Este último jueves se dio un episodio masivo de inmigración cuando miles de personas procedentes de Marruecos cruzaron hacia España, por la ciudad de Ceuta. Allí, tanto a nado como a pie, cruzaron el espigón fronterizo del Tarajal. La situación generó un colapso del lado europeo, tanto para las autoridades como para los habitantes.
Desde allí, Alejandra Perta Bini, una argentina que vive hace poco más de un año en Ceuta, habló en vivo con Radio Con Vos y contó cómo repercutió el caso en la ciudad y cómo se vive desde las últimas horas para que las autoridades puedan resolverlo.
“Yo creo que la palabra que lo resume es desbordamiento. En muy pocas horas cambió completamente nuestra situación”, aseguró en su primera intervención.

“Ceuta es una ciudad pequeñita, muy, muy tranquila, muy limpia. Con una convivencia que yo diría tolerable, con respeto, de españoles nativos y marroquíes. También hay judíos, hindúes, pero bueno, mayormente son marroquíes y españoles. De pronto, en pocas horas, tenemos las calles tomadas, estamos la mayor parte confinados adentro de las casas”, detalló sobre cómo suele ser el día a día en la ciudad española y cómo cambió desde el jueves.
“Diría que, para la cantidad de gente que hay en la calle, realmente es una situación de tranquilidad. Se siente mucho ruido. Un ruido que es poco habitual acá. Pero bueno, dentro de todo tranquilo”, agregó. Además, recordó también un episodio similar que ocurrió años atrás, en 2021.
Sobre su situación en particular, contó que desde el trabajo le recomendaron quedarse en su hogar y no salir, que realizara sus actividades desde allí. “Yo trabajo para una empresa y nos mandó directamente ayer a casa. La oficina donde trabajo justamente da frente al mar por donde entró toda esta gente”, explicó. “Inmediatamente nos mandaron a las casas”, reiteró.
“Las empresas que también trabajan aquí han tomado la misma decisión. La gente en general ha cerrado comercios, la mayor parte de los que no son marroquíes en general han cerrado sus locales”, remarcó sobre cómo la ola migratoria también golpeó a las situaciones laborales de los habitantes de Ceuta.
“Es una cuestión de resguardo”, explicó por las medidas que tomaron los empleadores para que no salgan a las calles. Agregó: “De pronto, una calle por la que circulan pocas personas pasar a verla llena de gente es muy distinto, si bien no hay agresividad”.
Sobre el operativo de las autoridades, no se mostró conforme respecto a la seguridad que había años atrás con la actualidad, sumado al episodio vivido. “Tenía entendido que hoy iban a venir las autoridades, pero no vemos nada en las calles. El año pasado, cuando llegué, veía muchos coches policiales o del ejército, apostados en distintas cuadras. Es un lugar muy militarizado. Con el correr del año se desapareció eso y hoy por hoy no se ve más en las calles a pesar de lo que está pasando. Es llamativo”, expresó.

De acuerdo con los datos que llegan desde España, Ceuta tiene 80.000 habitantes y recibieron, en pocas horas, un total de 60.000 personas por la ola migratoria que arribó desde Marruecos. La mayoría de ellos son jóvenes.
La posibilidad de marcharse a la península ronda la cabeza de Iván, un joven de 22 años que regresó este viernes a Ceuta tras una ausencia y se topó con un escenario que no esperaba. Varios de sus amigos ya han tomado esa decisión ante la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma, y él tiene intención de seguirles hasta que la situación se estabilice.
Carmen, otra vecina de Ceuta, pone en palabras lo que muchos residentes sienten: “Yo nunca he visto tanta gente en la calle como ahora”. Su testimonio ilustra el estado de alarma social que se ha extendido entre la población local a raíz del flujo masivo de llegadas.












