En su casa, Adabel Guerrero observa los cartoncitos esparcidas de un rompecabezas de mil piezas. Frente a la cámara, comparte cómo armarlo se ha convertido en una metáfora de su presente: “Estoy acá armando un rompecabezas de mil piezas. Miren lo que es. Miren lo que son las piezas, tan chiquititas. Miren la cantidad de piezas que me quedan acá todavía por armar. Y les voy a confesar, este es el dibujo, y les voy a confesar que me agarró una ansiedad cuando empecé porque me parecía imposible lograrlo. ¡Imposible! Dije: ‘No entiendo cuál pieza va al lado de la otra. O sea, es imposible hacer esto’. Hasta que dije: ‘Es muy de a poquito, es orden, es separar las piezas por color, colores parecidos, por imágenes parecidas’. Y una vez que te organizás y empezás a ir de a poco, cada pieza empieza a encajar, como la vida misma”, expresó en un video.
Armar el rompecabezas simboliza para la bailarina el proceso de reconstrucción personal tras una separación sentimental luego de diecisiete años en pareja. Guerrero señala que enfrenta los desafíos de reorganizar su vida, hallando similitudes entre armar poco a poco y ordenar sus propios sentimientos y proyectos.
Para Adabel Guerrero, este pasatiempo cotidiano representa más que un mero entretenimiento. Ella afirma que la paciencia y el orden que requiere el rompecabezas le han servido para encarar la etapa posterior a su separación. Su objetivo es reconstruir nuevas rutinas y, pieza por pieza, avanzar hacia una etapa estable, vinculada tanto a su vida familiar como a la apertura a nuevas relaciones.
Nueva etapa personal y familiar de Adabel Guerrero
A pesar de haber finalizado su relación con Martín Lamela hace un tiempo, Guerrero detalla: “Vivo en la misma casa con el papá de mi hija. No es lo ideal, pero lo hacemos por Lola, hasta que termine el colegio”. Esta convivencia compartida busca priorizar el bienestar de su hija Lola y favorecer una transición lo más serena posible antes de la mudanza prevista para 2027.
El entorno mediático y los comentarios de terceros han complicado la situación. Según Guerrero, los rumores sobre supuestos romances en el country donde vive, generaron molestias. La bailarina manifiestó su preocupación por el impacto en su hija y en otras personas, señalando que “cosas que puede leer mi hija que no están buenas y cosas que ensucian a otros que están en pareja también”, según retomó el viernes pasado.

El inicio de la relación con Rodrigo Alenaz
Aclarando versiones sobre su vida personal, Adabel Guerrero confirmó el inicio de una nueva relación sentimental. Indica que “es una persona que nos hicimos muy amigos, nos estamos conociendo. No fue tantas veces a Sex como dicen. Es amigo de Vale, de Vale Archimó, que un día en un after Sex, que fueron en un grupo de amigos, nos conocimos todos, nos quedamos charlando”.
Guerrero narró cómo la sorprendió la aparición de Rodrigo Alenaz, director de una competencia de karting: “Me sentía muy apagada y muy calabaza, porque pensaba que nunca más iba a sentir algo por alguien o interés. Fue como: ¿Quién es esta persona? ¿Qué pasa acá? Guau”.
El círculo cercano de la artista informó que el vínculo se estableció hace dos meses y que la relación se fortaleció a partir de reuniones en grupo y conversaciones sinceras. Guerrero subraya: “Es una persona que despertó mucho interés en mí, por eso no la niego. Lo único que es verdad de todo lo que dijeron”.
Prioridades, mudanza y mirada hacia adelante
Ante la mirada pública y el efecto de los rumores, Adabel Guerrero enfatiza que su prioridad es resguardar la estabilidad de su hija. Sostiene que, una vez que Lola termine el colegio, planea mudarse a la Ciudad de Buenos Aires. “Voy a esperar que termine el colegio para mudarnos a Capital. Está previsto para 2027”, señala al medio.
A pesar de los cambios y la atención mediática, Guerrero insiste: “Más allá de rumores y especulaciones, mi objetivo es resguardar la estabilidad de mi hija y enfocarme en mi propio bienestar”. El desafío de armar el rompecabezas le sirve de recurso simbólico para afrontar, pieza a pieza, los desafíos posteriores a la exposición pública y a la reorganización afectiva.














