
Este 17 de agosto se conmemora en Argentina el Paso a la Inmortalidad del General San Martín. El Libertador de América dejó un legado inconmensurable para estas tierras. Fue una figura que dejó enseñanzas militares y políticas, éticas y morales y simbólicas e identitarias. Aunque también dejó otra herencia al país y es la deportiva.
José Francisco de San Martín y Matorras nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, una antigua misión jesuítica a orillas del río Uruguay, en el actual territorio de la provincia argentina de Corrientes, entonces parte del Virreinato del Río de la Plata. Murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, a los 72 años. Sus restos reposan en la Catedral de Buenos Aires.
Aunque su época no coincidió con el surgimiento del fútbol en el país, su apellido sí está ligado al deporte más popular. Al menos 125 clubes deportivos en Argentina llevan el nombre de José de San Martín, una cifra que supera con amplitud a la de cualquier otro prócer nacional, incluido Manuel Belgrano. El fenómeno, que atraviesa todas las regiones del país y todas las categorías del fútbol, convierte al Libertador en la figura histórica con mayor presencia en la identidad deportiva argentina.

La huella del General José de San Martín en el fútbol formal es visible desde la Primera División hasta las ligas regionales. Cinco equipos con su apellido compiten en las categorías nacionales más visibles: San Martín de Tucumán, San Martín de San Juan, San Martín de Mendoza, San Martín de Burzaco y Sportivo General San Martín de Formosa. Si se amplía la búsqueda al Torneo Regional Federal Amateur, la cifra asciende a 14 asociaciones deportivas.
El origen de esta tradición se remonta a fines del siglo XIX. El primer club que llevó el apellido del prócer fue el San Martín Athletic Club, fundado el 2 de julio de 1899 en la localidad bonaerense homónima. Con colores violeta, blanco y rojo, el club estuvo afiliado entre 1901 y 1909 y participó en la Primera División entre 1906 y 1908. Se cree que tuvo origen ferroviario.
Pocos años después, en 1907, se fundó el Club Atlético San Martín de San Juan, hoy considerado la entidad argentina más antigua con ese nombre dentro del fútbol oficial. Conocido como El Verdinegro, el club sanjuanino acumula 28 títulos locales y llegó a disputar la máxima categoría del fútbol argentino. Dos años más tarde, el 2 de noviembre de 1909, nació el Club Atlético San Martín de Tucumán, también con varios trofeos en su palmarés y victorias que quedaron en la memoria colectiva, como el “Campeonato de la República 1944” y un 6-1 sobre Boca Juniors en el Apertura 1988. El elenco sanjuanino también se despachó con ese mismo resultado ante el Xeneize, pero en 2013.

La distribución geográfica de los clubes sanmartinianos muestra un alcance federal sin parangón entre los próceres argentinos. Atlético Club San Martín de Mendoza, fundado en 1927 en el departamento que lleva el nombre del Libertador, representa a Cuyo en el Torneo Federal A. En el noreste, el Club Sportivo General San Martín de Formosa lleva la bandera del prócer en el NEA, mientras que en el conurbano bonaerense, San Martín de Burzaco, fundado en 1936, lo hace en la zona sur del Gran Buenos Aires.
El año pico de fundaciones fue 1950, declarado “Año del Libertador General San Martín”: se crearon 14 clubes con ese apellido en 9 provincias distintas en un solo año. Además de clubes, el apellido del prócer también bautizó ligas enteras, como la Liga Departamental de Fútbol “San Martín” de San Jorge, Santa Fe, y la Liga Departamental de Fútbol “General San Martín” de Tartagal, Salta.

Del otro lado del conteo histórico aparece Manuel Belgrano, cuyo apellido también pobló el fútbol argentino, aunque en menor escala. Entre los clubes más reconocidos figuran el Club Atlético Belgrano de Córdoba, fundado el 19 de marzo de 1905 en el barrio Alberdi, Sportivo Belgrano de San Francisco (1914) y los dos Defensores de Belgrano, con sedes en Núñez, Ciudad de Buenos Aires, y en Villa Ramallo, provincia de Buenos Aires. La denominación de Belgrano de Córdoba fue propuesta la noche previa al Día de la Bandera y aceptada por sus fundadores como homenaje al creador de la enseña patria.
A diferencia de San Martín, cuya presencia en el deporte se multiplicó tanto por homenaje directo como por la proliferación de localidades, barrios y departamentos que ya llevaban su nombre, el apellido Belgrano generó menos instituciones, aunque algunas de enorme peso simbólico en el fútbol argentino. Belgrano de Córdoba se convirtió en uno de los grandes emblemas del interior del país, con una identidad celeste que se enlaza inevitablemente con los colores patrios.
Para Argentina, San Martín es el Padre de la Patria por excelencia. Para Chile y Perú, una figura de respeto y reconocimiento histórico. Su imagen trascendió las fronteras nacionales y se convirtió en símbolo de la unidad latinoamericana, en un período en que esa unidad era más una aspiración que una realidad.












