
En lo que ha sido calificado como un hito de enorme trascendencia para la seguridad regional, las autoridades de Costa Rica lograron interceptar el día de ayer, viernes 3 de julio un inédito cargamento de cocaína líquida en aguas del Océano Pacífico.
Este decomiso representa la primera vez en la historia del país centroamericano en que se detecta esta modalidad de transporte de sustancias ilícitas en el mar. La operación se ejecutó gracias a un esfuerzo conjunto entre los cuerpos policiales locales y el apoyo estratégico de agencias internacionales.
El Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica (MSP) informó formalmente que esta acción policial en el Pacífico constituye “un hecho sin precedentes” en la larga batalla que libra la nación contra el crimen organizado. De igual forma, las autoridades destacaron que el éxito de la intercepción fue posible gracias a las labores previas de inteligencia y el intercambio de información oportuna facilitada por la Armada de Colombia.
El Servicio Nacional de Guardacostas, desplegado en labores de patrullaje soberano, interceptó la embarcación pesquera de nombre ‘Sol de Oro VI’, de bandera costarricense. La detención de la nave se produjo en aguas internacionales del Pacífico, específicamente a una distancia de 289 kilómetros de la localidad costera de Golfito, ubicada en la provincia de Puntarenas, en el sur del territorio costarricense.
Al verse sorprendidos por las patrullas marítimas, los tripulantes de la lancha pesquera intentaron deshacerse de las evidencias delictivas arrojando varios barriles plásticos, conocidos localmente como pichingas, hacia el océano. No obstante, la rápida reacción de los guardacostas permitió recuperar la totalidad de los contenedores que flotaban en el mar, los cuales se encontraban estratégicamente amarrados entre sí para evitar su dispersión.
Sofisticado método de camuflaje al descubierto
Stephen Madden, director de la Policía de Control de Drogas de Costa Rica (PCD), detalló las particularidades técnicas del hallazgo. Según el jefe policial, los criminales implementaron un método de ocultamiento avanzado para intentar burlar los controles ordinarios de las autoridades.
“Este es el primer decomiso de cocaína líquida realizado en alta mar, donde se ubicaron quinientos sesenta kilos de droga distribuidos en ocho pichingas”, explicó Madden a los medios de comunicación.
En total, el peso de la sustancia líquida ascendió a los 560 kilogramos, sumado a 95 paquetes de cocaína en polvo (sólida), cuyo peso aproximado era de un kilogramo por paquete. La embarcación era tripulada por cuatro ciudadanos de nacionalidad costarricense, quienes fueron plenamente identificados por las autoridades judiciales con los apellidos Madriz Sánchez, Solórzano Villalobos, Pérez Méndez y Herrera Acevedo.
Todos fueron capturados de manera inmediata en el sitio de la intercepción y trasladados a tierra firme bajo estrictas medidas de seguridad. Los cuatro sospechosos fueron puestos a la orden del Ministerio Público, donde enfrentarán causas penales bajo cargos de tráfico internacional de drogas. En la legislación de Costa Rica, este delito es castigado severamente, con penas de prisión que alcanzan un máximo de hasta 20 años de cárcel.
El fenómeno del narcotráfico y la violencia directa que este genera se ha consolidado en los últimos años como el principal problema de seguridad pública. El país ha experimentado un repunte histórico en sus tasas de homicidios, vinculados en su gran mayoría a las disputas territoriales y de logística entre bandas criminales locales y carteles transnacionales.
De acuerdo con los datos estadísticos del estatal Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), durante el año 2025 las autoridades policiales lograron decomisar un total de 46,5 toneladas de cocaína.













