
La escritora nicaragüense exiliada Gioconda Belli afirmó el miércoles que el Gobierno censuró la publicación de su última novela en su país natal porque “tiene miedo” de escuchar la verdad.
Belli, una de las voces literarias más influyentes de América Latina, dijo que los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo temen las voces que exponen su traición a la revolución sandinista de izquierda que derrocó al régimen de derecha de Anastasio Somoza, respaldado por Estados Unidos, en 1979.
Belli formó parte de los primeros gobiernos de Ortega, entonces un ícono de la guerrilla sandinista, pero desde entonces Estados Unidos ha tildado a su gobierno de dictadura, acusándolo de hacerse con el poder absoluto mediante una reforma constitucional y de aplastar la disidencia.
Belli, que vive en España después de que el Gobierno le retirara la nacionalidad nicaragüense en 2023, explora el tema de la traición en su novela Un silencio lleno de susurros.

La escritora conversó con esta agencia en Panamá, donde asiste al festival literario Centroamérica Cuenta.
—¿Cómo ve la evolución de la literatura centroamericana?
—Por un lado, sigue siendo muy dinámica, pero por otro, creo que ha sufrido mucho debido al contexto político que estamos viviendo en Centroamérica.
En cierto modo, ese sufrimiento es precisamente lo que da origen a la literatura. Es una región que, sin duda, ha soportado grandes sacrificios. Pero al mismo tiempo, incluso bajo las dictaduras más crueles, ha logrado producir literatura de calidad.
—¿Qué papel puede desempeñar la literatura en este contexto?
—La literatura es un activo tremendo para Centroamérica. Le da visibilidad a la región y crea sueños, promesas y posibilidades. La literatura no puede derrocar un régimen autoritario por sí sola, pero puede animar a la gente a reflexionar sobre las tendencias autoritarias y lo que eso puede significar para sus propias vidas.
—Así es como puede surgir la censura.
—El poder siempre ha temido la palabra escrita y, sobre todo, la palabra escrita que dice la verdad. Dante fue exiliado, Víctor Hugo fue exiliado. La palabra escrita te obliga a pensar, y una conciencia más aguda es uno de los elementos esenciales necesarios para lograr el cambio.
No vamos a terminar con ninguna con poesía. Sin embargo, si un poema te lleva a un estado de comprensión, de conciencia y, sobre todo, de aspiración, entonces empiezas a pensar en una vida diferente, quieres vivir de otra manera.

—¿Por qué cree que censuraron su novela?
—Porque adoptamos una postura crítica. Como surgimos de las filas del sandinismo, sabemos cuáles eran los objetivos originales del sandinismo y no podemos tolerar lo que han hecho con él, cómo lo han degradado y manipulado.
Saben que tenemos la capacidad, la autoridad moral y la experiencia necesarias para desenmascarar y sacar a la luz exactamente lo que están haciendo. Nos tienen miedo.
—Has dicho que este libro busca exorcizar la estructura de poder en Nicaragua.
—Es una novela sobre la relación entre una madre y una hija, pero también es una novela sobre la desilusión. La madre, tras haber dedicado toda su vida a la revolución, se queda con la sensación aplastante de que su sueño ha sido traicionado.
—En Corea del Norte, las películas de Corea del Sur siguen logrando entrar al país a pesar de la censura.
—Hoy en día tenemos formas de comunicarnos. He enviado un PDF de mi libro a mis amigos y les he pedido que lo distribuyan. No pueden controlarlo todo, por mucho que quieran. Ya han perdido esa batalla.
—¿Existe la autocensura en la región?
—Que otros me censuren es una cosa, pero yo no me autocensuro. Creo que uno de mis roles, como persona perjudicada por este régimen y que ahora vive en el exilio, es alzar la voz en nombre de quienes no tienen voz, para hablar de lo que está pasando.
Hay tanta gente viviendo en el exilio que huyó sin tener absolutamente nada a su nombre. Yo tengo un nombre, una obra, pero hay personas que se han quedado sin trabajo, a las que se les ha quitado la pensión y que se encuentran en un estado de total abandono.

—¿Ve alguna posibilidad inmediata de poder regresar a casa?
—No lo veo inminente, pero podría estar equivocada, y ahí es donde residen mis esperanzas. Nunca se sabe lo que depara el futuro. Sí veo el final a la vista. Tanto Ortega como Murillo se están embriagando de poder y están haciendo cosas imprudentes. Tienen mucho miedo, más miedo que nosotros. Creo que se están desgastando considerablemente.
—¿Qué extrañas de Nicaragua?
—Me llena de gran tristeza pensar que he perdido mi hogar, un lugar que amaba profundamente porque me sentía como un guardiana del paisaje. Ver el lago, los volcanes, la vegetación, las flores, extraño todo eso.
—Alguna vez imaginó que esto sucedería cuando formaba parte del movimiento sandinista?
—Nunca, jamás imaginé que esto pudiera suceder. Han cometido los actos más despreciables y vengativos contra las mismas personas que lo arriesgaron todo por la revolución.
Fuente: AFP.
Fotos: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni (archivo); EFE/ Bienvenido Velasco; EFE/ Zipi Aragon (archivo); EFE/ Juan Carlos Hidalgo.














