El fotógrafo argentino Gabriel Machado recordó que trabajó durante 23 horas seguidas para nada y nada menos que con Cher en una sesión de fotos y describió la participación de la cantante en cada instancia de la producción.
Machado, durante una entrevista con Carla Rodríguez en Entre costuras, el programa del canal de streaming Lobo con Lobo, detalló que la sesión con la diva comenzó a las 10 de la mañana y terminó alrededor de las 9 del día siguiente. “De las diez de la mañana hasta las nueve, te lo juro por mis hijos. Un día”, afirmó al reconstruir la duración de la jornada.


También contó que, hacia las cuatro de la mañana, la cantante salió del camarín con parte del vestuario y una peluca para pedirle su opinión antes de continuar con las fotos. “‘¿Estoy bien así?’, me dice ella”, relató Machado. Según su testimonio, luego de observarla le respondió que estaba todo listo para seguir. “Un amor”, resumió al referirse al trato de la artista durante la sesión.

Antes de definir la estética, Cher había revisado fotografías realizadas por Machado y su equipo en redes sociales. Entre las referencias figuraban trabajos con Dolores Fonzi, Araceli González y Natalia Oreiro. “Esta foto que hiciste de Araceli González, esta foto que hiciste de Dolores Fonzi, esta foto que hiciste de Natalia Oreiro”, recordó que señalaba la cantante inspirada en las figuras.
Machado explicó que una campaña con Fonzi aportó elementos concretos a la producción. El equipo llevó piedras y otros objetos similares a los usados en aquella sesión. “Armamos todo en base a lo que ella iba viendo en nuestro Instagram, nuestro Facebook”, explicó.

La relación profesional entre Machado y Cher incluyó las portadas de Closer to the Truth (2013) y Dancing Queen (2018). En la primera, la cantante aparece rubia, vestida de blanco y recostada en una cama. La segunda, un álbum tributo a ABBA, presenta dos perfiles de la artista, uno con el pelo oscuro y otro rubio.

El vínculo con la cantante es tan bueno que la artista tuvo un gesto que siempre valorará: cuando él y su socio histórico, José Cicala, necesitaron cartas de recomendación para solicitar una visa extraordinaria en Estados Unidos, la artista les escribió una carta manuscrita en la que elogió el trabajo de ambos y describió su experiencia laboral con ellos. Junto a Cicala, Machado fundó el estudio Machado Cicala. Desde allí, los artistas trabajaron con figuras como Al Pacino, Kate Moss, John Travolta, Susana Giménez y Mirtha Legrand.
Machado también recordó una sesión con Kate Moss, a quien fotografiaba por segunda vez. Según contó, la modelo había advertido a su equipo que se encontrarían con un profesional de indicaciones enérgicas. “Van a ver este loco fotógrafo cómo me va a gritar”, recordó que ella les había anticipado.

La dinámica no fue la que Moss esperaba. Como en el estudio vecino se filmaba un comercial, al fotógrafo le pidieron que no levantara la voz. Machado aceptó la indicación y pasó a dirigirla con intervenciones breves. “Yo hice caso y yo le decía: ‘Bien’ en voz baja”, relató.

El cambio desconcertó a la modelo, que se acercó para preguntar si estaba haciendo algo mal. El equipo tradujo la consulta y le transmitió que ella esperaba los gritos que había recibido durante la sesión anterior. “Dice que no le estás gritando como el año pasado, que le gritaste mucho”, recordó Machado. Para ella, explicó, esa modalidad se había convertido en un incentivo durante el trabajo.

Machado le aclaró que no se trataba de una corrección a su desempeño, sino de una condición impuesta por la producción que se realizaba al lado. “No, por favor, no pienses eso. Me dijeron que no gritara porque están filmando al lado”, le respondió, según reconstruyó en la misma entrevista.

El fotógrafo añadió que, en otro momento de esa producción, le pidió a Moss que se apoyara contra una pared y adoptara una posición para la toma. La cámara presentó una falla y el equipo demoró unos cinco minutos en retomar el trabajo. “Cuando volvimos, ella no se había movido”, señaló. “No se había movido”.













