El gobierno de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, aprobó este miércoles un gasto adicional de 3,11 billones de yenes, equivalentes a unos 19.000 millones de dólares, con el objetivo de mitigar el impacto de la escalada de precios vinculada a la guerra en Irán y proteger a los hogares frente al aumento de los costos energéticos.
La medida quedó formalizada durante una reunión del gabinete y forma parte de la estrategia del Ejecutivo para reducir el efecto de la crisis en Medio Oriente sobre la economía japonesa, altamente dependiente de las importaciones energéticas.
Según reportes de medios locales, el presupuesto adicional podría recibir la aprobación definitiva del Parlamento antes del viernes. La cámara legislativa se encuentra bajo control del gobernante Partido Liberal Democrático y de las fuerzas aliadas que respaldan a Takaichi.
La oficina de la primera ministra informó en su sitio web que el presupuesto suplementario fue “decidido” durante la reunión del gabinete celebrada este miércoles.
El portavoz principal del gobierno, Minoru Kihara, explicó a los periodistas que el Consejo de Ministros aprobó una partida total de 3,11 billones de yenes para responder a los desafíos económicos derivados de la situación internacional.

Kihara precisó que dentro de ese monto se incluyen 2,5 billones de yenes destinados a una nueva “reserva de contingencia”, creada específicamente para afrontar posibles consecuencias derivadas de la crisis en Medio Oriente.
La guerra regional comenzó a finales de febrero tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, un escenario que elevó la incertidumbre sobre los mercados energéticos y el abastecimiento de petróleo.
“En medio de la continua incertidumbre en la situación en Oriente Medio, hemos formulado este presupuesto con el objetivo de minimizar el riesgo”, afirmó Kihara al explicar las razones que motivaron la decisión del Ejecutivo.
El funcionario sostuvo además que los recursos asignados permitirán al gobierno responder con rapidez ante eventuales alteraciones en los mercados internacionales. “Una sólida preparación financiera”, señaló Kihara al describir la finalidad de la nueva reserva de contingencia incluida en el paquete presupuestario.
El portavoz agregó que las autoridades seguirán de cerca la evolución de los precios de la energía y de otros bienes relacionados con el conflicto regional. Según indicó, el objetivo consiste en evitar que los aumentos de costos afecten de manera significativa a la población y a la actividad económica.

“Para que no se vean afectadas la vida cotidiana de la población y la actividad económica”, expresó el funcionario al referirse a la política de seguimiento de precios que implementará el gobierno.
Takaichi ya había adelantado que los fondos se orientarán principalmente a aliviar el costo de la gasolina, la electricidad y el gas, tres rubros que registran una fuerte sensibilidad ante las variaciones de los precios internacionales de la energía.
(Con información de AFP)












