Infantes de Marina de Estados Unidos abordaron este jueves un petrolero en el golfo de Omán en el marco del renovado bloqueo naval a los puertos de Irán, decretado tres días antes por Washington tras el colapso del memorándum de entendimiento firmado con Teherán a mediados de junio. La operación sobre el M/T Wen Yao, confirmada por el Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (Centcom) en un comunicado difundido en la red social X, fue presentada como una medida de “pleno cumplimiento” de las restricciones marítimas en vigor. Es la primera acción de abordaje e inspección desde que el bloqueo fue reactivado.
El Centcom detalló que el bloqueo entró en vigor a las 20H00 GMT del martes 15 de julio, aplicable a todo buque con destino a puertos, terminales petroleras o zonas costeras iraníes, independientemente de la bandera que enarbole. En las primeras setenta y dos horas de operación, las fuerzas estadounidenses desviaron tres buques comerciales que intentaban eludir las restricciones, además de inutilizar un cuarto. El abordaje del Wen Yao constituye el episodio más reciente de una secuencia que escala por días.
El miércoles, un día antes del abordaje, una aeronave militar estadounidense disparó misiles Hellfire contra la chimenea del M/T Belma, un petrolero vacío con bandera de Curazao que navegaba hacia la isla de Kharg, principal terminal de exportación de crudo iraní. El buque ignoró múltiples advertencias antes de ser neutralizado, según el Centcom, que publicó imágenes térmicas del ataque. La embarcación quedó fuera de servicio e incapacitada para continuar su ruta. Fue el primer uso de fuego destructivo desde la reimposición del bloqueo.
Washington ya había aplicado una medida similar entre el 13 de abril y el 18 de junio, período durante el cual inutilizó nueve embarcaciones y redirigió más de 140, según datos del propio Centcom. Aquella primera fase del bloqueo fue levantada como parte del memorándum de entendimiento de 14 puntos firmado el 17 de junio entre Estados Unidos e Irán, un acuerdo que formalizó un alto el fuego, suspendió las restricciones navales y abrió un proceso de negociación de 60 días sobre el programa nuclear iraní, las sanciones y el futuro del Estrecho de Ormuz.

El acuerdo, no obstante, comenzó a crujir casi de inmediato. Irán continuó ejerciendo control sobre sectores del Estrecho de Ormuz y atacó varios buques comerciales en la zona, provocando nuevas bajas entre tripulantes civiles. El Centcom informó que en el lapso de una semana Teherán atacó siete naves mercantes, con casi una docena de marinos muertos, desaparecidos o heridos. Ante esa escalada, el presidente Donald Trump declaró en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, el 8 de julio, que el alto el fuego había concluido, y amenazó con destruir puentes y plantas eléctricas si Irán no regresaba a la mesa de negociación.
La reimposición del bloqueo el 14 de julio es la respuesta operativa a esa declaración. En su aviso a la navegación, el Centcom advirtió que los buques sospechosos de dirigirse a zonas iraníes sin autorización quedan sujetos a intercepción, desvío, captura o uso de fuego inhabilitante. La medida alcanza a embarcaciones de cualquier nacionalidad, lo que complica la posición de armadores asiáticos y europeos que mantienen operaciones en la región. Rutas de suministro que concentran alrededor del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo y el 20% del gas natural licuado pasan por el Estrecho.
Irán respondió a la reactivación del bloqueo con nuevos ataques en la región del Golfo. Las Guardias Revolucionarias afirmaron haber destruido el centro de control de embarcaciones no tripuladas de Estados Unidos en Bahréin, según informó la agencia semioficial Fars News. Kuwait y Bahréin emitieron alertas a sus ciudadanos ante la amenaza de drones procedentes de Irán. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ordenó a las aerolíneas evitar el espacio aéreo sobre Baréin, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y una franja del golfo de Omán.
El abordaje del Wen Yao refleja la transición de un conflicto que, tras el paréntesis del memorándum de junio, ha retomado su dinámica de escalada controlada con episodios de fuerza. Trump no descartó nuevas rondas de negociación, pero tampoco retiró las amenazas de ampliar los objetivos militares. Con el bloqueo plenamente activo y cuatro incidentes en menos de setenta y dos horas, la presión sobre Teherán para volver a negociar convive con el riesgo de que cada intercambio de golpes reduzca aún más el margen diplomático disponible.












