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Israel en las elecciones de Estados Unidos

Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Míchigan, sonríe tras su victoria en las elecciones de medio mandato, durante un mitin en Detroit, el 4 de noviembre de 2026. (REUTERS/Brian Snyder)

“Hurt people hurt people”. La frase es de Abdul El-Sayed, de marzo de 2026, a raíz del atentado contra la sinagoga Temple Israel en West Bloomfield, un suburbio de Detroit. Un ciudadano de origen libanés acababa de suicidarse después de embestir con su coche y disparar contra los judíos del templo, y fue entonces cuando el candidato demócrata por Michigan dijo que “las personas heridas hieren a otras personas”. Después, cuando aumentó la indignación por esas declaraciones que insinuaban una justificación del atentado, pidió disculpas y aseguró que habían sido malinterpretadas.

También tuvo que salir a distanciarse (aunque tardíamente) cuando en plena campaña electoral se emitió un anuncio abiertamente antisemita donde un hombre le decía a una mujer que devolviera los huevos al estante porque debían “guardar esos 7 dólares para matar palestinos”. El anuncio se cerraba con un explícito “Abdul El-Sayed es para ti”. Durante todo este tiempo, su postura ha sido constante contra Israel: ha acusado al estado hebreo de ser un “estado paria” que comete “genocidio”; ha basado su campaña en atacar al “lobby judío”; y en su programa aboga por aislar financiera y militarmente a Israel, en consonancia con las tesis del alcalde de Nueva York Zohran Mamdani, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y el sector más radical del Partido Demócrata. Es Abdul El-Sayed, médico epidemiólogo de 42 años, nacido en Rochester Hills, hijo de inmigrantes egipcios y musulmán practicante, que acaba de conseguir el escaño 54 para los demócratas en el “aristocrático” Michigan, uno de los estados bisagra de la contienda electoral norteamericana.

¿Significa ello que la cuestión de Israel ha sido clave en su éxito electoral, y también ha incidido en la rotunda derrota de Trump en el Congreso y en el Senado? Sí, pero con los matices obligados, porque las variables que explican el éxito de los demócratas son múltiples. Por un lado, la inconclusa guerra de Irán, y la inestabilidad energética que ha provocado, han incidido en una caída histórica de la popularidad presidencial, que ha bajado hasta un insólito 32%.

Han sido unas midterm elections que han derivado en un referéndum a la popularidad de Trump, por mucho que el presidente intente desviar el fracaso hacia los candidatos locales. Cabe recordar que el mismo Trump pidió que se votara “como si yo mismo fuera el candidato”. En paralelo, la política exterior de la Casa Blanca, tanto en la guerra de Irán, como en la guerra de aranceles, ha impactado de manera directa en el coste de vida de los ciudadanos: el precio de los carburantes se ha disparado; los alquileres e hipotecas han llegado a precios récords; y se ha duplicado coste de productos básicos como huevos, leche y carne. Irán, la inflación y el extremo personalismo. Todo ello ha comportado una radicalización del discurso social y un aumento de la popularidad de los sectores más izquierdistas.

Política exterior e inflación, las dos patas que explican la victoria de los demócratas. Y con ambas, el factor Israel, con la aparición de un fenómeno nuevo que ya representó Mamdani, y ahora consolida El-Sayed: la fusión entre el socialismo y el islamismo, ambos vertebrados en un discurso social populista. Y ambos contrarios al estado hebreo: por el lado socialista, porque Israel es el éxito más notorio del capitalismo; por el lado islámico, sobran explicaciones. Es en este “factor Israel”, donde pivota un nuevo eje que divide al partido demócrata, y que puede ser clave en la elección del candidato presidencial de 2028. No hay duda de que el éxito del dúo Mamdani-El-Sayed alimenta las esperanzas de los miembros de “The Squad” del Congreso, que ahora tendrán en el nuevo senador de Michigan a su aliado en la cámara alta y, por ende, alimenta las propias de Alexandria Ocasio-Cortez. Será la oportunidad del asalto del sector radical de los demócratas a los candidatos del “establishment”.

En paralelo, nacen otros liderazgos como el de Jon Ossoff de 39 años, reelegido para el senado por Georgia con el 59% de los votos contra el republicano Mike Collins, a quien Trump había ungido personalmente. Cabe recordar que en 2024 Trump venció cómodamente en el cuarto estado de la unión. Judío practicante, liberal, defensor de Israel (aunque crítico con Netanyahu) y abiertamente contrario a la posición del ala radical de su partido, Ossoff representa ese “otro” partido demócrata que se vislumbra, más allá de las eternas Kamala Harris. Socialismo e islamismo, versus liberalismo y occidentalismo, las dos caras de un partido que está en pleno proceso de transformación.

El senador demócrata Jon Ossoff saluda a sus seguidores tras ganar la reelección por Georgia, durante un mitin en Atlanta, el 3 de noviembre de 2026. (REUTERS/Carlos Barria)

Sea como sea, la cuestión de Israel está bajo presión en la política norteamericana y será recurrente en los debates de las dos cámaras. Cabe suponer que, con el número de demócratas críticos con Israel consolidado, la presión sobre la Casa Blanca será más dura, y las relaciones históricas de ambos países pueden cambiar sensiblemente. En todo caso, no es menor el anuncio bomba del propio Trump, justo el mismo día electoral, anunciando oficialmente el final de la ayuda de 4.000 millones de dólares anuales a Israel. Él mismo reconoció que se trataba de una estrategia electoral para bajar la presión que sufrían los candidatos republicanos, y el foco lo puso en El-Sayed: “¿para qué vamos a sufrir los ataques de lunáticos como El-Sayed, cuando Israel no necesita el dinero? Mal argumento para nosotros”. Lo cual, en argot político, significa que el “mal argumento” es Israel.

¿Este cambio sensible de eje geopolítico incidirá en la guerra inconclusa con Irán? Es imprevisible saber qué pesará más en Trump, si su voluntad de bajar la presión interna y buscar una (difícil) salida diplomática, o su deseo de hacer historia rematando al régimen de los ayatollás. Sea como sea, algo está moviéndose en Estados Unidos en una dirección que no está definida. Tiempos difusos en un momento crítico.

Pilar Rahola

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