
Bolivia y Estados Unidos firmaron el viernes un memorando de entendimiento que contempla una donación de 10 millones de dólares y asistencia técnica para fortalecer el sistema de salud pública boliviano. El acuerdo fue suscripto por la ministra de Salud y Deportes de Bolivia, Marcela Flores, y la encargada de Negocios de la Embajada estadounidense en La Paz, Debra Hevia.
Hevia destacó que este memorando representa “el primer gran acuerdo” entre ambos países en dos décadas, calificándolo como “un momento histórico en la relación bilateral”.
La diplomática subrayó que fortalecer los sistemas de salud en Bolivia contribuye a la seguridad sanitaria de todo el hemisferio y remarcó que el documento reconoce el “notable progreso” del sistema boliviano, abriendo el camino hacia una mayor autonomía y liderazgo nacional. “Las verdaderas asociaciones se construyen sobre el respeto mutuo y la responsabilidad compartida, nunca sobre la dependencia”, puntualizó.
Por su parte, la ministra Flores definió la firma del acuerdo como un logro “importante” y “trascendental” que, según afirmó, “refleja la hermandad que existe entre dos pueblos”. Flores indicó que la cooperación no reembolsable de 10 millones de dólares permitirá a Bolivia avanzar hacia la autosostenibilidad en salud y contribuirá a la capacitación del personal.

El Ministerio de Salud informó que el memorando busca fortalecer el sistema sanitario y avanzar hacia la autonomía y sostenibilidad en la respuesta a enfermedades infecciosas y otras necesidades prioritarias del país. El acuerdo establece un marco de cooperación técnico-financiero hasta el 31 de diciembre de 2028, con la contribución a ejecutarse en los próximos tres años.
Entre las áreas priorizadas figuran el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la respuesta ante brotes, el control de enfermedades tropicales desatendidas como el mal de Chagas y otras arbovirosis, la provisión de insumos para el tratamiento del VIH y el refuerzo de los sistemas de salud hacia un modelo más resiliente y sostenible.
Las autoridades del departamento de Santa Cruz de la Sierra, la región más poblada de Bolivia, declararon el miércoles la “alerta sanitaria” ante un brote de fiebre amarilla que ya dejó una víctima fatal. Se pusieron en marcha medidas preventivas para contener la propagación de la enfermedad.
El jefe de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Santa Cruz, Carlos Hurtado, informó que el brote se originó en la provincia Cordillera, limítrofe con Paraguay, donde un joven de 20 años murió tras permanecer tres días convaleciente por complicaciones asociadas a la fiebre amarilla. Además, se confirmó un segundo caso en la misma zona y otra persona permanece bajo observación médica como sospechosa de haber contraído la enfermedad.

Hurtado señaló que los contagios constituyen un “brote epidémico con transmisión autóctona”, situación que no se registraba en el país desde hace varios años. Tras detectarse el primer caso, equipos de vigilancia epidemiológica realizaron la captura de larvas y mosquitos en áreas rurales y urbanas del sector Kapeirenda-Aguas Calientes, en Cordillera.
Entre las acciones implementadas figuran la fumigación, la vacunación masiva contra la fiebre amarilla y el bloqueo del foco epidemiológico. Según datos del Ministerio de Salud, entre 1980 y 2006 se reportaron 992 casos de la enfermedad en Bolivia, con una alta letalidad, lo que motivó campañas de vacunación masiva con más de 10 millones de dosis aplicadas.
La fiebre amarilla es provocada por un virus transmitido principalmente por mosquitos Aedes aegypti en áreas urbanas, y por Haemagogus spp. y Sabethes spp. en zonas selváticas y boscosas. La enfermedad puede ser asintomática o presentar síntomas que van desde fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor muscular, náuseas y vómitos, hasta cuadros graves con dolor abdominal, ictericia, sangrados y complicaciones hepáticas y renales.
(Con información de EFE)













