
Las autoridades hondureñas mantienen abierta una investigación por un presunto caso de maltrato infantil ocurrido en Roatán, Islas de la Bahía, luego de que dos hermanos, de 4 y 13 años, ingresaran este viernes al área de emergencia del Hospital Roatán con quemaduras en distintas partes de sus cuerpos.
El caso comenzó a ser investigado después de que el personal médico detectara la gravedad de las lesiones y notificara a las autoridades competentes.
A partir de ese momento, agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), personal de Medicina Forense y representantes del Ministerio Público iniciaron las diligencias para esclarecer cómo ocurrieron los hechos y determinar si existió responsabilidad penal por parte de algún adulto.
De acuerdo con la información preliminar recopilada por las autoridades, el incidente habría ocurrido el pasado domingo. Ese día, la madre de los menores regresó a su vivienda después de asistir a una iglesia y encontró al niño de 4 años con lesiones ocasionadas por quemaduras.
Al preguntar qué había sucedido, surgió la versión de que el adolescente de 13 años habría provocado las heridas a su hermano menor.
Sin embargo, las autoridades aún no han establecido bajo qué circunstancias ocurrió el hecho y mantienen abiertas varias líneas de investigación para determinar si se trató de un accidente, de un juego que terminó en una lesión grave o de una acción intencional.

Tras descubrir las heridas del menor, la madre presuntamente reaccionó agrediendo al adolescente. Según los primeros reportes de la investigación, la mujer le habría provocado quemaduras que afectan aproximadamente el 30 % de su cuerpo, lesiones que, según el personal médico, son de mayor gravedad que las sufridas por el niño de cuatro años.
Pese a la magnitud de las heridas, ambos menores permanecieron durante varios días dentro de la vivienda sin recibir atención médica. Fue hasta el pasado viernes, cuando comenzaron a presentar fiebre y otras complicaciones derivadas de las quemaduras, que finalmente fueron trasladados al Hospital Roatán para recibir tratamiento especializado.
Una vez en el centro asistencial, los médicos iniciaron de inmediato las curaciones correspondientes y suministraron antibióticos para reducir el riesgo de infecciones, una de las principales complicaciones en pacientes con este tipo de lesiones.
Mientras los menores permanecen bajo observación médica, agentes de la Policía Municipal mantienen vigilancia permanente en las instalaciones del hospital como parte de las medidas de protección implementadas durante el desarrollo de la investigación.

De forma paralela, especialistas de la DPI y de Medicina Forense realizan entrevistas, inspecciones y valoraciones médico-legales que permitirán establecer con mayor precisión cómo ocurrieron las lesiones y si existen indicios de violencia intrafamiliar o maltrato infantil.
Las autoridades también analizan la situación de protección de ambos niños. Entre las medidas que se encuentran bajo evaluación figura que los hermanos queden bajo el resguardo de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf), mientras avanzan las investigaciones y se determina si es seguro que permanezcan en su entorno familiar.
Por su parte, el Ministerio Público confirmó que la madre será citada para rendir declaración como parte del proceso investigativo. Su testimonio, junto con las evaluaciones forenses y los informes médicos, será fundamental para establecer responsabilidades y definir las acciones legales que correspondan.
Por ahora, los dos hermanos continúan hospitalizados bajo observación médica mientras avanzan las investigaciones.
Los resultados de las evaluaciones practicadas por Medicina Forense, las declaraciones de los involucrados y las pruebas que recopilen los investigadores serán determinantes para esclarecer los hechos y establecer si existió responsabilidad penal en este caso.













