La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) iniciaron acciones judiciales para confiscar 61 millones de dólares en criptomonedas que, según la acusación, provienen de operaciones de venta de petróleo iraní y tenían como destino el financiamiento del régimen de Irán.
El fiscal adjunto del distrito, Sean Buckley, afirmó que los activos incautados podían financiar operaciones militares y ataques contra intereses estadounidenses y sus aliados. “Hoy incautamos y solicitamos la confiscación de más de 61 millones de dólares del Gobierno de Irán, que de otro modo habrían financiado acciones militares hostiles y ataques terroristas contra Estados Unidos y nuestros aliados”, declaró.
La demanda señala a las firmas chinas Blessed Trust y Hexa Whale. De acuerdo con las autoridades, ambas usaron cuentas de negociación de Binance, plataforma con sede en Emiratos Árabes Unidos, para blanquear ganancias procedentes de la comercialización “ilegal” de petróleo iraní.
Estados Unidos sostiene que los fondos beneficiaban actividades que atribuye a la República Islámica y a la Guardia Revolucionaria de Irán. La investigación calcula que la red de operadores de criptomonedas en China y otros países pudo blanquear hasta USD 1.500 millones vinculados a exportaciones de crudo iraní.
“Como se alega en la denuncia presentada hoy, el Gobierno de Irán utilizó una red de operadores de criptomonedas en China y otros países para blanquear más de 1.500 millones de dólares procedentes del petróleo ilícito, destinados a beneficiar al ejército iraní y a la Guardia Revolucionaria Islámica, designada como organización terrorista”, sostuvo Buckley.
El subdirector a cargo del FBI, James Barnacle, señaló que la investigación muestra la capacidad de la agencia para identificar circuitos financieros y bloquear activos vinculados a Gobiernos que buscan eludir sanciones. “El FBI no cejará en su empeño de confiscar los fondos de actores extranjeros peligrosos”, afirmó.
Fuentes del régimen iraní indicaron al Financial Times que el banco central del país promovió la repatriación de fondos de inversores y empresas para sostener la economía. Entre las alternativas figuraría el empleo de criptomonedas para liquidar operaciones transfronterizas a través de plataformas de intercambio iraníes. Las autoridades iraníes también flexibilizaron normas cambiarias, según esas fuentes. Las medidas permiten a los operadores acceder al mercado de divisas fuera de los tipos oficiales y utilizar ingresos por exportaciones para importar bienes de forma directa, sin canalizarlos por el sistema estatal.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, pidió además en la cumbre del bloque BRICS un mayor uso de las monedas nacionales en el comercio entre los miembros del bloque y alertó sobre posibles “shocks” políticos en otras divisas, en alusión al sistema dominado por el dólar.
Estas gestiones coinciden con una ofensiva financiera de Estados Unidos contra Irán. Varios bancos internacionales recibieron sanciones por sus presuntos vínculos con la República Islámica.
El lunes pasado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó al banco ruso VTB, la segunda entidad financiera de Rusia por volumen de activos, al acusarlo de facilitar operaciones que permitieron a Irán eludir las restricciones económicas estadounidenses y mover miles de millones de dólares ligados a Teherán.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluyó a VTB Bank Public Joint Stock Company en su lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas. La decisión congela los activos de la entidad bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe a ciudadanos y compañías de Estados Unidos realizar operaciones con el banco sin una licencia específica.
La medida se tomó bajo la Orden Ejecutiva 13902, que habilita sanciones contra actores relacionados con los sectores financiero y petrolero de Irán. El Tesoro no anunció licencias generales ni plazos de desinversión para operaciones ya en curso.
Según el comunicado oficial, VTB estableció vínculos de corresponsalía bancaria con instituciones financieras iraníes previamente sancionadas, abrió oficinas en Irán y creó un mecanismo de liquidación en riales iraníes y rublos rusos. Ese sistema habría permitido el movimiento de fondos vinculados al régimen iraní entre ambos países, de acuerdo con Washington.
La designación forma parte de la Operation Economic Outcast, que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó el 24 de agosto. La administración de Donald Trump describió esa estrategia como un “Día D económico” contra el Gobierno iraní.
(Con información de Europa Press)









