
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará este jueves los datos correspondientes al desempeño de la actividad económica y del mercado de trabajo durante el segundo trimestre. Los indicadores serán seguidos de cerca por el Gobierno, en un escenario marcado por la pérdida de dinamismo de la actividad económica y un mercado laboral que viene mostrando señales de retroceso.
La evolución del PBI permitirá determinar si la economía logró sostener el crecimiento pese a la caída de algunos sectores, mientas que el informe del mercado de trabajo será relevante porque mostrará si el bajo nivel de actividad que vienen mostrando los rubros intensivos en mano de obra, como la industria y la construcción, comenzó a tener un mayor impacto en los principales indicadores laborales.
En el primer trimestre de 2026, el PBI creció 0,7% frente al trimestre anterior y 2,3% en la comparación interanual. Con este resultado, el indicador tendencia-ciclo acumuló ocho períodos consecutivos de variación positiva, en una trayectoria que comenzó en el segundo trimestre de 2024.
Según el Indec, 12 de los 16 sectores que integran la medición de la actividad mostraron una mejora interanual. Desde el enfoque de la demanda, las exportaciones fueron el principal impulso para la economía: las ventas al exterior de bienes y servicios reales aumentaron 9,8% en un año. El consumo de los hogares también contribuyó al crecimiento, con una expansión de 2,7% interanual.

La inversión, en cambio, presentó el comportamiento más desfavorable entre los componentes de la demanda. La formación bruta de capital fijo, que comprende el gasto en maquinaria, equipos y construcciones, se contrajo 11,6% respecto del primer trimestre de 2025. También disminuyeron las importaciones, que retrocedieron 7,5%, y el consumo público, que cayó 0,9%.
Por el lado de la oferta, las actividades primarias fueron las que exhibieron los mayores incrementos. La Pesca encabezó el crecimiento, con una suba interanual de 27,5%. Le siguieron Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un aumento de 18,1%, y Explotación de minas y canteras, con 12,3%. En conjunto, estas tres ramas explicaron más de un punto porcentual de la variación total del PIB.
Dentro de los servicios, la Intermediación financiera registró un incremento de 7,5% interanual, aunque la tasa se ubicó muy por debajo del crecimiento de 28,1% observado un año antes. Hogares privados con servicio doméstico avanzó 6,3%, mientras que la Construcción creció 2,5%.
También tuvieron variaciones positivas Transporte, almacenamiento y comunicaciones, con una suba de 2,3%, y Hoteles y restaurantes, que aumentó 2,8%, impulsado principalmente por el empleo informal, según detalló el Indec. Las Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler crecieron 0,9%, en tanto que los Servicios sociales y de salud avanzaron 0,5%, luego de haber acumulado bajas durante los tres primeros trimestres de 2025.
En el otro extremo, la Industria manufacturera fue uno de los sectores que más cayó, con una contracción interanual de 1,7%. La Administración pública también retrocedió, en este caso 1,4%. Entre ambas actividades restaron 0,3 puntos porcentuales al crecimiento general de la economía.
El Comercio mayorista, minorista y reparaciones presentó una baja de 0,3%, mientras que Electricidad, gas y agua mostró una contracción de 1,1%.
Mientras tanto, la tasa de desocupación se ubicó en el 7,8% durante el primer trimestre. El indicador mostró una leve mejora de 0,1 puntos porcentuales frente al mismo período del año pasado, aunque registró un incremento de 0,3 puntos respecto del último trimestre de 2025. En términos absolutos, unas 1,72 millones de personas se encontraban desocupadas al cierre del trimestre.

En tanto, el empleo total registró una reducción de 29.530 puestos durante el trimestre, aunque acumuló un aumento de 371.447 en la comparación interanual. En términos porcentuales, el empleo creció 1,8% en el último año, mientras que la cantidad de personas desocupadas aumentó 0,9%.
El resto de los indicadores laborales también reflejó un escenario de mayor presión. La tasa de subocupación se ubicó en el 11,1%, con un incremento tanto en la comparación interanual como respecto del trimestre anterior. Este indicador comprende a las personas que trabajan menos horas de las que desean y están disponibles para trabajar más.
A su vez, la informalidad laboral alcanzó el 44,2%, lo que implica que casi la mitad de los trabajadores se desempeñaba en condiciones informales.












