
El Salvador aparece como el país de América Latina con la percepción más favorable sobre la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, de acuerdo con el Informe 2026 de Corporación Latinobarómetro.
El 75% de los salvadoreños considera que el país está ganando esta batalla, una cifra que contrasta ampliamente con el promedio regional, donde solo el 18% comparte esa opinión.
El estudio, basado en 19,207 entrevistas presenciales realizadas en 17 países latinoamericanos entre mayo y junio de 2026, muestra que la seguridad se ha convertido en uno de los factores centrales para evaluar a los gobiernos.
En el caso salvadoreño, la percepción de resultados en esta materia está acompañada por una reducción sostenida de la presencia percibida de pandillas, narcotráfico y otros grupos criminales en los lugares donde viven los ciudadanos.
En 2020, el 41% de la población de El Salvador afirmaba que había presencia de crimen organizado, grupos armados, estructuras narcotraficantes o pandillas en su entorno. Para 2026, esa proporción cayó a 9%, una disminución de 32 puntos porcentuales y la más pronunciada entre los países medidos por Latinobarómetro.
La diferencia con el resto de la región es significativa. El 79% de los latinoamericanos considera que el crimen organizado tiene mucho o bastante poder, mientras que en El Salvador esa percepción se sitúa en 28%.
A nivel regional, el 47% cree que se está perdiendo la batalla contra estas estructuras y el 29% estima que simplemente no es posible ganarla. El Salvador rompe esa tendencia: tres de cada cuatro ciudadanos creen que el combate está dando resultados.

Otros indicadores de seguridad también refuerzan esta percepción. El 95% de los salvadoreños señaló no haber sido víctima de un asalto, agresión o delito durante los últimos 12 meses, según el informe. Además, el 60% dijo que se preocupa ocasionalmente o nunca por la posibilidad de convertirse en víctima de la delincuencia.
La evaluación positiva no se limita a las políticas de seguridad. El informe destaca que El Salvador es el único país de la región donde una mayoría manifiesta alta satisfacción con las cuatro instituciones estatales evaluadas: policía, sistema judicial, hospitales públicos y educación pública. Asimismo, el 52% afirma que el Estado ha hecho mucho o algo por ellos, el porcentaje más alto de América Latina.
La eficiencia estatal también recibe una valoración superior a la regional. En una escala de 1 a 10, El Salvador alcanza una nota de 6.8, frente a un promedio latinoamericano de 4.7.
En materia de uso de recursos públicos, el país es el único donde la desconfianza respecto al gasto de impuestos se sitúa por debajo del 50%: 44% considera que esos fondos no serán bien utilizados, mientras en la región el promedio asciende a 78%.
La confianza institucional es otro de los factores que explica el respaldo ciudadano. Tras la llegada de Nayib Bukele al poder, Latinobarómetro registra niveles de confianza de 78% en el presidente, 70% en el Gobierno, 75% en las Fuerzas Armadas y 71% en la Policía. Estas cifras superan incluso el respaldo declarado a la democracia en el país.
En el plano internacional, los salvadoreños también atribuyen una influencia favorable a Estados Unidos. El 64% considera positiva la influencia estadounidense en América Latina, ubicando al país por encima del promedio regional de 57%.
El informe sitúa a El Salvador entre los países que integran el denominado “Escudo de las Américas”, iniciativa impulsada por Estados Unidos con énfasis en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Para Latinobarómetro, la adhesión a este tipo de alianzas responde a una demanda regional de seguridad, aunque advierte que la cooperación internacional no garantiza por sí misma resultados duraderos.
El documento también plantea una tensión relevante: mientras la población salvadoreña valora los resultados en seguridad y la eficacia estatal, el informe califica al Gobierno como autoritario y cuestiona el impacto de sus políticas sobre los derechos humanos y las garantías democráticas.













