
En julio, la actividad económica cayó 2,9% frente a junio y el indicador oficial también registró una variación negativa de 1,4% contra el mismo mes del año anterior. Según analistas, el dato negativo respondió a que los sectores vinculados al comercio exterior no compensaron el deterioro de las ramas asociadas al consumo interno. Frente a ese escenario, advirtieron que la economía podría entrar en una “recesión técnica” durante el tercer trimestre.
La caída de julio revirtió la leve mejora de junio y dejó al Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en su nivel más bajo desde marzo.
Para Justina Gedikian, analista de renta fija de Cohen Aliados Financieros, el registro confirmó una falta de continuidad en la evolución del indicador. “Con este último dato de actividad, se borró con creces la leve mejora de junio y el índice quedó en su nivel más bajo desde marzo de 2025, 4,1% por debajo de diciembre”, afirmó.
El cuadro sectorial del Indec mostró que 8 de las 15 ramas de actividad retrocedieron frente a julio de 2025. Comercio e industria manufacturera restaron en conjunto 1,3 puntos porcentuales (p.p.) a la variación interanual del EMAE. Construcción e intermediación financiera también cerraron el mes con bajas. Pesca, minería y agricultura aportaron resultados positivos, aunque no alcanzaron para revertir el impacto de los sectores ligados al mercado interno.
Incidencia negativa
El Comercio mayorista, minorista y de reparaciones cayó 5,1% interanual en julio. Fue la peor variación del sector durante los primeros siete meses de 2026 y uno de los descensos con mayor incidencia negativa sobre el nivel general de actividad. La rama comercial registró una baja de 1,1% en enero y otra de 3,6% en febrero. En marzo subió 4,5%, pero en abril volvió a caer 1 por ciento. Luego avanzó 2,4% en mayo y 3,2% en junio, antes del retroceso de julio.
Por su parte, la Industria manufacturera tuvo una caída de 4,6% interanual en julio. Se trata de la quinta caída del sector en lo que va del año. En enero, registró una baja de 2,5% en enero y 8,6% en febrero; en marzo creció 5,2 por ciento. En abril volvió a terreno negativo con una reducción de 2,6%, mientras que en mayo retrocedió 5,6 por ciento. La actividad fabril subió 2% en junio, aunque ese resultado no logró repetirse al mes siguiente.
En cuanto a la Construcción, bajó 3,3% frente a julio del año anterior tras dos buenos dato. Durante mayo y junio, el sector registro subas de 1,7% y 1,3% respectivamente, lo que había generado expectativa de que se consolide una tendencia. Con este nuevo dato, en los primeros siete meses del año, marcó cuatro meses con variaciones negativas en comparación al 2025.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, señaló que la economía comenzó el segundo semestre con un resultado negativo y volvió a los niveles de marzo de 2025. “La señal más preocupante es que los sectores ligados al mercado interno siguen sin reaccionar: comercio, industria y construcción cayeron 5,1%, 4,6% y 3,3% interanual, respectivamente”, afirmó.

Casas sostuvo que el impulso de la cosecha, la minería y el petróleo no se trasladó al mercado doméstico durante el primer semestre. “Si el fuerte impulso de la cosecha, la minería y el petróleo no logró traccionar al mercado doméstico en el primer semestre, difícilmente lo haga en el tercer trimestre. El boom de algunos sectores no se transformó en una recuperación generalizada”, planteó.
El economista agregó que el Gobierno no generó un “clima de confianza” que impulsara el consumo y la inversión. Según su análisis, pesaron el riesgo político, la ruptura en el canal del crédito, una política cambiaria y monetaria “difícil de leer” y un ajuste de precios relativos que redujo el poder adquisitivo de las familias.
Lo que no alcanzó
La Agricultura, ganadería, caza y silvicultura registró una suba de 0,7% interanual en julio. La rama mantuvo resultados positivos durante los primeros siete meses de 2026, aunque el dato del último mes mostró una desaceleración frente a los registros anteriores. En enero creció 24,5%, en febrero 9% y en marzo 22 por ciento. Luego avanzó 11,4% en abril, 4,8% en mayo y 5,3% en junio.
Por su parte, Explotación de minas y canteras registró una suba de 8,4% interanual en julio. El sector aumentó 10,5% en enero, 10,1% en febrero. En marzo ya se ubicó por arriba del 16,4% en marzo y continuo en ese nivel hasta junio con un pico de 17,1% en abril.
Mientras que Intermediación financiera cayó 3% interanual en julio. El resultado interrumpió una serie de seis meses consecutivos con variaciones positivas. El sector creció 6,8% en enero, 5,6% en febrero y 8,7% en marzo. En abril aumentó 5,5%, en mayo 4,7% y en junio 6,1%. El retroceso sumó otra rama vinculada al mercado interno entre las que incidieron de forma negativa sobre el EMAE.
Gedikian indicó que pesca, minería y agro aportaron un punto porcentual (p.p.) a la variación interanual del indicador del Indec. Ese aporte quedó por debajo de las incidencias negativas de comercio, industria manufacturera, construcción e intermediación financiera. “En lo que va del año, la actividad cayó en cuatro de los siete meses, lo que refuerza lo que venimos anticipando: una actividad sin motor propio más allá de los sectores primarios, que esta vez tampoco alcanzaron a sostenerla”, afirmó.
La analista también se refirió al desempeño de los sectores más intensivos en empleo. “Con los sectores más intensivos en empleo cada vez más rezagados, se achica el margen para mejorar el ánimo de la sociedad justo cuando empieza a asomar el calendario electoral de 2027”, agregó.
El temor de la recesión “técnica”
Diego Piccardo, economista jefe de Fundación Libertad y Progreso, señaló que la baja mensual desestacionalizada fue una contracción mayor a la esperada y utilizó una comparación anualizada para ilustrar el tamaño de la caída mensual. “Si ese ritmo se repitiera durante doce meses, la economía se reduciría un 29,8%, casi un tercio. No se trata de una proyección, sino de una referencia para ilustrar la intensidad de la caída”, explicó. El economista aclaró que esa cifra no constituyó una previsión para los siguientes doce meses.
Piccardo indicó, de todos modos, que la tendencia-ciclo registró un aumento mensual. A su criterio, ese movimiento sugirió que algunos factores transitorios pudieron ampliar el retroceso de la serie desestacionalizada. Para agosto, señaló que los indicadores mostraron señales mixtas, aunque esperó un rebote respecto de julio y una mejora algo más marcada en septiembre.
Por último, advirtió que la magnitud de la caída de julio dificultó que el tercer trimestre cerrara con crecimiento frente al segundo. “Se necesitaría una recuperación muy fuerte en agosto y septiembre. Es un escenario posible, pero poco probable”, dijo. Si el PBI registra otra baja trimestral desestacionalizada, la economía entrará en una recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de contracción frente al período anterior.














