
Cuba registró la llegada de 328.608 turistas internacionales entre enero y abril, lo que representa una caída del 55,8 % respecto al mismo periodo del año anterior, según datos publicados este viernes por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). En abril, la isla recibió solo 30.551 visitantes.
El descenso del turismo refleja el impacto de la crisis económica que atraviesa el país y la incertidumbre asociada a las presiones de Estados Unidos, que mantiene abierta la posibilidad de negociar la salida de las autoridades del régimen cubano o una operación militar en la isla.
Canadá fue el principal mercado emisor, con 125.444 visitantes en los primeros cuatro meses del año, un descenso del 63,8% interanual. Rusia aportó 21.050 turistas, un 56,7% menos que en el mismo periodo del año anterior. Todos los mercados emisores muestran caídas significativas; incluso en los casos de Argentina y China, las disminuciones superan el 20%.
Las visitas de la comunidad cubana residente en el exterior también se redujeron en un 41,2 %, situándose en 46.173 personas en los primeros cuatro meses del año, de acuerdo con la ONEI.
El turismo en Cuba, sector clave para la economía nacional, profundizó su crisis en 2025 al registrar las peores cifras desde 2002, sin incluir los años de la pandemia. El endurecimiento de la presión de Estados Unidos en el Caribe y, en especial, la crisis energética y humanitaria agravó la situación de la industria turística.

Desde enero, la falta de combustible forzó la cancelación de las principales rutas aéreas, incluidas las conexiones desde Canadá y Rusia, lo que llevó al cierre temporal de numerosos hoteles por ausencia de clientes. Recientemente, las aerolíneas españolas Iberia y World2Fly anunciaron la suspensión progresiva de frecuencias hacia la isla.
La incertidumbre respecto a la evolución de las tensiones geopolíticas entre Washington y La Habana, sumada a los efectos de la escasez de combustible, afecta negativamente las perspectivas del sector. Entre los factores principales de debilidad figuran la crisis económica y energética y la reducción de rutas aéreas.
El turismo constituye uno de los pilares de los planes de recuperación económica del régimen cubano, tanto por su aporte al producto interno bruto como por la entrada de divisas, junto con los servicios profesionales y las remesas.
En 2025, Cuba recibió poco más de 1,8 millones de visitantes extranjeros, lejos del objetivo oficial de 2,6 millones. En 2024 la cifra alcanzó 2,2 millones y en 2023, 2,4 millones. Estos números se mantienen por debajo de los máximos históricos de 2018 (4,6 millones) y 2019 (4,2 millones), cuando el ‘deshielo’ de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y la flexibilización de restricciones impulsaron el turismo.

Actualmente, la situación del turismo en Cuba contrasta con la de destinos caribeños como Punta Cana y Cancún, que marcan récords de visitantes tras la pandemia.
Los apagones frecuentes, la escasez de combustible para automóviles y las calles oscuras y desiertas forman parte del panorama actual en Cuba, evocando las imágenes de la pandemia de Covid-19.
Hasta febrero, el país registró la llegada de 262.496 visitantes internacionales, lo que representa 112.642 menos que en el mismo periodo del año anterior, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).
“Hay muy poco turismo. No hay prácticamente. Nuestro trabajo se ha hecho muy difícil; ahora hasta ofrecemos servicio a cubanos y lo cobramos en la moneda nacional”, relató Ezequiel Palacios, chófer de un coche tirado por caballos en la Habana Vieja, a la agencia EFE. En febrero, el país recibió apenas 77.663 turistas.
(Con información de EFE)












