El Día del Padre se vivió de manera especial en la casa de Gran Hermano. Todos los participantes se enfrentaron a uno de los desafíos emocionales más intensos del ciclo: la aparición de imágenes de sus padres en la pantalla del televisor central. Este ejercicio no solo despertó lágrimas y recuerdos en quienes atravesaron momentos felices, sino que también trajo a la superficie historias familiares difíciles y confesiones profundas.
Algunos, como Emanuel Di Gioia y Alejandra Majluf, compartieron experiencias marcadas por el dolor y la distancia, mientras que otros aprovecharon la ocasión para hablar de lo que sus padres significan en su vida. Sin embargo, el episodio adquirió una dimensión única cuando Andrea del Boca fue llamada al frente por el conductor Santiago Del Moro.
Cuando se proyectaron las imágenes junto a su padre, Nicolás del Boca, la actriz no pudo contener las lágrimas. La escena se tornó aún más conmovedora por la intensidad de sus palabras y el recuerdo palpable de una figura paterna que fue mucho más que un familiar: “Nico, te extraño, papá. Mi amor, mi vida. Colorado lindo”.
Visiblemente afectada, relató cuánto significó su padre en su formación personal y profesional. “Mi papá es, además de mi papá, mi mentor… Lo amo y lo extraño cada día. Es, junto con mi madre, las personas a quienes les debo todo lo que soy”, expresó entre sollozos.

El recuerdo abrió la puerta a una breve evocación de la historia de Nicolás. Reconocido como uno de los pioneros de la televisión argentina, comenzó su carrera como ayudante de cámaras en el viejo Canal 7 y fue creciendo hasta consolidarse como uno de los nombres más influyentes del medio. Su pasión por la televisión lo llevó no solo a trabajar como técnico, sino también a desempeñarse como guionista, director y, en ocasiones, como actor.
Con el tiempo, impulsó la carrera de su hija, convirtiendo el apellido en una marca con proyección internacional. La presencia de Andrea como protagonista en numerosas ficciones televisivas fue fruto de esa sinergia familiar y profesional, que llevó a los Del Boca a viajar por el mundo y a posicionar sus producciones entre las favoritas del público.
La intérprete recordó la exigencia y el profesionalismo de su padre con palabras que resonaron en toda la casa: “Yo siempre le decía que era el dinosaurio de los directores, porque ser director integral es no solamente saber de actores, sino también de puesta y de cámaras y de luces”. La actriz también destacó la influencia de su papá en su carácter, su disciplina y su relación con el trabajo.
Durante su testimonio, hizo hincapié en las raíces humildes de su familia. Los padres de Nicolás llegaron a la Argentina desde Italia, huyendo de la guerra y enfrentando dificultades económicas. La madre de Andrea, por su parte, también experimentó la pobreza en su infancia, lo que contribuyó a forjar una visión de vida basada en el esfuerzo y la honestidad.
La actriz compartió las enseñanzas que recibió desde pequeña: “Siempre nos inculcaron que uno tiene que perseguir sus sueños sin pisar la cabeza de otro, que no hay que hacer lo que no le gusta que le hagan, que trabajando, y los laburantes, podemos salir adelante”. Estos valores, según Andrea, constituyen la base de su vida y de la educación que procura transmitir a su hija.
En la casa de Gran Hermano, el relato de Andrea sirvió para mostrar cómo los lazos familiares pueden ser tanto un refugio como una fuente de inspiración. La actriz rememoró la larga unión de sus padres: “Él estuvo sesenta años casado con mi mamá. Fueron una pareja que para mí es un ejemplo muy difícil”. Entre risas y lágrimas, Andrea confesó ser la “oveja negra” de la familia por no haberse casado, pero subrayó la dificultad de igualar el modelo que tuvo de niña.
La dinámica del programa permitió que cada uno pusiera en palabras sentimientos muchas veces guardados o difíciles de compartir. La exposición de Andrea del Boca, por su historia y por la relación pública con su padre, se destacó como un ejemplo de cómo la memoria y el homenaje pueden convivir con el dolor y la alegría.
En su caso, el recuerdo no solo la llevó a las lágrimas, sino que le permitió expresar públicamente el impacto que tuvo en su vida profesional y personal. “Lo último que dijo mi papá cuando estaba internado fue un día que volvía yo de un momento difícil, que todos conocen lo del tema judicial. Me acerqué y le dije: ‘Papi, ya llegué, estoy acá’. Me miró, abrió los ojos y me dijo: ‘Te amo’. Y sé que se fue en paz”, relató.
El homenaje reavivó la memoria de un hombre que, según el testimonio de su hija, fue clave en la evolución de la televisión argentina. Nicolás falleció a los 90 años, el 16 de marzo de 2018, dejando un legado que abarca desde su trabajo técnico hasta la dirección de algunos de los títulos más populares de la ficción nacional.
Andrea, al recordar su última despedida, afirmó ante sus compañeros: “Te amo, papá”. El conductor Santiago Del Moro, testigo del momento, cerró el espacio con un abrazo simbólico y el aplauso de todos los presentes.














