
El juicio contra “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz continuará este miércoles, desde las 12 en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 de la calle Paraguay al 1500.
Para la novena jornada están previstas las declaraciones de cuatro testigos. Tres de ellos habían sido desistidos por la Fiscalía, pero fueron mantenidos por la defensa, por lo que deberán comparecer ante los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro.
Uno de ellos es Mariano González, el policía que intervino en la búsqueda de Álvarez en Pinar de Rocha, el boliche de Ramos Mejía al que el músico se dirigió después del crimen.

Ese lugar ya se mencionó durante el debate. Raúl Prieto Inbernoz, padrastro de Agustina Inbernoz, novia del músico al momento del crimen, contó que se encontró allí con Álvarez durante aquella madrugada y que “Pity” le confesó: “Maté a un chabón”.
Otro de los convocados es Walter Guayta, el policía que recibió a Álvarez cuando finalmente se entregó en una comisaría el 13 de julio de 2018. Para entonces, el músico llevaba varias horas prófugo y era buscado por la Policía.
Aquella mañana Álvarez llegó acompañado por su entonces abogado Sebastián Queijeiro, quien actualmente volvió a integrar su defensa en el juicio. Antes de ingresar, el músico habló ante los medios y reconoció el crimen: “Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”.

Los otros dos testimonios previstos para este miércoles estarán vinculados con uno de los temas que más discusión generó durante el debate: la salud mental de Álvarez.
Una de las citadas es la licenciada Adela Beatriz Ahuad, psicóloga del Cuerpo Médico Forense, quien intervino en evaluaciones realizadas al músico.
También está convocado el psiquiatra del Cuerpo Médico Forense Esteban Toro Martínez, cuya declaración estaba prevista para audiencias anteriores pero debió ser postergada.
Toro Martínez examinó a Álvarez en octubre de 2018. En aquel estudio, el músico se presentó con una actitud colaboradora, “vigil” y orientado respecto de su entorno y de su persona. Los especialistas consignaron además una leve disminución de la atención y un pensamiento levemente enlentecido, pero sin fallas significativas de memoria y con la prueba de realidad conservada.

La conclusión de aquella pericia fue que Álvarez presentaba “un trastorno de la personalidad con antecedentes de uso de sustancias”, aunque al momento del examen se encontraba “psíquicamente compensado y en condiciones de estar en juicio”.
Su declaración cobra especial relevancia después de los reiterados planteos realizados por la defensa durante el juicio respecto de la capacidad actual del músico para afrontar el debate.













