Corea del Norte anunció que reanudará antes de fin de octubre las emisiones de propaganda contra Corea del Sur a lo largo de toda la frontera, en medio de una escalada tras explosiones de minas que hirieron a tres soldados surcoreanos el 21 de septiembre.
Kim Yo-jong, hermana del dictador Kim Jong-un y una de las principales voceras del régimen, comunicó la medida después de inspeccionar zonas fronterizas donde las tropas norcoreanas refuerzan las defensas junto al mariscal Pak Jong Chon.
“Nuestros equipos de caza táctica están tomando nuevas posiciones y, en octubre, los altavoces para la guerra psicológica contra la República de Corea estarán en funcionamiento a lo largo de toda la frontera”, declaró Kim Yo-jong, en referencia al nombre oficial de Corea del Sur.
En un segundo comunicado difundido el jueves, la dirigente afirmó que Pyongyang colocará en alerta “nuevos medios de contención” a lo largo de la frontera y que los altavoces estarán listos para operar “en cuestión de días”.
Corea del Norte instaló minas, cercas de alambre de púas, barreras antitanque y otras estructuras militares en la frontera, una de las zonas más militarizadas del mundo. Las obras forman parte de la política de Kim Jong-un de cortar los vínculos con Seúl y presentar a Corea del Sur como un adversario permanente.
Kim Yo-jong calificó los trabajos de fortificación como una “empresa sagrada y grandiosa”. Durante la inspección, indicó a los soldados que las nuevas unidades de fuego norcoreanas ya ocuparon posiciones de tiro.

Las emisiones surcoreanas, que incluyen música K-pop y noticias, irritaron durante mucho tiempo a Corea del Norte y provocaron respuestas recíprocas.
El jefe del Estado Mayor Conjunto surcoreano, Jin Yong-Sung, calificó de “intolerables” las amenazas norcoreanas y ordenó a las fuerzas armadas responder con firmeza ante posibles provocaciones. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Defensa de Corea del Sur, Chung Binna, señaló que Seúl adoptará “medidas proporcionales” si el Norte concreta sus amenazas, aunque no especificó cuáles serían esas acciones.
Las emisiones por altavoces forman parte de las tácticas de guerra psicológica que ambas Coreas utilizaron de forma intermitente desde la Guerra Fría. El Gobierno liberal de Seúl, encabezado por el presidente Lee Jae-myung, suspendió sus transmisiones tras asumir el cargo el año pasado como parte de su política de distensión, una medida que Corea del Norte también replicó.
Las declaraciones llegaron después de que Corea del Sur informara que sus militares efectuaron advertencias por radio y disparos preventivos para obligar a efectivos norcoreanos involucrados en las obras a regresar al otro lado de la Línea de Demarcación Militar.

Kim Yo Jong advirtió que, si esas acciones provocan “daños reales a nuestra seguridad territorial y a la seguridad de nuestro personal militar”, los guardias fronterizos norcoreanos “no mostrarán piedad con los delincuentes armados que carecen de razón”.
Tras una investigación junto al Comando de las Naciones Unidas liderado por Estados Unidos, Seúl responsabilizó formalmente a Corea del Norte por las minas que causaron las explosiones del 21 de septiembre. Las autoridades surcoreanas exigieron una disculpa y el retiro de los explosivos restantes. Pyongyang rechazó las acusaciones y amenazó con responder ante nuevas provocaciones.
Lim Eul-chul, profesor de la Universidad Kyungnam de Seúl, consideró en diálogo con Associated Press que las advertencias de Kim Yo-jong no implican necesariamente una activación inmediata de los altavoces. El académico señaló que la situación plantea un “enorme dilema” para el Gobierno del presidente Lee, entre sostener su política de diálogo con Pyongyang y responder a la actividad militar norcoreana en la frontera.
(Con información de AP y Reuters)














