
Panamá enfrenta el desafío de garantizar agua potable para su población, con la administración actual desplegando acciones simultáneas en 21 plantas potabilizadoras y realizando más de 600 reparaciones en todo el país, a fin de atender un problema que se remonta a décadas.
Así lo explicó Juan Orillac, ministro de la Presidencia, durante un recorrido por la provincia de Colón, donde se reactivaron los trabajos en las plantas Sabanita I y II. Esta estrategia gubernamental busca soluciones definitivas tras años de interrupciones y deficiencias en el abastecimiento.
Orillac especificó que la planta Sabanita II, recientemente reactivada, podrá suministrar 30 millones de galones diarios y dará cobertura a más de 115,000 habitantes de la zona cuando las obras concluyan en enero.
El ministro precisó que la administración de José Raúl Mulino incorporó sistemas de telemetría y redundancia en los diques y motores de las plantas principales, con el objetivo de aumentar la capacidad de análisis y reacción ante eventualidades que requieran mantenimiento o intervención.
La falta de planificación y las invasiones complican la distribución
El ministro Orillac subrayó la dificultad para garantizar el acceso al agua en áreas surgidas por invasiones, donde la población se estableció sin planificación previa y los sistemas de servicios básicos se improvisaron.
“Muchas de esas áreas son invasiones, son poblaciones que se han creado sin ningún tipo de planificación y por supuesto, primero llega la gente y luego entonces se le rinde los sistemas”, indicó Orillac a medios nacionales.
Esta situación, extendida a nivel nacional, condiciona la eficacia de las mejoras que el gobierno pone en marcha.

La respuesta a la pregunta de por qué persisten deficiencias en el suministro de agua en Panamá se encuentra tanto en el rezago de la infraestructura como en la proliferación de asentamientos irregulares.
Según Orillac, aunque las intervenciones actuales son de una magnitud inédita, la distribución desigual sigue ligada a la ocupación informal de tierras, que dificulta la organización de redes de agua potable y pluviales.
La administración ha invertido en la modernización de tomas de agua, ampliando la capacidad con nuevos motores y mejorando la calidad de los diques. Orillac detalló que la implementación de telemetría permite un monitoreo más estricto, facilitando detectar cuando es necesario realizar reparaciones o tareas de mantenimiento.
Además, la gestión abarca la optimización de válvulas y la estabilización de la presión para evitar roturas, especialmente en sectores elevados que tradicionalmente presentan dificultades de acceso.
Parte de la estrategia incluye la perforación de pozos en regiones específicas que, históricamente, carecieron de acceso al suministro. Orillac destacó que en estas comunidades, la instalación de pozos permitió abrir por primera vez un grifo y resolver carencias que se arrastraban por décadas.

Durante la visita al Hospital Manuel Amador Guerrero, Orillac informó a medios nacionales que se están terminando adecuaciones en la cocina para que funcione bajo los estándares requeridos. Actualmente, la comida proviene del exterior, pero el objetivo es que la cocina equipada entre próximamente en operaciones.
Las obras de rehabilitación y ampliación de las plantas potabilizadoras, sumadas a la actualización tecnológica y la atención a la red de distribución, constituyen un esfuerzo gubernamental integral que prioriza el suministro de agua en Panamá. El ministro Orillac aseguró que el compromiso es mantener y extender estos trabajos hasta cubrir la mayor parte del territorio nacional.













