Entre las consultoras hay consenso de que la inflación en junio se ubicó por debajo del 2 por ciento. Ahora la duda es si el Gobierno logrará mantener la tendencia de desaceleración en julio, a pesar del salto del dólar, cuyo aumento es aún inferior a la inflación acumulada en el primer semestre del año. Algunos analistas dicen que no hay razones para un pass through considerable, pero otros creen que tarde o temprano el aumento del dólar va a pegar sobre el índice minorista y que la clave está en el precio de los combustibles.
Distintas consultoras económicas estimaron que la inflación de junio se ubicó entre 1,8 y 1,9%, profundizando la desaceleración que se observó luego del 2,1% de mayo. Pero en las últimas semanas, la atención del mercado y de los analistas se centró en el comportamiento del dólar mayorista, que cerró el viernes en $1.488,50, un aumento de $50 sobre la cotización del 3 de junio, cuando marcó $1.438,50. Aunque si se lo compara con inicio de este año, la diferencia es mínima, ya que el 2 de enero el dólar mayorista cotizaba a 1.475 pesos.
La discusión sobre el impacto de la suba del dólar en los precios divide opiniones. Claudio Caprarulo, de Analytica, afirmó que por el momento no se registró un traslado significativo a precios de la aceleración del tipo de cambio. Según Caprarulo, la inflación semanal aumentó en los primeros días de julio, pero atribuyó esa suba principalmente a factores estacionales (aumento del precio de verduras), no a la aceleración cambiaria. El economista advirtió que el traslado a precios aparecerá más temprano que tarde, aunque el bajo dinamismo del mercado interno puede atemperarlo. También evaluó que, si persiste la baja del petróleo, ese factor podría compensar parcialmente el movimiento del dólar.
Desde Eco Go, Lucio Garay Méndez sostuvo que la corrección del dólar acompaña la inflación acumulada en el año y el comportamiento de otras monedas a nivel global. No observó ningún desanclaje de expectativas que justifique un pass through considerable, pero subrayó la necesidad de monitorear alimentos con sensibilidad al tipo de cambio y la política de precios sobre los combustibles. Aunque el precio internacional del petróleo bajó, el impuesto de suma fija y el dólar siguen presionando al alza los precios de los combustibles.
El debate sobre el traslado de la suba del dólar a los precios sumó datos de los relevamientos privados realizados en los últimos días de junio y los primeros de julio. En ese período, la consultora LCG indicó por segunda semana consecutiva inflación 0% en alimentos y bebidas. En cambio, Analytica detectó una suba de 0,7% en comparación con la cuarta semana de junio, cuando el alza había sido de 0,3%.
La clave: el precio de los combustibles
Tanto para Caprarulo como Garay Méndez la clave de la inflación de julio estará con lo que suceda con el precio del combustible. Es que con el fin del conflicto en Oriente Medio, el precio del barril de Brent (que se toma de referencia en Argentina) regresó a valores pre conflictos (en torno a los USD 70). Hasta el momento, fuentes de YPF, aseguraron que los precios no van a bajar de forma automática ya que ahora están recuperando lo que “perdieron” cuando implementaron el amortiguador a inicio de abril.
El buffer, que implementó YPF desde el 1° de abril por 45 días hasta el 15 de mayo y que luego se prorrogó por 45 días más el 1° de julio, consistió en que el precio del combustible en Argentina quedo fijo con un barril de Brent de aproxidamente USD 90 para evitar que las variaciones impacten en el mercado interno mientras se desarrollaba el conflicto bélico. Una medida que el resto de la petroleras replicaron dada la posición dominante de YPF. Pero ahora que la guerra culminó aseguran que llegó el momento de recuperar las perdidas ya que en ese tiempo el Brent llegó a subir hasta 118 dólares.

La cuestión esta en que la suba del dólar de los últimos días va a impactar en la ecuación con la que se forma el precio del combustible y demorar la baja de precios que se esperaba para el mercado interno ademas de la suba de impuestos que ya se confirmó. “La velocidad de la desaceleración dependerá en parte de YPF. La nafta debería bajar alrededor de 16% para acomodarse a los menores precios del petróleo (considerando la relación nafta/Brent del día preguerra) lo que, de implementarse, tendría un impacto directo en el IPC de 0,65 puntos porcentuales (sin contar efecto indirecto)”, destacaron en la consultora 1816.
El análisis oficial sobre la política cambiaria y la evolución del peso argentino frente al contexto internacional fue aportado por Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior y asesor del Ministerio de Economía. Núñez explicó que el tipo de cambio flota y que fue el fortalecimiento internacional del dólar lo provocó la depreciación de las monedas emergentes, entre ellas el peso argentino, que simplemente acompañó esa tendencia global.
Mientras tanto, el sector privado y los analistas esperan la publicación de los próximos datos oficiales de inflación para calibrar el verdadero impacto del salto del dólar en los precios. El miércoles se dará a conocer el dato de inflación de junio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), lo que servirá de anticipo de la nacional que recién se publicará la próxima semana, el 14 de julio.













