
“Yo no voy a preguntar más, es imposible trabajar así”. Ofuscado, el fiscal Patricio Ferrari frenó bruscamente su interrogatorio de este jueves a un testigo del juicio por la muerte de Maradona, tiró sus hojas sobre el escritorio y se sentó. Fue la primera vez que el enojo del funcionario pareció sobrepasarlo y llevarlo al límite de un cruce personal. ¿Contra quién? Contra el abogado Francisco Oneto, quien nuevamente lo había interrumpido con objeciones.
Todo ocurrió cuando el médico Mario Schiter declaraba ante los jueces del TOC N°7 de San Isidro y el representante del Ministerio Público Fiscal le hacía preguntas. En ese contexto, el defensor de Leopoldo Luque encimó su voz para reclamar que una consulta estaba mal formulada. No era la primera vez que pasaba.
El tribunal le dio la razón a Oneto y le pidió al fiscal Ferrari que la retire. Él se enojó. “Es muy molesto”, se quejó el acusador a los gritos su colega. El abogado de Luque le respondió sin dejarlo terminar de hablar: “Y si, la defensa molesta”.
El clima se volvió tenso y obligó al presidente del tribunal a intervenir. En este contexto, si bien el juez había considerado que la queja de Oneto estaba realizada, terminó retándolo por su forma de litigar. Toda la situación incómoda ocurrió delante del testigo que todavía seguía en el centro de la sala.
El fiscal no solo no se calmó, sino que se mostró aún más enojado. Un dato no menor es que Ferrari y el defensor de Luque se sientan justo al lado: sus escritorios están separados por apenas unos metros de distancia, por lo que la tensión fue mayor.
“Es insoportable, hace caras para todo. Es realmente imposible trabajar así”, reclamó el acusador mirando a los jueces. Fernando Burlando también tomó la palabra y le pidió a los magistrados que tomen medidas contra Oneto: “Sé que el tribunal no es amigo de sancionar a quienes incumplen normas del proceso pero hay gente acá que quiere saber que pasó con Maradona”, dijo pidiendo algún tipo de apercibimiento.
Ante la tensión, el juez Alberto Gaig le habló directamente al defensor de Luque, a quien ya le había llamado la atención días atrás por situaciones similares. Incluso ese mismo jueves más temprano lo había retado.
“Ya lo advertí y voy a volver a hacerlo. Se ríen a espalda de los testigos, hay gesticulación, hablan. Es una falta de respeto. Usted no quiere acatar las reglas, es imposible desarrollar el juicio así”, le reprochó el magistrado al abogado.
Por la situación y el enojo del fiscal Patricio Ferrari -que no quería seguir su interrogatorio- el abogado Fernando Burlando intervino y pidió un cuarto intermedio para calmar las aguas. Así, la audiencia se frenó hasta la tarde.
En el cuarto intermedio, los comentarios fueron cruzados. “Exageró Ferrari”, opinaron muchos de los defensores, que definieron la actitud del fiscal como ‘un show’. Otros, en cambio, reconocieron: “Es insoportable Oneto para trabajar”.
Francisco Oneto, sin embargo, se defiende: “Yo no peleo con nadie, vengo a hacer mi trabajo”, remarca.
Por lo bajo -aunque a veces no tan- los abogados de los imputados de la causa y algunas personas del público celebran las intervenciones del defensor de Leopoldo Luque y su rol en este juicio.
Otro cruce con los jueces
Unas horas antes de la pelea con Ferrari, Alberto Gaig había retado a Oneto por reirse junto a su colega Roberto Rallín a espaldas del doctor Mario Schiter. Fue cuando el testigo mostraba un corazón de juguete para explicar una cuestión técnica sobre la salud cardíaca del Diez.
“No se rían. Es una falta de respeto, está declarando el testigo”, los frenó el magistrado. “No me estoy riendo”, le respondió Rallín.
El juez se atacó: “¿Me está tratando de mentiroso?”, le preguntó.
“No, pero estamos hablando, ¿no puede hablar la defensa?”, contestó el otro defensor de Luque nuevamente.
Gaig dijo estar cansado de intervenir reiteradas veces por lo mismo. Le remarcó a los defensores de Luque que siempre hacen lo mismo, que superponen su voz sobre la de quien esté hablando, que tienen un estilo preponente al interrogar.
En este sentido, advirtió que iba a dejar asentado el llamado de atención y pidió que no siga ocurriendo para evitar una eventual sanción.
En el cuarto intermedio, Oneto se acercó a hablar con el juez y, al reanudar la audiencia, todo continuó con normalidad.












