
La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) de Honduras está en la etapa final de preparación para implementar el bombardeo de nubes como una de las alternativas del Gobierno frente a la sequía que afecta distintas zonas del país, especialmente las comprendidas en el denominado Corredor Seco.
El ministro de la SAG, Moisés Molina, confirmó que la institución cuenta con las condiciones operativas para comenzar el procedimiento, aunque aclaró que el inicio de los vuelos estará sujeto al comportamiento del clima y, en particular, a la aparición de nubes con las características requeridas para este tipo de intervención.
La iniciativa contempla beneficiar entre 1.8 y 2 millones de hectáreas, principalmente en los territorios que han experimentado mayores dificultades por la reducción de las precipitaciones.
La aeronave destinada a las operaciones ya se encuentra en Honduras, mientras que el personal permanece listo para comenzar cuando las condiciones meteorológicas lo permitan.
Uno de los principales factores que condicionará la puesta en marcha del programa será la disponibilidad de nubes adecuadas. La SAG no podrá realizar los vuelos con base únicamente en una fecha, ya que el procedimiento requiere determinadas características en las formaciones nubosas.
Molina enfatizó que no cualquier nube puede usarse para este propósito, por lo que será necesario monitorear las condiciones atmosféricas y esperar el momento apropiado para cada operación.
Una medida frente a la falta de lluvias
La Secretaría también espera completar la llegada de los equipos e insumos necesarios para acondicionar la aeronave. Según Molina, esos materiales podrían llegar durante la próxima semana, posiblemente el lunes. Una vez que el avión esté acondicionado y se detecten nubes aptas, se procederá con las operaciones en las áreas seleccionadas.
La decisión de recurrir a esta alternativa surge en medio de la preocupación por el impacto que la escasez de precipitaciones está provocando en diferentes regiones del país.
El Corredor Seco concentra buena parte de la atención por su vulnerabilidad ante los períodos prolongados de déficit de lluvias. En esas zonas, las condiciones climáticas repercuten directamente en las actividades agrícolas y en la disponibilidad de agua para las comunidades.
La situación representa un desafío para los productores, sobre todo para quienes dependen de las lluvias para el desarrollo de sus cultivos. Ante ese escenario, la SAG estudió distintas opciones para apoyar a las zonas más afectadas, y el bombardeo de nubes fue incorporado a esa evaluación como una posible herramienta para estimular las precipitaciones bajo determinadas condiciones atmosféricas.
La posibilidad de usar esta tecnología en Honduras no surgió recientemente. A finales de agosto, Molina había informado que la SAG analizaba la implementación del procedimiento como respuesta a los efectos de la sequía.
Esperan el momento clave
En esa oportunidad, el funcionario explicó que se revisaban experiencias de otros países, además de las condiciones técnicas y meteorológicas que deberían cumplirse para aplicar el mecanismo en territorio hondureño.

El análisis también contemplaba determinar las áreas incluibles en el programa y los requerimientos necesarios para poner en funcionamiento la aeronave.
De ese modo, la iniciativa pasó de una etapa inicial de evaluación a una fase de preparación operativa, con el avión ya ubicado en Honduras y el personal a la espera de las condiciones apropiadas.
Aunque el objetivo principal sigue siendo atender las zonas más afectadas por la sequía en el Corredor Seco, los planes anteriores de la SAG contemplaban una zona de cobertura más amplia.

La propuesta inicial incluía sectores del Corredor Seco y otras áreas cercanas a Tegucigalpa y sus represas, en respuesta a la preocupación por la disponibilidad de agua.
La inclusión de esas zonas refleja que el problema no se limita a la producción agrícola, sino que también está relacionado con las fuentes de abastecimiento de agua y el impacto que los períodos secos pueden generar en distintos sectores.
Con la aeronave y el personal preparados, la SAG deberá mantener un seguimiento continuo para determinar cuándo las formaciones nubosas presentan las características necesarias. El factor determinante será la combinación de las condiciones atmosféricas y los requerimientos técnicos establecidos para el procedimiento.
Mientras tanto, los productores de las regiones más afectadas permanecen atentos a las medidas que puedan contribuir a enfrentar la reducción de las lluvias y disminuir las consecuencias sobre la actividad agrícola y la disponibilidad de agua.













