyectos específicos como la recreación de Parque Avellaneda —surgida de una encuesta en su canal de YouTube— demandaron apenas unas 100 horas.
Gracias a su alto nivel de desarrollo, Build The Earth Argentina se ganó el respeto internacional: “A nivel global, el proyecto está muy valorado porque hemos hecho varios tutoriales que cubren todas las herramientas que usamos. Son tutoriales que usan los proyectos de Asia y Europa para capacitar a sus propios constructores: nuevamente, otra coronación de gloria”.














